¡Afíliate a un sindicato!

«Imaginad, en un estado liberal, batallar sin medios adecuados contra una empresa, contra quién lo tiene todo a su favor».

Jordi Nova

Llevamos tiempo asistiendo a una ofensiva brutal contra el movimiento sindical y el descrédito ha calado enormemente en gran parte de la clase obrera. A ojos de muchos, los sindicatos son una suerte de nido de burócratas y vividores por cuenta ajena, gente que está ahí para vivir a cuerpo de rey sin pegar palo al agua. Este mantra ha calado, pero hay que reconocer que algunos sindicalistas han contribuido desvergonzadamente, proporcionando combustible a la caverna liberal, son los menos y se generaliza por parte de la opinión pública, los poderes fácticos juegan bien sus cartas.

Han habido, hay y habrán sinvergüenzas como en todos los estratos de la sociedad, corruptos los hay tanto en secretarías generales de sindicatos o partidos políticos, como en autónomos que te ofrecen la factura en “b” a cambio de un precio más competitivo. La sensación de que los de arriba nos están ganando el relato es incontestable, ya en su día nos ganaron el internacionalismo, su globalismo económico, que no ha servido más que para socavar más los derechos de la clase obrera en vez de derribar los muros que la han asfixiado y conseguir su emancipación. La única lucha que nos queda viendo la connivencia entre estados y grandes corporaciones para defendernos es la acción sindical y no debemos olvidar que los gremios con mayor afiliación y compromiso sindical son los que mayores cotas de derechos y bienestar logran, exactamente igual que si hablamos de los estados de nuestro entorno, los datos están ahí.

En cuanto a la leyenda negra de nuestro movimiento sindical, en España los sindicatos se financian principalmente gracias a las cuotas de sus afiliados, si bien es cierto que una pequeña parte de su presupuesto viene asignada por ley, es una parte insignificante y nada tiene que ver con los programas finalistas con las que muchas veces se ataca a los sindicatos, estos últimos van destinados desde la formación profesional, a la prevención de riesgos laborales, integración de inmigrantes, igualdad de oportunidades, integración de jóvenes, violencia de género, etc. En ningún caso a la financiación del sindicato.

La financiación, propiamente dicha, se dedica, por ejemplo, a la asesoría y defensa jurídica, para tirar adelante desde la negociación de colectiva hasta conflictos de trabajadores/as. Imaginad, en un estado liberal, batallar sin medios adecuados contra una empresa, contra quién lo tiene todo a su favor, el dinero, el poder y además el sustento del propio estado, ya es complicado hacerlo con medios limitados imaginaos sin ellos.

El sindicato es una herramienta y dependerá del delegado sindical como la utilice, por lo tanto el delegado sindical es el primer muro de contención entre la empresa y el trabajador, es la fuerza de choque y es fundamental que esté formado, ser proactivo, dialogante o combativo cuando sea necesario. Debe usar los recursos del sindicato para defender a sus compañeros, en definitiva, el delegado sindical hace al sindicato y no haré un alegato para que os afiliéis a tal o cual sindicato, delegados los he visto de todos los colores en todos los sindicatos.

Si no te gusta tu delegado por el motivo que sea, se lo dices o intentas hacerlo tu mejor dando un paso adelante en la organización, también puedes cambiar de sindicato, pero debes estar siempre bajo el paraguas de una organización. Se acercan tiempos convulsos, todavía más que ahora, para el conjunto de la clase obrera. Digitalización, automatización, envejecimiento de la población, consecuencias de la pandemia a corto y medio plazo, etc. Afiliaos, no importa donde, hacedlo.

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