
Oficialmente, Gabriel nunca nació, aunque si que quedó registrada su fallecimiento y hasta su autopsia. Alicia siempre sospechó que le habían robado a su bebe
Por Angelo Nero | 10/07/2025
La argentina Alicia Goitia tenía 24 años cuando dio luz a su hijo Gabriel, el 26 de noviembre de 1972, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. El niño nació sin ningún problema, tal como le dijo el pediatra y ella pudo sostenerlo en su regazo, y verlo dormir. A la mañana siguiente al parto una monja se lo llevó de la habitación. Dos días después le informaron que había muerto, pero nunca le entregaron el cuerpo. Sin ni siquiera inscribir su nacimiento, certificaron su muerte. Oficialmente, Gabriel nunca nació, aunque si que quedó registrada su fallecimiento y hasta su autopsia. Alicia siempre sospechó que le habían robado a su bebe.
Otro caso a sumar a los miles de bebes robados en el franquismo y más allá, porque este crimen siguió perpetuándose, con total impunidad, durante la Transición, y hasta principios de los noventa hay denuncias sobre casos en toda la península. Ella también puso una denuncia, en el consulado español en Argentina, donde reside, en 2014. Un juzgado de Madrid abrió una investigación que fue sobreseída en 2020. La demanda se suma a otras como la presentada por María José Callejo Alonso, que también denunció el presunto robo de sus dos hermanas, en 1972 y 1977 en el mismo hospital madrileño. En la trama del robo de bebés hay patrones que se repiten, centros, médicos y religiosas que han sido señaladas, sin embargo la justicia española sigue blindada ante este tema.
Pero hay madres, como Alicia, que se han negado a pasar página. En su caso, gracias a la ayuda del antropólogo y activista memorialista Matías Viotti, después de pedir los expedientes de su caso en el juzgado, descubrieron que en el procedimiento se había llevado a cabo una prueba de ADN (gracias a que se conservaban restos de tejido en parafina), y que el supuesto hijo muerto no era Gabriel. El resultado negativo de la prueba señalaba que tanto la autopsia como el certificado de defunción estaban firmados sobre una identidad falsa.
Esto le dio razones a Alicia para continuar la búsqueda de su bebé robado, y a continuar su denuncia por desaparición forzada a través de la Querella Argentina, que bajo la instrucción de la jueza María Servini busca juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el franquismo. Alicia tiene ahora 78 años, diez menos que la jueza argentina, y quiere ampararse en el derecho internacional, ya que ese tipo de crímenes no prescriben hasta que no se conozca el paradero de la víctima. Junto al antropólogo Matías Viotti, coordinador del Informe de Contexto sobre bebés robados, y al abogado argentino Máximo Castex, especialista en causas de lesa humanidad, Alicia Goitia confía en llevar adelante la querella, gracias al trabajo de documentación y análisis aportado.
En declaraciones a Diario Red apuntaba: “No busco venganza. Solo verdad. Si la familia que lo crió sabe lo que ocurrió, que le diga que lo busco. Que me envíe una foto. Si él no quiere saber nada de mí, lo aceptaré. Solo quiero saber que está bien”.
En Argentina acaban de recuperar al nieto 140, hijo de Graciela Romero y Raúl Metz, secuestrados el 16 de diciembre de 1976, estando ella embarazada de cinco meses, y luego llevados al centro clandestino «La Escuelita» de Bahía Blanca. Allí Graciela dio a luz a un varón el 17 de abril de 1977. Sus padres desaparecieron, pero Adriana, la otra hija de la pareja, nunca cesó de buscar a su hermano, ahora recuperado.
Tal vez, algún día Alicia pueda recuperar también a Gabriel. Mientras viva no va a dejar de buscarlo.
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