El primer ministro estonio, Kaja Kallas, ordenó la remoción de un monumento a los soldados del Ejército Rojo que murieron luchando contra el nazismo en una ciudad del este, diciendo que privaría a Rusia de la “oportunidad de usar el pasado para perturbar la paz”.
Casi 1,39 millones de estudiantes de educación general (K-12) no asisten a la escuela. La tasa bruta de matriculación en las escuelas primarias, por ejemplo, disminuyó del 85,5 % en 2020 al 20,8 % en 2021.
No hará falta que Donald Trump, Marine Le Pen o Santiago Abascal gobiernen en sus respectivos países si se normaliza y se va aceptando una visión ecofascista sobre la crisis climática.
Las comparaciones con el Holocausto pueden parecer un poco extremas. Pero los acontecimientos en Tigray recuerdan inquietantemente a la guerra civil nigeriana de 1967-1970.
Al-Sadr también ha sido un duro crítico de la corrupción generalizada en el país rico en petróleo desgarrado por décadas de guerra liderada por Estados Unidos y la subsiguiente violencia, con una infraestructura en ruinas, una mayoría empobrecida y falta de servicios básicos.
Si se involucrara en un conflicto militar contra China, los costos relacionados serían astronómicos. La guerra podría generar un colapso de los mercados financieros estadounidenses.
Aprincipios de julio, comenzó una huelga nacional que duró casi un mes y continúa su cauce (incierto) de conflictividad en la Mesa Única de Diálogo (MUD) frente al Gobierno nacional, poniendo en evidencia la multi-crisis que atraviesa el país más “próspero”.