Baltimore, un fallido biopic sobre la revolucionaria Rose Dugdale

Es difícil integrar en una película todo este magma político y social que bullía en el interior de la joven Rose, pero creo que es indispensable poner en contexto para comprender porque una rica heredera inglesa acabó dando el paso para integrarse en las filas del IRA Provisional.

Por Angelo Nero | 17/10/2025

“El darme cuenta de lo injusto del sistema me llevó a la conclusión de que la lucha armada era necesaria. Veía la presencia del Ejército británico en el norte de Irlanda como una ocupación colonial y si alguien tenía dudas, tras los sucesos del Domingo Sangriento en Derry quedó bastante claro que el imperialismo británico estaba tan presente en las denominadas Islas Británicas como lo estaba en África.” Con esta contundencia se expresaba la antigua voluntaria del IRA Provisional, Rose Dugdale, parte de cuya azarosa biografía recoge el film “Baltimore”, estrenado en 2023, y dirigido por Christine Molloy y Joe Lawlor. Rose era heredera de una adinerada familia inglesa, comenzó a revelar sus inquietudes políticas durante sus estudios en Ofxord, después estudio filosofía en Massachusetts y se doctoró en economía en Londres. Vivió las protestas estudiantiles de 1968 y viajó a Cuba a principios de los años setenta, “Fidel Castro invitó a visitar la isla a activistas de toda Europa que habían participado en las protestas contra la guerra de Vietnam para que intercambiaran ideas y trataran de crear un frente común, lo que no impidió que trabajáramos en el campo al mismo tiempo. Eso nos permitió ver la revolución cubana de primera mano.” Declaraba Rose Dugdale, maravillada por la experiencia cubana.

Es difícil integrar en una película todo este magma político y social que bullía en el interior de la joven Rose, pero creo que es indispensable poner en contexto para comprender porque una rica heredera inglesa acabó dando el paso para integrarse en las filas del IRA Provisional y combatir al imperialismo británico desde una perspectiva no solo anticolonial, sino también anticapitalista, que se precipitó tras el Bloody Sunday de 1972, en el que el ejército británico disparó contra una manifestación de republicanos irlandeses, matando a 13 civiles e hiriendo a más de 1700. “Tras escuchar a quienes sufrían la represión del Estado durante las protestas por los derechos civiles, los relatos de asaltos en marchas pacíficas por parte de unionistas con el apoyo de la Policía norirlandesa, me di cuenta de que la única forma de apoyarles era respaldando su movimiento, que se estaba levantando en armas.”

“Baltimore” apenas incide en el conflicto de Irlanda, que los ingleses bautizaron como The Troubles (los problemas), y nos presenta a la protagonista, interpretada por la actriz londinense Imogen Poots (conocida por su papel en “28 semanas después”), a la que parece pesarle más el conflicto con sus propios orígenes familiares y su rebelión ante su clase, que las motivaciones políticas que le llevaron a protagonizar un audaz robo de arte, el más importante en la historia británica, en nombre del IRA Provisional. Tampoco salen mejor parados sus compañeros Dominic (Tom Vaughan-Lawlor), o Eddie (Jack Meade), que parecen salidos del “Atraco a las 3” de José María Forqué, en vez de pertenecer a una de las guerrillas urbanas más importantes de la Europa Occidental en activo durante todo el siglo XX -el IRA se fundó en 1919-, y no cesó su actividad armada hasta 2005, tras los Acuerdos de Viernes Santo.

Porque Rose Dugdale mantuvo un compromiso revolucionario que ni tan siquiera se quebró en sus duras condiciones de encarcelamiento: “La cárcel fue dura, de hecho tuve a mi hijo en prisión esposada a la cama. Salí en 1980, al inicio de la huelga de hambre de aquel año, que acabó en un acuerdo incumplido por la Administración británica y que dio lugar a una segunda huelga encabezada por Bobby Sands. Fue una época intensa en el movimiento republicano.” Mientras que en la película de Christine Molloy y Joe Lawlor, parece que Rose duda en todo momento de su compromiso con la resistencia armada, debatiéndose en un continuo debate estético con los cuadros robados, sobre los que gira gran parte del film, que dan lugar a escenas de un costumbrismo inglés que causan un cierto sonrojo. Parece que el conflicto irlandés sea solo parte del escenario, un inmenso telón de fondo en el que, aparte de un paisaje sobrecogedor, apenas sabemos que es lo que pasa.

De todos modos “Baltimore” es una buena excusa para reivindicar a Rose Dugdale, que se mantuvo fiel a la causa republicana hasta el final de sus días, sin haberse arrepentido en ningún momento de su militancia en el IRA Provisional: “El propósito de cualquier movimiento revolucionario es luchar hasta cambiar las condiciones en las que se desarrolla el debate político y eso es lo que pasó. Entiendo el razonamiento de los jóvenes que quieran tener la oportunidad de luchar como la tuvimos nosotros y quieran tomar parte en la lucha armada, entiendo que se sientan de alguna forma defraudados, pero hay que adaptarse a la realidad y seguir avanzando. La situación ha cambiado y ahora no se dan las condiciones para el mantenimiento de la lucha armada.”

Rose falleció en marzo de 2024, poco antes del estreno de la película que se recreaba en su vida, y fue enterrada con la bandera irlandesa, en la compañía de sus camaradas republicanos, entre los que se encontraba Gerry Adams, el ex presidente del Sinn Féin, sobre cuyo formación alertó: “La posibilidad de que se convierta en un partido asimilado está ahí. De momento ha conseguido un éxito electoral considerable y ahora queda por demostrar si puede mantener su posición política.”

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