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En un contexto de aumento del absentismo y presión económica, el Gobierno y la patronal parecen más interesados en reducir costes que en proteger los derechos laborales.
Por Ricardo Guerrero | 4/06/2025
El Gobierno de coalición PSOE-Sumar ha presentado una propuesta de ‘bajas flexibles’ o ‘altas progresivas’. Esta iniciativa, que busca una reincorporación gradual al trabajo para ciertas patologías tras bajas de larga duración, es presentada como una medida para facilitar la recuperación. Sin embargo, lejos de ser un avance, muchos la consideran un ‘caballo de Troya’ que amenaza el derecho fundamental de los trabajadores a recuperarse plenamente antes de retomar sus labores.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, liderado por Elma Saiz, ha diseñado un plan que permite a trabajadores en incapacidad temporal (IT) de más de 180 días reincorporarse de forma progresiva, trabajando media jornada durante un máximo de 30 días. Durante este periodo, recibirían el salario por las horas trabajadas y el 50% de la prestación por incapacidad temporal por el tiempo no trabajado. La medida se aplicaría a quienes tengan jornadas completas o parciales (superiores al 80% de la jornada ordinaria) y estaría sujeta a criterio médico.
Además, la Seguridad Social plantea que los trabajadores pluriempleados puedan seguir desempeñando uno de sus empleos mientras están de baja en otro, siempre que la patología lo permita. Por ejemplo, alguien con una lesión que le impida realizar un trabajo físico podría continuar en un empleo de oficina. El Gobierno argumenta que estas medidas buscan ‘ampliar derechos’ y facilitar la recuperación en casos como enfermedades oncológicas o problemas de salud mental, pero la falta de claridad sobre las patologías elegibles y los controles médicos genera serias dudas.
Un ataque encubierto a los derechos laborales
A pesar de que el Gobierno insiste en que la reincorporación será ‘voluntaria’, esta voluntariedad es ilusoria en un mercado laboral donde los trabajadores suelen enfrentar presiones por parte de las empresas. La voluntariedad en el ámbito laboral es un eufemismo para la coerción. La propuesta responde más a los intereses de la patronal que a la protección de la salud de los trabajadores.
La medida es vista como un ataque directo al derecho de los trabajadores a una recuperación completa. Forzar una reincorporación prematura, especialmente en patologías complejas como las oncológicas o las relacionadas con la salud mental, podría agravar las condiciones de los trabajadores, aumentar las recaídas y prolongar las bajas, generando un efecto contrario al pretendido. Las empresas podrían aprovechar esta flexibilidad para presionar a los trabajadores, priorizando la productividad sobre la salud.
El peligro de las bajas flexibles en el pluriempleo
La posibilidad de que los trabajadores pluriempleados trabajen en un empleo mientras están de baja en otro es especialmente alarmante. Aunque el Ministerio insiste en que esta medida estará respaldada por criterios médicos, la intervención de las mutuas, conocidas por su enfoque orientado a los intereses empresariales, genera desconfianza. La falta de un marco claro para determinar qué actividades son compatibles con la recuperación podría llevar a situaciones en las que los trabajadores se vean obligados a retomar actividades que comprometan su salud.
La propuesta ha generado tensiones dentro de la propia coalición PSOE-Sumar. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha rechazado cualquier flexibilización de las bajas, afirmando que ‘con la salud no se juega’. Por su parte, el Ministerio de Sanidad, liderado por Mónica García, ha pedido que la salud sea la prioridad, mostrando reservas sobre la implementación. Esta falta de consenso refleja las contradicciones de un Gobierno que se presenta como progresista mientras impulsa medidas que muchos consideran un retroceso.
Un riesgo inaceptable
Las ‘bajas flexibles’ son una trampa que no puede ser aceptada. La propuesta, lejos de proteger a los trabajadores, abre la puerta a una reincorporación prematura que pone en riesgo su salud y bienestar. La experiencia de otros países con sistemas similares, como Alemania o Suecia, demuestra que estas medidas solo funcionan con estrictos controles médicos y un marco que garantice la verdadera voluntariedad, algo que la propuesta actual no ofrece.
En un contexto de aumento del absentismo y presión económica, el Gobierno y la patronal parecen más interesados en reducir costes que en proteger los derechos laborales. La salud de los trabajadores no puede ser moneda de cambio.
Es imperativo que sindicatos, trabajadores y sociedad civil rechacen esta reforma y exijan un sistema que priorice la recuperación plena. Las ‘bajas flexibles’ no son un avance, sino un retroceso que podría tener consecuencias catastróficas para los trabajadores españoles.
Con las bajas laborales gestionadas por una mutua privada, le añadimos las bajas flexibles,la jubilación a los 72 años, los últimos 15 años laborales como base de la jubilación,etc …moriremos antes de ver un duro.
El capitalismo nos aprieta hasta la muerte, y tales borregos vamos al matadero guiados por los perros del sistema .
A ver si despierta la clase obrera antes que sea tarde.
Lo dudo sinceramente viendo la poca lucha a mi alrededor.
Mientras por aquí estamos a la espera de ver si hay una huelga en el metal, por lo menos nos quedará desahogar nuestra rabia e impotencia detrás de la barricada, frente a los cerdos de la patronal femca y sus perros represores.
Que arda Troya.
Salud y anarkia