La expresión ‘rey del chiringuito’ se popularizó en 2021 en la opinión pública para referirse a Toni Cantó como símbolo de la hipocresía política.
La novedad siempre tiene un efecto atractivo y un aumento del interés, menos en el caso de Toni Cantó. Su pasado de constante oportunismo político pesa. Cantó estrenó el programa El Debat en À Punt, la televisión pública valenciana, el 5 de diciembre de 2025, con un 2,4% de cuota de pantalla y 19.000 espectadores de media, por debajo de la media mensual de la cadena (2,5%) y del día (2,9%). Durante cerca de una hora marcó un 0% técnico de audiencia, con solo picos aislados del 0,9% y 1,8% en tres minutos.Es lo que sucede cuando se gastan millones de euros de todos los valencianos en mercancía averiada y en intentar reflotar la carrera de un político que ya fracasó en UPyD, en Ciudadanos, en el PP y como director de la Oficina del Español. Y ahora, para cerrar el circulo , también fracasa sonoramente como presentador “estrella” de la televisión autonómica.
La expresión «rey del chiringuito» se popularizó en 2021 en la opinión pública para referirse a Toni Cantó como símbolo de la hipocresía política: un señor que, tras denunciar durante años con vehemencia los «chiringuitos», acaba siendo uno de sus más significativos beneficiados.
Esta imagen se fraguó a lo largo de su cambiante trayectoria política, caracterizada por sus virajes oportunistas entre partidos. Cantó empieza su vida política explotando con habilidad la imagen romántica de un outsider. Su discurso inicial se centró en la regeneración y la lucha contra la corrupción: pronto se “especializó” en atacar las estructuras administrativas «innecesarias» de los gobiernos autonómicos, especialmente en Valencia y Cataluña.
Cantó se une a Ciudadanos en 2006. En 2008, pasa a Unión Progreso y Democracia y es elegido diputado por Valencia en 2011. Como portavoz en comisiones de Cultura y Educación, critica los «despilfarros» en instituciones culturales. En 2015 abandona UPyD y se integra nuevamente en Cs como número dos por Valencia, consiguiendo un escaño en el Congreso. Como diputado y luego portavoz en las Cortes Valencianas (desde 2019), Cantó multiplica sus ataques al gobierno de Ximo Puig (PSPV-PSOE).
En debates de investidura y presupuestos, promete «ahorro en duplicidades, enchufados y chiringuitos», tachando de «chiringuitos» entidades como la Acadèmia Valenciana de la Llengua o programas culturales que servían para «enriquecimiento personal» En un discurso de 2019 afirma : «La lengua termina mostrándose como un chiringuito más; aquí hay unos señores que en nombre de la lengua valenciana se enriquecen.»
La pandemia y la crisis interna de Cs aceleran una nueva deriva oportunista . El colapso del partido naranja lo lleva al PP, donde Ayuso le reserva un salvavidas y es aquí donde nace la expresión “ rey del chiringuito» En marzo de 2021, se une como independiente a las listas del PP para la Asamblea de Madrid. Sin embargo, un juzgado anula su inclusión por falsificar el empadronamiento. El Tribunal Supremo y el Constitucional confirman la exclusión en abril, dejando a Cantó en la cuneta electoral. Es entonces en junio del 2021 cuando Ayuso crea por decreto la «Oficina para la Promoción del Español en la Comunidad de Madrid», un órgano dependiente de Cultura con presupuesto inicial de 200.000 euros y un director ad hoc: Toni Cantó, con salario de 75.084 euros brutos anuales.
El objetivo declarado tiene que ver con la intención de Ayuso de crear una especie de Nacionalismo madrileño que – entre otras cosas- pasaba por situar a Madrid como «capital mundial del español» frente al «ataque» de Sánchez a la lengua. Pero la oposición (PSOE, Más Madrid) y medios como El País o La Vanguardia lo despachan como un «chiringuito electoral» para «colocar» a Cantó y atacar al Gobierno central. La oficina produce poco (un congreso en 2022) y cuesta 1 millón en dos años, alimentando una narrativa de enchufismo que perjudica los intereses políticos de Ayuso.
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En septiembre, Cantó se ve obligado a dejar el cargo y se reengancha como director creativo de 7NN (canal que quiebra en 2023 con 5,5 millones de pérdidas). Cantó intenta rehabilitarse con clases de interpretación (Ateneo de Valencia, 2023) y colaboraciones en Espejo Público ( Antena 3, 2024), pero el estigma de chiringuitero lo persigue. El último episodio de esta carrera jalonada de fracasos chiringuiteros y políticos se inicia en noviembre de este año, cuando la radiotelevisión pública valenciana (À Punt) lo contrata para un programa de prime time en diciembre.
La novedad suele despertar curiosidad, pero no siempre garantiza éxito. La figura de Cantó, más asociada a una desprestigiada trayectoria política que a su solvencia comunicativa y credibilidad como analista, ha sido un obstáculo antes que un reclamo exitoso. El público valenciano ha sido claro: el programa del señor Cantó ni interesa ni convence.
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