Armenia quiere ser escuchada

Foto: José Luiz Oubiña

Por Fernando Salgado

Durante el mes de mayo, Anna Sarkisova actuó en Rianxo, Ponteareas, Compostela, Redondela y Vilagarcía de Arousa. Además de haber interpretado composiciones de los grandes genios de la música clásica, la pianista armenia también se convirtió durante su gira en la voz de la conciencia de su país, una antigua nación masacrada y marginada, que sigue sufriendo las consecuencias del genocidio cometido por Turquía en el año 1915, que la mayor parte de los países se niegan a reconocer.

Millón y medio de víctimas provocó la barbarie exterminadora en un país poblado por tres millones de habitantes. Y las heridas se reabrieron en el mes de septiembre del año 2020, cuando Azerbaiyán invadió la región de Nagorno Karabaj contando con el respaldo turco.

“Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa”, escribió Bertolt Brecht. El poeta y novelista Mario Benedetti incluyó esta frase como antesala de un libro titulado ‘La casa y el ladrillo, en el que versifica el drama de la emigración de su país, Uruguay, en la década de los setenta del siglo XXI, en el que se mezclaron dos componentes: el económico y el político. “El último que apague la luz”, escribió alguien en el aeropuerto de Montevideo

Según los datos publicados por la Organización de las Naciones Unidas, en 2019 el 32,6% de los armenios vivían lejos de su tierra. Rusia, Argentina, Francia, Alemania y Estados Unidos (California en especial) son sus destinos. Como el dramaturgo alemán, Anna Sarkisova muestra esquirlas de su tierra allá por los escenarios donde actúa y reclama la atención de la comunidad internacional.

Ópera de Erevan

Usted estaba destinada a dedicarse a la música clásica.

Mi madre terminó sus estudios y trabajó toda la vida en el Conservatorio de Armenia. Yo estaba con ella cuando era pequeñita y era mi maestra. La música siempre estuvo presente en mi vida.

¿Cómo valora la respuesta del público en Galicia?

La gente que vino a mis conciertos fue muy dulce. Es la primera vez que toco en Galicia y estoy contenta porque creo que gustaron mucho. Estoy muy agradecida a todos los que vinieron. Ahora siento el deseo de regresar y ofrecer conciertos con más público.

Estar lejos del público es un obstáculo.

Me gustaría hablar con el público y saludar, pero es la vida nueva y no podemos hacer nada de momento.

Los conciertos que ofreció en Galicia son solo una pequeña muestra de muchos años de estudio, dedicación y trabajo.

Es verdad. Fueron muchos años. Estudié en el Conservatorio de Armenia, después fui a Viena, donde estuve dos años y medio, y marché a Los Ángeles, donde hice el máster y el doctorado en la Universidad del Sur de California, UDC, como la Universidade de Compostela. Desde pequeñita participé en conciertos y toqué en España muchas veces en Barcelona y en Madrid, pero en Galicia fue la primera vez.

¿Qué criterio sigue para elegir las obras que interpreta?

Siempre estudio es estilo del compositor y su historia para tratar de saber qué quería expresar con su música, y para eso es necesario tener en cuenta el tiempo en el que vivió. Cada compositor tiene un estilo diferente y no se puede interpretar a Chopin como a Beethoven.

La segunda parte del concierto que ofreció en Vilagarcía de Arousa estuvo dedicada a un compositor armenio, Arno Babajanian. ¿Es habitual que su país esté presente en los recitales que protagoniza?

Si, si, si, claro. Es un compositor maravilloso y no lo digo porque yo sea de Armenia. El más grande es Aram Jachaturián. Arno Babajanian también es famoso, pero no como Jachaturian. Me encanta tocar su música y me alegró mucho la respuesta del público porque cuando terminé sentí que le gustó. Quiero representar a mi país y a mi cultura, que es muy rica y profunda. Este año sufrimos una guerra. Mi país es pequeño y sufre mucho, pero tiene una gran historia. Si puedo, quiero ofrecer su música y enseñar un poco lo que siente la gente de Armenia.

La música tradicional también tiene una especial relevancia.

Uno de los proyectos que me gustaría llevar a cabo este año es grabar un disco con música de compositores armenios, como Komitas Vardapet*, Babajanian** y Jachaturian***, con arreglos modernos para piano. Me encantaría. Cuando era pequeñita, leía sobre la historia de la música Armenia, y Komitas es un compositor muy importante para nosotros porque estudió y divulgó nuestra música folclórica.

Hoy viven más armenios en Estados Unidos, Argentina, Francia o Alemania que en su país de origen.

Es triste y es una consecuencia de nuestra historia. El nuestro es un país que sufrió un genocidio y la gente tuvo que escapar para sobrevivir. Un país con tanta historia… fue la primera nación que aceptó el cristianismo como religión y está rodeada de países musulmanes. Hace unos meses murieron varios miles de chicos en la guerra contra Azerbaiyán y Turquía, que invadieron nuestra tierra. Hay mucho odio.

La mayor parte de los países siguen sin reconocer el genocidio cometido por los turcos, pero el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acaba de hacerlo. ¿Cómo valora ese gesto? ¿Espera que sirva para que se conozca un episodio de la historia que sigue permaneciendo oculto?

Armenia está muy feliz por eso. Antes había sido Roosvelt el que reconoció el genocidio. Es algo grande que ahora lo haga también Joe Biden. Es necesario conocer la historia y, aunque sucedió hace más de un siglo, en mi familia hay una víctima y en todas las familias sucede lo mismo. El abuelo de mi mamá se quedó huérfano con cinco años.

Turquía tiene un gran ejército, Azerbaiyán tiene petróleo y gas, y en Armenia esperan progresar por medio del turismo, pero la irrupción de la covid-19 frenó sus perspectivas de futuro cuando estaba entrando en los circuitos de las agencias de viajes.

Ahora la situación en Armenia es muy triste después de una guerra de casi dos meses. El país está muy débil y la gente está muy decepcionada. Todos los armenios que vivimos fuera estamos preocupados y ayudamos como podemos. Pienso en las madres que perdieron a sus hijos y espero en que la situación se arregle.

¿Ser sienten marginados los armenios?

Quieren ser escuchados. Nosotros queremos que Turquía reconozca que cometió el genocidio. Hay fotos, hay vídeos, es algo que pasó. Como Alemania reconoció su responsabilidad por el holocausto de los judíos, Turquía debería hacer lo mismo. Nosotros hacemos todo lo posible para que la gente no olvide lo que ocurrió porque es la historia.

Calle peatonal de Erevan

Anna Sarkisova nació en Erevan, la capital de Armenia. Debutó con la orquesta a los ocho años, interpretando los conciertos de Félix Mendelssohn y Josef Haydn. Hizo su primera aparición internacional a los catorce, cuando ganó el premio del Concurso Internacional de Piano Citta Di Senigallia, en Italia. Tras este éxito fue invitada a participar en varios festivales en Austria, Francia, Rusia, Armenia, Estados Unidos, Alemania y España.

A los dieciséis años, ingresó en el Conservatorio Estatal de Erevan (Armenia) y continuó actuando como solista y músico de cámara.

Tres años más tarde se mudó a Viena para continuar su formación en el Conservatorio. En 2009 se traslada a Estados Unidos después de ser aceptada en la Escuela Herb Alpert de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde estudió con el pianista Vitaly Margulis. Completó su maestría en la Escuela de Música de la UCLA y recibió su doctorado en artes musicales en la Escuela de Música Thornton, de la Universidad del Sur de California (USC). También fue profesora asistente en el Departamento de Piano de la USC. Reside en Los Ángeles.

Museo del Holocausto (Erevan)

*Komitas Vardapet (Kütahya –antiguo Imperio Otomano-, 1869; París, 1935). Compositor, cantante, etnólogo y pedagogo musical, recorrió Armenia recopilando la música popular y litúrgica. Fue el autor de más de 3.000 composiciones y víctima del genocidio cometido por Turquía. Lo arrestaron el día 24 de abril del año 1915, y la intercesión de varios artistas y del embajador de Estados Unidos, Henry Morgentau, impidió su deportación, pero el trauma que le provocó fue la causa de su muerte, en el hospital psiquiátrico de Villejuit (Francia), cuatro años después. Está considerado el fundador de la música clásica armenia.

**Arno Babajanian. (Erevan, 1921-1983). Su talento llamó la atención de Aram Jachaturian, que lo recomendó para que recibiese una educación musical adecuada cuando tenía cinco años. Con siete, ingresa en el Conservatorio Estatal Komitas, y en 1938, continua sus estudios en Moscú. La música con raíces populares está presente en el repertorio de un compositor que también demostró un gran talento como intérprete de piano y se dedicó a la enseñanza. En su historial figuran numerosos galardones.

***Aran Jachaturian (Tbilisi, 1903, Moscú, 1978). Es el autor de un amplio legado musical que abarca casi todos los géneros y está considerado el autor armenio más relevante del siglo XX. Sin formación musical previa, se matriculó en el Instituto Gnessin y, posteriormente, en el Conservatorio de Moscú. El Concierto para piano lo catapultó a la fama en 1936. Es el autor de numerosas bandas sonoras y ballets y es un virtuoso que no renuncia a la improvisación ni a la cultura popular.

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