Año 2022: sororidad, ¿para quién?

Siguen siendo asesinadas mujeres, niñas y niños víctimas de la gran lacra de la violencia machista. Seguimos siendo las que más sufrimos la precariedad y la inestabilidad laboral. Somos nosotras las que padecemos acoso a las puertas de las clínicas de IVE.

Por Cristina González Vítores.

“La lucha de emancipación de la mujer proletaria no puede ser una lucha similar a la que desarrolla la mujer de la burguesía contra el hombre de su clase; por el contrario, la suya es una lucha que va unida a la del hombre de su clase contra la clase de los capitalistas. […] La mujer proletaria combate codo a codo con el hombre de su clase contra la sociedad capitalista”.

A lo largo del año pasado, ¿Cuántas veces habéis oído eso de la sororidad y la unión de todas las mujeres? Y en los pocos días que llevamos de año, ¿Cuántas veces más? ¿No lo escucháis, o leéis, constantemente de ciertos sectores feministas? Y encima, lo hacen menospreciando a los hombres, a nuestros compañeros de clase.

Siempre con la misma retahíla de siempre: que si somos una clase sexual; que si somos seres de luz; que si los hombres nos explotan por el simple hecho de ser hombres; que si somos un grupo homogéneo con intereses idénticos por ser mujeres… ¿No estáis ya hartas de escuchar siempre la misma historia por parte de las de siempre?

Ha empezado un año nuevo, sí, pero las discusiones y los debates en torno a la cuestión de la mujer siguen siendo los mismos falsos dilemas de siempre. En enero del año pasado, la Ministra de Igualdad, Irene Montero, decía que “las mujeres también tienen derecho a dedicarse tiempo a sí mismas. Ya sea a tumbarse en el sofá y ver una película, a tener cualquier tipo de actividad de ocio o simplemente de descanso y de cuidado de su propio cuerpo y de sí mismas, quedar con unas amigas y de realizarse como persona”.

Y sí, obviamente las mujeres tenemos ese derecho… ¿Pero de qué mujeres estará hablando? Porque no es lo mismo la cajera del supermercado, con horarios eternos, salarios de miseria y nula conciliación laboral, que la dueña de esa misma cadena de supermercados que puede disfrutar de todo eso y más. No es lo mismo la dependiente de una tienda en plenas rebajas, que la dueña de esa franquicia que solo tiene beneficios. 

Mientras ellas, donde también incluyo a las políticas burguesas por mucho discurso feminista que se tenga, pueden disfrutar de su tiempo libre, sus familias y de su propia vida, a nosotras nos toca trabajar los fines de semana para cuidar de sus cuerpos, atender a sus hijos e hijas para que se puedan ir al cine a ver la última película de estreno, o limpiar sus casas a horas mal pagadas para que cuando lleguen, no lo tengan que hacer.

A estas alturas, se siguen pensando que somos imbéciles. Siguen creyéndose que las trabajadoras les estamos agradecidas por su “buen” hacer y que gracias a su gestión del capitalismo las mujeres en nuestro país somos un poco más libres. Y lo peor no es eso, lo peor es que hay personas que de verdad se lo creen aunque su propia realidad material siga siendo la misma que hace unos años.

Siguen siendo asesinadas mujeres, niñas y niños víctimas de la gran lacra de la violencia machista. Seguimos siendo las que más sufrimos la precariedad y la inestabilidad laboral. Somos nosotras las que padecemos acoso a las puertas de las clínicas de IVE. Nosotras, las trabajadoras, somos las que soportamos sobre nuestras espaldas las tareas reproductivas y de cuidados en nuestras casas y de las ajenas cuando vamos a trabajar.

El año 2022 sigue el mismo camino que el año 2021. Pero nosotras no podemos quedarnos calladas e impasibles. El momento de organizarnos como trabajadoras ha llegado. Nuestra propia organización, donde defendamos nuestros derechos como clase, debe ser la prioridad de este nuevo año que acaba de empezar. No va a ser fácil porque lo vamos a tener todo en nuestra contra, incluso a aquellas que dicen ser “amigas” pero luchan bajo bandera ajena.

Ni todas unidas, ni todas organizadas en un mismo proyecto, ni sororidad entre todas. Nosotras nos organizamos con las nuestras, con las mujeres de la clase obrera. Este año va a ser el periodo de nuestra organización, de ese “nosotras” que llevamos reivindicando tanto tiempo y que de una vez por todas, debe hacerse realidad.

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