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Por Lucio Martínez Pereda
Las concomitancias entre la derecha española y la venezolana son muy grandes. Al PP también le ha costado aceptar su derrota electoral del pasado verano y eso les ha hecho caer en manos de la ultraderecha. Es un problema al que no le veo solución al menos en el corto plazo. La solución empezará con un cambio de liderazgo en el partido, en ese sentido su problema es el mismo que la ultra derechizada derecha venezolana. No conseguirán llegar al poder hasta que no sepan cortar el cordón umbilical con su obsesión anti chavista, al PP le sucede lo mismo cuando todo lo ve bajo el prisma de su obsesivo antisanchismo.
Cuando una fuerza entra en un ciclo de melancolía regresiva su alejamiento de la realidad se va incrementando y reacciona con un lenguaje de odio que poco a poco la va debilitando. Sus votantes, excitados por ese odio, no saben verlo. Pero el poder en democracia sólo se consigue cuando se obtienen más votos que los incondicionales.
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