Aleksandar Vučić y Emmanuel Macron: dos políticos gastados, con labios inferiores flácidos

Aleksandar Vučić se reunió el jueves, en el Palacio Elíseo, con su par francés Emmanuel Macrón, con el fin de consolidar y avanzar en acuerdos bilaterales. Sin embargo no se sabe demasiado acerca de los temas que trataron durante la cena que duró casi tres horas.

Por Stjepan Trajković | 17/11/2025

Ha pasado más de un año (01/11/2024) de la caída de la marquesina en la Estación de Novi Sad, que causó la muerte de 16 personas. Como nunca antes esta masacre dejó al desnudo, obscenamente, todo el entramado de negociados y corrupción del gobierno del Partido Progresista Serbio de Aleksandar Vučić. Desde hace un año un sin fin de manifestaciones antigubernamentales han tenido lugar a lo largo y ancho del país. Incluyendo la concentración política más grande de la historia del país cuando el 15 de marzo se manifestaron en Belgrado un número cercano al millón de personas.

Sin embargo los requisitos del pueblo serbio, encabezados por los estudiantes universitario y secundarios, de que se lleve adelante un ejemplar juicio y posterior castigo a los culpables de la masacre de Novi Sad y, de que se llame a elecciones anticipadas, no solo no se han cumplido sino más bien todo lo contrario. El régimen ha radicalizado su posición encarcelando estudiantes y ciudadanos, amenazando a los pocos medios de prensa independiente y llevando adelante un violento ataque de desacreditación de todo el movimiento antigubernamental.

Y un párrafo aparte merece todo el aparato mediático, privado y público, del gobierno. Salvo alguna que otra excepción (NOVA, N1 e Inzajder) los más importantes medios de comunicación como los periódicos, portales de internet, canales de televisión y radio son, directamente, parte del gobierno del Partido Progresista Serbio. Blic, Informer, Politika, Kurir, Pink, Happy, además de la Radio y Televisión Serbia (medio gubernamental), etc son la pata comunicacional y la propaganda política oficial que no da respiro e inventa una realidad paralela. Los estudiantes y los ciudadanos que se manifiestan por una Serbia libre de un régimen corrupto y asesino que ha ido degradando, luego de 13 años de estar al frente del país, la cultura y la convivencia social de sus habitantes, son tildados de extranjeros pagados por las grandes potencias occidentales, de ustashas1, de nazis, de terroristas, etc.

Pero a pesar de todas las mentiras del aparato mediático, de las persecuciones e injustos encarcelamientos y de todo el apoyo, manifiesto y latente, de la Unión Europea, de los Estados Unidos de América, de la Federación Rusa y de la República Popular de China (porque todos tiene acuerdos y negocios con Vučić y su corte) que goza el régimen serbio, la lucha del pueblo continúa.

Hoy Dijana Hrka (madre de una de las víctimas de la masacre de Novi Sad), con un delicado estado de salud, ha completado las dos semanas de huelga de hambre exigiendo, para detenerla, que sean puestos en libertad los estudiantes y ciudadanos detenidos, el juicio y castigo a los responsables de la masacre de Novi Sad y elecciones anticipadas. Milomir Jaćimović (dueño de una pequeña flota de autobuses, en la que transportaba gratuitamente a los estudiantes, fue expropiado por las autoridades de todos su vehículos, y con ellos imposibilitado de trabajar) ha completado la primera semana exigiendo que le sean devuelto sus medios de vida, que también son los medios de vida de los choferes que trabajan con él.

En 1999 la Organización del Atlántico Norte (OTAN) bombardeó durante 78 días (del 24 de marzo hasta el 10 de junio) a la República Federal de Yugoslavia (compuesta por Serbia y Montenegro), dejando como resultado la muerte de 576 militares y un número no confirmado de civiles que va de 1500 a 2000. Uno de los tantos edificios públicos bombardeados fue el Cuartel General del Gobierno situado en pleno centro de la capital Belgrado. Desde aquel momento, hasta la actualidad, los restos del histórico edificio fueron dejados intactos como monumento de memoria del brutal ataque de la alianza militar occidental. Pero la venta indiscriminada, de todo lo que sea vendible, y cualquier tipo de negocios capitalistas parece no tener límite. Cuando se trata de capitales el gobierno no discrimina lengua, religión ideología ni moneda. El negocios se puede hacer en dólares, euros, rublos o yuanes. Así es que el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, un millonario hombre de negocios estadounidense ha ofrecido hacerse del Cuartel General y construir allí un lujoso hotel. Ante la inminente demolición de los restos del edificio la ciudadanía belgradense se ha congregado alrededor del mismo formando un escudo humano que imposibilite su demolición. La retórica nacionalista de Vučić, y de toda su mafia política y troupe servil mediática, en relación a la vuelta, a la recuperación, de Kosovo se devela como farsa discursiva porque lo que sucede es una fanfarronería retórica: “no se da Kosovo”, pero en los hechos se vende, y a precio de oferta, todo lo que se quiera comprar.

Mientras todo esto sucede en su país, Aleksandar Vučić se reunió el jueves, en el Palacio Elíseo, con su par francés Emmanuel Macron, con el fin de consolidar y avanzar en acuerdos bilaterales. Sin embargo no se sabe demasiado acerca de los temas que trataron durante la cena que duró casi tres horas. Ni del gobierno francés, ni del serbio se han brindado detalles sobre los tópicos que estuvieron en cuestión. Pero sí bien no se conoce acerca de los charlado, sí es vox populi que, tanto en Serbia como en Francia, ambos jefes de Estado no están atravesando por sus mejores momentos y la agenda internacional se ha vuelto una válvula de escape que intentan utilizar como descompresor de múltiples inconvenientes que afrontan al interior de las fronteras nacionales.

Ivica Mladenović, redactor jefe de la edición serbia de “Le Monde Diplomatique”, en un reportaje dado al canal de televisión serbio NOVA evalúa la reunión bilateral de la siguiente manera:

“Vučić llega en busca de apoyo político y respiro financiero, porque Serbia se encuentra al borde del colapso económico: el presupuesto se está agotando, la deuda externa crece y Bruselas empieza a impacientarse ante el gobierno serbio por su ambivalente comportamiento en la política exterior, es decir el especulativo balanceo que intenta hacer entre la Unión Europea, Rusia y China. Trae consigo lo que un Estado semicolonial aún puede ofrecer: contratos, concesiones al gran capital francés, promesas y sumisión. En París, intentará confirmar la compra de aviones de combate Rafale y garantizar la participación de empresas francesas en proyectos como la Expo de Belgrado de 2027. Todo esto, por supuesto, no reportará ningún desarrollo económico beneficioso para el pueblo serbio, sino que representa un intercambio de soberanía a cambio de mantenerse en el poder”.

En relación a Macron sostiene lo siguiente:

“Su popularidad está en su punto más bajo, la mayoría de los franceses quiere que renuncie y el sistema de la Quinta República, que ha brindado estabilidad política durante décadas, está entrando en una profunda crisis, sin precedentes en los últimos 70 años. En lugar de abordar el descontento social en su propio país, sobre el cual ha perdido completamente el control, Macron busca sacar provecho político en sus contactos con líderes de estados periféricos, presentándose ante la opinión pública como un actor importante en las relaciones internacionales, como compensación por todas las humillaciones sufridas en los últimos meses a manos del presidente estadounidense, quien lo trata como a un vasallo”.

Así es que estos presidentes podrían ser vistos como dos payasos haciendo piruetas en un circo vacío, sin espectadores en las gradas. A ningún serbio ni francés de a pie le interesan sus encuentros, que han llegado a 26, porque sus asuntos no son los asuntos de la gente, del pueblo trabajador.

El 3 de agosto pasado, luego de una de las tantas reuniones bilaterales con Aleksandar “el alto”, Emmanuel “el bajo” afirmó que “Le he vuelto a mostrar mi convicción de que el destino de Serbia es europeo y mi esperanza de que pueda progresar en el camino de las reformas y de la adhesión en un espíritu de diálogo”. Esto dijo el presidente francés pocos días después de que su gobierno le entregará, en Jerusalén, una misiva al presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abás en la que se comprometía a reconocer al Estado de Palestina en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el pasado mes de septiembre. Sin embargo este derecho que ya está reconocido por la Resolución 181 2 de las Naciones Unidas de 1947 y nunca fue cumplido. Vale aclarar que Francia fue uno de los países que votó a favor del plan de partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío allá lejos y hace tiempo.

Entonces: ¿no sería payasesco reconocer algo que ya fue reconocido hace 78 años y presentarlo como un acto de humanidad? ¿No sería payasesco reunirse 26 veces con el presidente de un país que durante el 2024 exportó armamento a Israel por 42,3 millones euros, 30 veces más que el año anterior?

¿No es payasesco tener una retórica nacionalista radical y al mismo tiempo ofrecerle al yerno de Donal Trump el edificio bombardeado y destruido por la OTAN durante la agresión a la pequeña Yugoslavia (Serbia y Montenegro) en 1999 para allí levantar un hotel de lujo?

Pero nadie se enamora de estos dos narcisos, solo ellos se ven bellos. Uno se mira en el Sena, el otro en el Sava. Pero sus sociedades tienen otras preocupaciones; mucho más urgentes y terrenales. En Serbia los estudiantes de medicina de la facultad de Kragujevac le enviaron, un par de días atrás, a Dijana Hrka el siguiente mensaje:

“Nosotros, los estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas, estamos muy preocupados por tu estado de salud. Día tras día demuestras determinación y disposición, pero ya lo habías demostrado incluso antes de esta decisión, pasando tiempo con nosotros a diario y acompañándonos en esta lucha durante el último año. Como futuros profesionales de la salud, sentimos la obligación y la necesidad de pedirte, debido a tu estado de salud, que pongas fin a la huelga de hambre, para que puedas descansar mejor y estar en condiciones de continuar nuestra lucha conjunta por la verdad y la justicia. No debemos permitir que las acciones de este régimen creen nuevas víctimas” 3.

En Novi Sad los estudiantes y ciudadanos se solidarizan y acompañan, cotidianamente, a Milomir Jaćimović en su huelga de hambre. No lo dejan solo, porque él es ellos y ellos son él. En su entrega está contenido el sufrimiento y la desgracia, pero también la esperanza por una sociedad mejor.

En enero de 1933 Adolf Hitler había llegado al poder en Alemania, y rápidamente, entre febrero y marzo, había limitado radicalmente todas las libertades civiles e instaurado un régimen autoritario. Un lustro más tarde el Tercer Reich iba a ser la causa política principal, pero para nada la única, de la barbarie capitalista popularmente conocida como Segunda Guerra Mundial. Desde principios de 1933 hasta la Batalla de Stalingrado, entre agosto de 1942 y enero de 1943, el nacido en Braunau am Inn cerca de Salzburgo, parecía indestructible, infranqueable. Pero no debido a su figura, su personalidad, sus rasgos ontológicos y sus características esenciales sino más bien porque una serie de circunstancias históricas habían tomado su cuerpo (y alma), se habían personificado en él. Cuando el pueblo soviético se entregó, tanto como otros pueblos, ofreciendo millones de vidas para detener el genocidio capitalista, Hitler volvió a ser ese ciudadano austríaco opaco y acomplejado que no dispuso de valentía para morir combatiendo.

León Trotsky, en su exilio en Turquía, a pocos meses después de la llegada del nazismo al poder escribió un notable artículo titulado “¿Qué es el  nacionalsocialismo?”. Allí realiza una explicación socio histórica acerca de Adolf Hitler y el fascismo que comienza de la siguiente manera:

“Los espíritus ingenuos piensan que el título de rey reside en el rey mismo, en su capa de armiño y en su corona, en su carne y en sus huesos. En realidad, el título de rey es una interrelación entre individuos. El rey es rey sólo porque los intereses y prejuicios de millones de personas se reflejan a través de su persona. Cuando el flujo del desarrollo barre esas interrelaciones, el rey parece ser solamente un hombre gastado, con un labio inferior flácido. Aquel que en otro tiempo se llamó Alfonso XIII podría hablarnos sobre esto de sus frescas impresiones” 3.

¿Macron y Vučić parecen gastados, con los labios inferiores flácidos? ¿Benjamín Netanyahu podría terminar como Alfonso XIII? Claro, pero Dijana y Milomir no pueden solos. Ellos, tanto como el pueblo palestino necesitan de los soldados y los partisanos soviéticos. Ellos necesitan que terminar con la hipocresía de Macron, la perversión de Vučić y el genocidio de Netanyahu. ¿Y nosotros? ¿Qué vamos a hacer? ¿ Esperamos a los soldados y partisanos soviéticos?


Notas:

[1] Movimiento ultranacionalista croata que tuvo lugar durante la primera parte del siglo XX.

[2] El plan de la ONU proponía dividir la parte occidental del Mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un área, que incluía a Jerusalén y Belén, bajo control internacional. La resolución fue aprobada con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones. 3 Publicado en el periódico NOVA el viernes pasado.

[3] Trotsky, Leon. “¿Qué es el Nacionalsocialismo?” (1933). En “La Lucha contra el fascismo en Alemania”. CEIP León Trotsky. Buenos Aires 2013.

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