Balance de 30 años de Suecia en la UE: precariedad laboral, privatizaciones, militarización…

Estocolmo 1994: Procesión de antorchas contra la UE la noche anterior al referéndum.

En 1994, los comunistas ya advertían que la UE era una organización capitalista supranacional que haría la vida más difícil a los trabajadores suecos y limitaría la independencia nacional.

Por Artur Szandrowski | 15/11/2024

En Suecia, el proletariado estaba del lado del No antes del referéndum sobre la entrada en la Unión Europea (UE) hace 30 años. En ese momento, el periódico Proletaren ya advertía, entre otras cosas, sobre la pérdida de derechos laborales, privatizaciones, tráfico de drogas, aumento de la delincuencia y militarización. Después de todos estos años se demuestra que el periódico estaba equivocado: resultó ser peor de lo que se había imaginado.

Ya han pasado 30 años desde que el pueblo sueco fue engañado para ingresar a la UE. Antes del referéndum de noviembre de 1994, todas las organizaciones y partidos capitalistas estaban en el bando del Sí. Al otro lado se encontraba la izquierda, así como diversas organizaciones sindicales y movimientos populares.

El proletariado, junto con el Partido Comunista, votó con firmeza por el No. El periódico Proletaren argumentaba en aquel entonces que la UE no era más que una organización capitalista supranacional que haría la vida más difícil a los trabajadores suecos, destruiría el bienestar y limitaría la independencia nacional. Los comunistas advirtieron, entre otras cosas, sobre la pérdida de derechos laborales, privatizaciones, decisiones supranacionales antidemocráticas, el aumento del tráfico de drogas y de la delincuencia y la militarización del país. Los comunistas alertaron que Suecia nunca volvería a ser la misma. Y hoy, el proletariado puede darse cuenta de que resultó ser peor todavía de lo que jamás se hubiera imaginado.

Derechos laborales

‘Realmente pensábamos que el sindicato vendría a Bruselas como un león rugiente procedente de los países nórdicos y plantearía exigencias a los empresarios, pero no fue así. En lugar de eso, todos fuimos acorralados’, dijo a Proletaren el ex presidente de Transportes, Lars Lindgren, sobre la entrada en la UE (nº 42, 2019).

Y efectivamente así fue. Muchos sindicatos aceptaron ser miembros de la UE con una especie de esperanza ingenua de que el modelo sueco se mantendría fuerte e inquebrantable, y que el sindicato tendría algo que decir sobre las actuales importaciones de mano de obra. Ese no fue el caso. Actualmente todo se ha convertido como el salvaje oeste, sobre todo en los sectores de la construcción y el transporte, donde decenas de miles de inmigrantes polacos, estonios y rumanos trabajan bajo contratos y salarios de miseria. Una demostración clara de la explotación que ha traído la membresía en la UE.

Delincuencia

En principio, Suecia no tiene protección fronteriza con la UE. Según la policía, cada año se introducen de contrabando en el país entre 100 y 150 toneladas de drogas. Las cifras de la policía hablan por sí solas: ahora es más fácil y barato conseguir drogas que nunca. El precio de las drogas duras como la heroína y las anfetaminas se ha reducido a la mitad.

La importación de armas, los robos con el contrabando asociado de bienes robados (el robo de motores de barcos es una industria multimillonaria) y el tráfico son delitos que han aumentado enormemente después de la entrada de Suecia en la UE. Especialmente después de que la Unión se expandiera hacia el este en la primera mitad de la década de 2000.

Privatizaciones

Un ejemplo revelador: hasta la década de 1990, el sector público sueco estaba fuertemente subsidiado con la ayuda de préstamos gubernamentales, exenciones fiscales, precios baratos de la tierra y diversos beneficios. El beneficio público tenía una misión social, no de mercado, y los subsidios estaban ahí para garantizar que los municipios pudieran cumplir con su deber legal de proporcionar a sus residentes viviendas buenas y (relativamente) baratas.

Pero esta situación cambió a principios de la década de 2000, después de que los propietarios recurrieron a la Comisión Europea y exigieron que los subsidios, junto con el requisito de que el beneficio público no fuera lucrativo, constituían una violación de las reglas del mercado de la UE sobre libre competencia. Sin embargo, la Comisión de la UE ni siquiera tuvo tiempo de plantear la cuestión antes de que el gobierno se reuniera con los propietarios, haciendo referencia a las normas de la UE sobre el libre mercado. Desde entonces, los alquileres se han disparado, mientras que la construcción de viviendas se ha estancado y gran parte del bien público se ha vendido a intereses privados.

Política exterior

Suecia es un actor independiente en política exterior… sí, claro. En casi el 98 por ciento de los casos, Suecia, tras una decisión del comité de la UE del Riksdag (parlamento), votó sí a las nuevas leyes de la UE. Suecia sigue la política exterior de Bruselas en todos los sentidos esenciales, sobre todo en lo que respecta a las exportaciones de armas a Ucrania, el apoyo a Israel y diversas guerras y boicots. Ahora Suecia, como la mayor parte de la UE, también forma parte de la OTAN.

Si la UE es un ‘proyecto de paz’, como a veces afirman los liberales, ¿por qué tiene alrededor de 30 proyectos de defensa conjuntos, un centro de mando militar y un fondo de defensa conjunto? Para colmo, la UE tiene actualmente ocho misiones u operaciones militares en marcha (Mozambique, República Centroafricana, Somalia, Ucrania, Bosnia y en los océanos del mundo).


Este artículo fue publicado originalmente en idioma sueco en Proletaren y traducido al castellano para NR.

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