aunque es indiscutible que el Vox y el nazismo no son lo mismo, comparten los suficientes elementos como para que uno pueda alimentarse del otro, como para que uno utilice a otro, y como para que las ideas de uno sean utilizadas por el otro.
El pasado 27 de mayo se realizó en Valencia el Congreso ‘Four Day Week Summit’ (jornada laboral de 4 días), un tema que está sonando con fuerza y que a priori podría despertar el interés de la clase trabajadora.
La constatación de la vulneración de los DDHH de las personas migrantes en Melilla, que terminó con la vida de decenas de personas, pone en relieve los flecos astillados de unas políticas respectivas que supuran aporofobia.
El delito por el que los Estados Unidos quieren juzgar hoy al empresario y diplomático venezolano Alex Saab, es el de rebeldía contra el imperialismo estadounidense.
Esta semana negra supone un nuevo trágico recordatorio de la importancia de replantear las política de disuasión, poniendo los derechos humanos en el centro de la actuación y promoviendo vías seguras.
El nuevo gobierno recibió un país en condiciones críticas en lo económico, social, sanitario, educativo, ecológico y ético. El incremento de la pobreza y la falta de empleo demandan un proceso de recuperación económica, al igual que la migración.
La guerra en Tigray demuestra cómo el proyecto neoliberal global, que se basa en la difusión de reformas orientadas al mercado, a menudo a expensas de la seguridad económica y los derechos humanos, permite la violencia genocida en el mundo en desarrollo.