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En esta falta de desgaste también está presente un mecanismo aspiracional no propagandístico pero si identitario que hace que el votante vea la corrupción como un hábito inherente a la gestión del Poder.
Por Lucio Martínez Pereda | 26/10/2024
Esto de desgravarse los gastos de un viaje con Ayuso ya no puede presentarse como una cuestión privada. La creciente violencia verbal de Ayuso tiene que ver con una realidad innegable: ya está muy tocada. Su margen está cada vez más dañada. Ella lo sabe. Para evitar que esta realidad se asiente en la opinión pública Feijóo pide la dimisión del presidente de gobierno, creo que en los últimos 6 meses ya la ha pedido en 4 ocasiones, coincidiendo siempre con los momentos en los que partido popular tiene un grave problema.
A pesar de los numerosos casos de corrupción que han afectado al PP en la última etapa política, su impacto electoral es escaso y mantiene su base de apoyo estable -entorno al 70% de los votos- gracias a una estrategia comunicativa que sobrepasa el coste de la corrupción presentando su denuncia como una táctica de desgaste “comunista” cuya autoría se debe a distintos argumentos siempre organizados como variantes de la figura de los “Enemigos de España”.
En esta falta de desgaste también está presente un mecanismo aspiracional no propagandístico pero si identitario que hace que el votante vea la corrupción como un hábito inherente a la gestión del Poder. La corrupción -pese al escaso coste electoral externo- en cambio tiene más efecto en la dirección de luchas internas por la consecución y el mantenimiento del poder dentro del partido. La debilidad producida por el desprestigio del líder corrupto alienta las aspiraciones de los que quieren sustituirlo.
Para finalizar- aunque un poco desligada del principal de este pequeño texto- reproduzco esta acertada respuesta de Tun Tunez demostrando que la lucha política producida por el enfado social no tiene encaje con formas de expresión liberales y “moderadas”.
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