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El pasado sábado, 15 de febrero, se celebraron elecciones presidenciales en la República separatista, motivadas por un ciclo de manifestaciones antigubernamentales, contrarias a la aprobación por parte del ejecutivo de un acuerdo de inversiones con la Federación Rusa.
Por Angelo Nero | 17/02/2025
Abjasia, situada en la vertiente suroccidental del Caúcaso, y al noroeste del Mar Negro, fue una República Autónoma dentro de la República Socialista Soviética de Georgia, desde 1931 a 1990. Tras la disolución de la URSS, la RASS de Abjasia declaró su independencia -como hizo otro territorio caucásico, Nagorno Karabakh- y se produjo una cruenta guerra entre abjasios -apoyados por armenios y rusos- y georgianos por el control del territorio, del que salieron victoriosos los primeros, y Abjasia se convirtió de facto en un estado independiente, a pesar de que a nivel internacional, apenas un puñado de países, entre ellos Rusia, Venezuela y Nicaragua, lo reconozcan.
El pasado sábado, 15 de febrero, se celebraron elecciones presidenciales en la República separatista, motivadas por un ciclo de manifestaciones antigubernamentales, contrarias a la aprobación por parte del ejecutivo de un acuerdo de inversiones con la Federación Rusa, de cuya economía depende, casi totalmente, Abjasia, que tuvo como colofón la toma del Parlamento y de la sede presidencial, el 15 de noviembre de 2024, y la huida del presidente Aslan Bzhania, a su pueblo natal, Tamishi, en el sur de la pequeña república, y su posterior dimisión. Sustituido de manera interina por su vicepresidente, Badra Gunba. Dos semanas después la Asamblea Popular, el parlamento abjaso convocó estas elecciones.
Badra Gunda -que además de ejercer de vicepresidente, también fue ministro de Cultura- se presentó como el candidato gubernamental, con el apoyo del Kremlin, compitiendo con otros cuatro candidatos, logrando un 47,76%, un resultado notable tras la agitación política que ha sufrido esta república secesionista, aunque muy por debajo de la lograda por su antecesor, el dimitido Aslan Bzhania, que cinco años antes logró el 58,92%, por lo que está obligado a ir a una segunda vuelta en dos semanas.
Adgur Ardzinba, doctor en ciencias económicas, fue ministro de Economía durante la presidencia de Aleksandr Ankvab y es el líder del Movimiento Popular Abjasio, que en 2020 también disputó la presidencia, logrando el 36,93%, sube apenas un punto, hasta el 38,03%, y tiene muy difícil el dar un vuelco electoral en el balotaje, por lo que será importante el papel de los otros tres candidatos, que quedan fuera, y que pueden inclinar la balanza si logran movilizar a sus electores en un sentido o en el otro.
Especialmente Robert Arshba, ex presidente de la Cámara de Control de Abjasia, que se ganó el respeto del público por descubrir irregularidades financieras en varias instituciones estatales, y que ha logrado el 7,75%. También contarán los votos que fueron a la candidatura deOleg Barziz, ex representante comercial de Abjasia en Rusia, es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Estatal de Moscú, que ha conseguido el 4,16%. El último candidato, Adgur Khurkhumal, presidente del Banco de Desarrollo del Mar Negro, no llegó al 1%.
Abjasia está inmersa en una grave crisis energética, que arrastra a una de sus principales fuentes económicas, el turismo. A pesar de la crisis política de noviembre de 2024, en la que los medios occidentales especularon con un giro en su relación con Rusia, el 90% de los ciudadanos abjasios, según una reciente encuesta, apoyan que se sigan manteniendo unas relaciones estrechas con Moscú.
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