A la mierda Maradona, a la mierda vuestra inquisición

Por Daniel Seixo

25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Tras varias semanas preparando un especial con un trabajo impecable de las compañeras y haber llegado bastante justo a la fecha de la publicación del mismo, por la manía de querer hacerlo todo en solitario y los escasos medios para esto, finalmente el resultado me parece maravilloso. Está mal que uno diga estas cosas sobre las tareas que emprende, pero teniendo en cuenta que en este caso mi labor ha consistido simplemente contactar con las compañeras y escuchar sus palabras, considero que es digno y de justicia reconocer el talento y la pasión que finalmente se ha plasmado en este trabajo.

He de reconocer que uno esperaba un poco de polémica en una fecha como esta, resulta lamentable tener que acostumbrarse a estas cosas, pero incluso en un día semejante y con más de mil asesinadas sobre la mesa, los intereses partidistas y las rencillas siguen pesando lo suficiente como para dar pie a batallas personales en las redes. Atendiendo al panorama durante las últimas semanas, estaba preparado para esas disputas, pero sinceramente no me podía esperar lo que me deparaba el día. La mañana transcurre sin mayor sobresalto y los artículos van saliendo más o menos cada hora, las respuestas son buenas y cada palabra de las compañeras parece resonar con fuerza en tiempos en los que es muy necesario poner sobre la mesa la razón del feminismo. No todos los días uno tiene la oportunidad de colaborar con plumas tan comprometidas y tras leer los días anteriores sus trabajos, os aseguro que uno puede sentir una alegría especial cuando comprueba que las palabras de las compañeras llegan a su destino. Estoy seguro de que todas y todos los que habéis leído este especial comprendéis lo que quiero decir. No es lo mismo que sufrirlo, nunca va a ser lo mismo, pero cada artículo logra meternos en la piel de una mujer que grita basta, una feminista que muestra su fuerza al mundo.

Unes me llamarán tránsfobo, otras traidor o alieade, algunos otros rojipartdo, cuando me interese algo de todo esto os lo haré saber. No desesperen.

Todo cambia entrada la tarde, sinceramente no tengo ni la remota idea de la hora exacta. Sé que soy muy activo en Twitter y que mi actividad en esa red social puede dar a entender que más o menos reparo atentamente en lo que allí sucede, pero como me suelen recordar soy una persona muy dispersa, capaz de navegar por el pajarito azul al tiempo que edita un artículo, busca una canción para un video y piensa en que en nada llegan las elecciones de Venezuela y todavía no he enviado alguna entrevista pendiente. En definitiva, sin prestar demasiada atención observo entre las tendencias el nombre de Maradona y los primeros tuits de recuerdo al jugador argentino. Tras varios intentos frustrados, finalmente la red social propaga con certeza la muerte de Diego. La cosa no tiene mayor importancia, aunque enseguida se me pasa por la cabeza que el especial va a quedar solapado por la noticia. Si un partido de Liga puede hundir cualquier otra tendencia en esa red social, la muerte del que para muchos es el “Dios del fútbol” sin duda va a monopolizar las discusiones, conversaciones y el recuerdo de lo que resta de día. Mientras edito un vídeo para cerrar esta jornada del 25 de noviembre sobre Ana Orantes y repito una y otra vez los fragmentos de su primera y última entrevista, observo desenfadadamente Twitter. Los homenajes a Maradona empiezan a llegar de cuentas de izquierda, incluso de partidos políticos, cualquier que haya visto jugar a Diego sabe que aquello era otro fútbol, lo icónico de Maradona se basa en que era canchero, un jugador de barrio convertido en el mejor de la historia, un niño humilde hecho leyenda como podría haber sido cualquier de los que compartiían cancha con nosotros en el colegio y fue precisamente eso lo que mató a Diego. La fama, la excesiva popularidad e incluso la devoción de su clase social lo hizo convertirse en un Dios en vida, sin tener en cuanta que la vida de Diego Armando Maradona iba a estar plagada de pecados y penitencias.

Sin pensarlo mucho publico un tuit señalando que, pese a mi realtiva admiración por Maradona dentro de las canchas, no puedo olvidar el día en el que está teniendo lugar su muerte y me resultaría imposible obviar que Diego también fue un maltratador. Maradona también es la persona que golpeó al menos a ciencia cierta a su pareja en medio de una de esas crisis alcohólicas en las que permanentemente vivía. Diego era un demonio, un enfermo, un prisionero de su propia figura. Pero nunca, jamás, un ejemplo para nadie. Tampoco creo que nadie puede asegurar que él pretendiese serlo, el primero en ser consciente de ello ha sido siempre el propio Maradona: la leyenda se ha marchado hoy, pero la persona hacía mucho que había muerto.

Sin demasiado sentido, casi como poniendo la puntilla a un comunicado de una persona que no es nadie, ni pretende serlo, añado que soy consciente de las contradicciones de mi primer tuit, pero que un día como hoy el único buen recuerdo que sale a relucir de Maradona en mi pensamiento se crea con una pelota en los pies. El astro que mi primo pequeño imitaba y con el que se confundía por su pelo, el jugador en boca de mi padre o mis amigos, la figura que muchos en Cuba te mostraban orgullosos y a la que siempre se refería un argentino cuando el fútbol aparecía en una conversación. Hablar de Maradona obviando lo que significa para mucha gente es imposible, pretender sancionar su figura sin empatizar con el sentimiento que provoca, aunque desprecies la vida de Diego, es simplemente una tarea fútil. Diego es para mucha gente lo que ha provocado en ellos, no lo que Maradona ha hecho en su propia vida. Podemos no compartirlo, pero si queremos que ellos entiendan nuestra postura, haríamos bien en comprenderlo.

Evitar ciertos temas, no meternos en ciertos jardines, evitar la confrontación y pudrirnos solos sin que nada cambie excepto la cifra de “seguidores”, nuestra droga particular, nuestra adicción

Pronto leo las primeras reaccione de compañeras al ensalzamiento de la figura de Maradona, con total razón molesta que la muerte de un jugador de fútbol solape un día de reivindicación y lucha, pero mientras estás críticas comienzan a llegar a mi pantalla soy plenamente consciente de que la realidad es bien distinta. Por grupos de WhatsApp muchos compañeros y compañeras lo recuerdan, la gran mayoría con bromas sobre su adicción, otros con sincera admiración. Intercambio algún mensaje con un compañero argentino acerca de sus grandes sombras, efectivamente maltrato, adicciones y otras tantas miserias que se han demostrado o simplemente corren a cargo de la rumorología. Mientras intercambio unas palabras sobre Maradona con mi compañero, los extremos dibujan en Twitter a un Dios o a un auténtico demonio, pero como siempre la realidad escapa de ambas posturas. Remato la conversación con una mención al jugador brasileño Sócrates y al italiano Lucarelli, mi escaso gusto por el fútbol se ha confundido siempre con mi ideología y mi costumbre de animar a la parte que rara vez gana las competiciones. Curiosamente, todo eso me aleja bastante de la figura de Maradona. Fidel Castro era amigo de Fraga y no por ello le guardo simpatía al expresidente de la Xunta, tampoco Maradona me emociona en su muerte pese a su cercanía a lo que personalmente considero uno de mis pocos referentes.

Lo que sucede con Maradona en redes sociales en el momento de volver a echarles un ojo mientras termino de editar los últimos artículo de este 25 de noviembre lo he vivido con Kobe Bryant: unos lo están usando huyendo del plano racional, otros, especialmente otras, lo están haciendo precisamente desde ese plano y con más razón que nunca, ya que hoy no es día para homenajear a un maltratador por muchas copas que haya levantado en su vida. Soy consciente de que entre muchos compañeros, especialmente en América Latina, el día es un día negro, quizás esperen un recuerdo al “soldado fiel” con la revolución bolivariana o cubana tal y como he tenido siempre palabras con las figuras clave de nuestras luchas, pero soy consciente de que no va a llegar, me muevo siempre por principios y uno no puede obviar que ser de izquierda implica inexorablemente respetar a nuestras compañeras. Diego pasará a la historia con esa gran carga, no creo que no fuera consciente de ello. Pronto en Más Vale Tarde, el programa de «desinformación» de La Sexta, empiezan a atacar a Cuba hablando de los vicios de Maradona, pisotean la realidad y dibujan un monigote que nada tiene que ver con la figura de Maradona. El argentino era un hijo de puta, pero un hijo de puta de los nuestros. Y no, no se confundan, con esto no pretendo hacer mío el sentimiento de pertenencia de lo deleznable, tal y como hizo Franklin Delano Roosvelt, sino más bien todo lo contrario. Diego Armando Maradona era un adicto, un maltratador, una persona inestable, un frívolo en demasiadas ocasiones, Maradona era esa clase de persona que no quieres en tu vida, por mucho que alguno de ustedes se hubiese muerto por conocerlo mientras vivía, les aseguro que ninguno querría a Diego durmiendo en su sofá la borrachera, no lo querrían porque en el fondo conocen a esa figura, es su amigo el cocainómano, su padre el putero, la pareja que siempre les falla o ese referente en la vida que tarde o temprano se acaba cayendo de la peor manera posible. Ese y no otro es Diego Armando Maradona, el último ídolo obrero, la última figura real que se atrevió a volar alto y no dejarse domar por el sistema. A Diego lo devoraron por ello, seguramente sus miserias ya estaban ahí antes, como lo están en tantos barrios y en tantos hogares. Y sobre esa base tiene que partir la crítica racional a su figura, huyendo de idealismos que pretenden modificar la realidad a nuestras apetencias, Maradona era un Dios del fútbol y un militante socialista, pero era un machista y eso es incompatible e imperdonable. Durante décadas las compañeras han levantado la voz contra el machismo en la izquierda, pues aquí tenemos el ejemplo de lo que nunca puede ser, aquí tenemos el caso con el que poner fin a eso, pero para esto debemos analizar a Maradona como uno de los nuestros, no como un ente extraño a nuestra propia ideología y militancia, Diego Armando Maradona tiene que suponer un antes y un después en este sentido en la izquierda.

Seamos sinceros, la mitad de los que se han sumado a esto simplemente no me tragan por mi cruzada contra lo queer y lo posmoderno, me la tienen jurada y aquí con una táctica de lo más zafia y cutre han logrado crear polémica, simplemente les diría que Maradona era un demonio, un machista y un mal ejemplo para toda la clase obrera, pero al menos era real, algo que elles nunca llegarán a ser

Escribo otros dos tuits para señalar que pese a sus grandes miserias, no podemos dejar que nos roben a Diego los periodistas que se dedican a cazar ambulancias y los grandes medios, con sus grandes miserias Maradona es de los nuestros, como lo es nuestro padre cuando dice una machirulada o nuestro amigo que “sospechamos” se ha ido de putas, incluso vuestras parejas. Vamos, no nos hagamos los sorprendidos, como hombre les garantizo que las estadísticas mienten y que con los dedos de una mano podrán contar a los hombres que no hemos acudido a la explotación sexual de mujeres. Por ello debemos aprender a vivir con estas miserias de la clase obrera, con sus contradicciones, conscientes de que Maradona era el último espejo real en el que muchos se miraban y tras comprender nuestras propias miserais luchar para cambiar estas grandes sombras. Insisto, todos las conocemos, resulta imposible taparlas. Un “Dios” pecador no se oculta fácilmente. Apuntillo que Maradona estará feliz de ser solo un pecador, un diablo, sin expectativas, sin decepciones. Aquellos que idolatran sus goles, sus jugadas, ya no lo idolatran a él. Maradona mira todo aquello ajeno a esa responsabilidad por primera vez.

Termino el especial y la tormenta perfecta, dos amigues de la inquisición queer cargan contra mi cuenta por los tuits sobre Maradona. Al parecer considerar a Maradona como uno de los nuestros, como clase trabajadora, es blanquear su figura pese a no haberlo hecho en ningún momento abiertamente, tal y como siempre he hecho incluso con figuras tan polémicas como Stalin cuando lo he considerado oportuno. Supongo que la clase trabajadora no «goza entre sus filas» de maltratadores, asesinos, ladrones y gilipollas de toda índole, supongo que estos dos bobes de corte tienen una visión idealizada de lo que es la clase obrera y consideran que al admitirlo como uno de los nuestros, como hijo de un barrio obrero y preservar su trayectoria futbolística y profesional, uno le debe perdonar todos sus pecados. Si se movieran por principios y no por bloques de afinidad sabrían que nada más lejos de la realidad, por desgracia en este mundo la lectura crítica y en profundidad es un bien escaso. Pronto unos me recriminan que mis tuits atacan a Maradona y no hay que mezclar las cosas un día como hoy, otres echan leña a la ilusión de que he defendido a Maradona un día como hoy –en el que curiosamente elles se han dedicado a pisotear el papel de las mujeres– y lo que me ha indignado, y decepcionado bastante, muchos otros y especialmente otras compañeras han decidido cargar contra mi persona por ese mismo motivo. Sin llegar a encontrar una razón más allá de que la palabra sombras no engloba todos los males cometidos por Maradona, perdonen, pero tampoco es que fuese yo un conocedor de la vida del argentino ni guste de hacer sangre con un cádaver todavía caliente, cuestión de cada uno supongo, comienza un tribunal inquisitorio acerca de si soy mal aliado feminista, un cínico, un hipócrita, la cosa se mezcla con insultos, reproches, casi como si por estar en una red social tuviese que dar explicaciones o someterme a tal locura en lugar de solucionarlo todo dejándome de seguir y listo. Ni hemos cobrado entrada al entrar, ni esperen que les coloquemos la chaqueta sobre sus hombros al salir. Mientas escribo esto unas cincuenta personas lo han hecho, no demasiadas para tanto ruido, pero se lo agradezco, me importa poco tener seguidores que no conocen mi trabajo o no leen mis escritos con sentido crítico y buena voluntad. Con total sinceridad, solo a aquellos y aquellas que actúan con mala fe les puede parecer que este 25 de noviembre mi papel ha sido el de defender la violencia machista. Sea en manos de Maradona, Valdano o Peter Shilton, me resulta indiferentes y especialmente hiriente, tampoco voy a pararme demasiado en ello, no vale la pena, espero al menos hayan dedicado su tiempo a leer el trabajo de las compañeras y no a centrar el día de ayer en Maradona.

Pronto leo las primeras reaccione de compañeras al ensalzamiento de la figura de Maradona, con total razón molesta que la muerte de un jugador de fútbol solape un día de reivindicación y lucha

Pero da igual, seamos sinceros, la mitad de los que se han sumado a esto simplemente no me tragan por mi cruzada contra lo queer y lo posmoderno. Me la tienen jurada y aquí con una táctica de lo más zafia y cutre han logrado crear polémica, simplemente les diría que Maradona era un demonio, un machista y un mal ejemplo para toda la clase obrera, pero al menos era real, algo que elles nunca llegarán a ser. Nuestra repudia por los infiernos que hay en Maradona es un sentimiento real de decepción, lo que todo este progrerio jugando a ser activistes durante nuestra propia decadencia me provocáis es asco, no pueden decepcionar aquellos por los que nunca has sentido otra cosa que puro asco. Me gusta jugar de cara, en corto y directamente a puerta: en esto me muevo mejor que el propio Maradona. Me importa un carajo el número de seguidores, pero os aseguro que a todes estos niñates engreídos os quedan dos telediarios en este juego. Luego están los que pasaban por allí y olieron sangre, típicos especímenes de Twitter, algunos incluso te siguen pese a insultarte o menospreciarte, podrían masturbarse, pero han decidido joderte un poco el día o al menos intentarlo. Mala suerte solitarios, me va la marcha, los haters sois bazofia sin trayectoria lejos de una pantalla y es un placer mandaros a la mierda cuando se presenta la oportunidad. Pero para rematar están las supuestas compañeras que aprovechan la oportunidad para romperlo todo. Poco importa que te hayas esforzado por hacer un especial en el que dar un altavoz –pequeño, lo sé, crear alternativas lleva su tiempo, más que destruirlas– a toda feminista que lo ha querido utilizar. Poco importa que te partas la cara en cada ocasión que estas mismas campañas se dirijan contra otras personas o los cerca de 400 artículos en los que tu pensamiento queda perfectamente claro. Decir que Maradona tiene grandes sombras el día de su muerte no resulta suficiente, quizás debería haberlo insultado o enzarzarme a buscar pruebas que dejasen claro lo que todos sabemos: que Maradona no era ejemplo de nada y mucho menos ejemplo de coherencia en la izquierda.

Sin eso, pronto mi papel de aliado, papel que nunca he pedido, se cae, paso a ser lo peor, un traidor, un cínico, un enemigo, un objetivo de la psicosis de las redes sociales. Da igual el motivo: unos por odio, otros por conveniencia, otras quizás por dejar claro que se distancian del objetivo del ataque, atacar para no verse salpicado, algo típico en Twitter, más rápido y directo que pensar o crear alternativa, también más cobarde, infinitamente más cobarde. Lo fácil hubiese sido admitir algo que no ha sucedido, ceder ante la presión y pese a ser de los pocos que no ha alabado hoy a Maradona, cargar con todas las culpas, como quienes admitían hablar con el diablo para evitar la hoguera. Es lo cómodo y lo habitual gracias a nuestra propia censura, gracias a esas dinámicas que entre todos creamos en las redes, esas que nos hacen no decir algo para no molestar, para no perder seguidores, evitar ciertos temas, no meternos en ciertos jardines, evitar la confrontación y pudrirnos solos sin que nada cambie excepto la cifra de “seguidores”. Nuestra droga particular, nuestra adicción, una adicción puede cambiar a un hombre, también a una lucha. Lo fácil hubiese sido no escribir esto, mantener un perfil bajo unos días y olvidarlo, adaptarme a las exigencias del mercado. Obviamente no va a suceder, me importa una mierda Maradona y me importa una mierda el número de seguidores. Gracias a los que han llegado hasta aquí, seguramente seaís siempre los mismos, lo agradezco de corazón, aunque discrepen conmigo, pero al menos se molestan y razonar sus discrepancias. Al resto, simplemente sigan odiando, sigan jugando a su club elitista de seguidores e influencers, yo seguiré igual, unes me llamarán tránsfobo, otras traidor o alieade, agunos otros rojipartdo, cuando me interese algo de todo esto se lo haré saber. No desesperen.

Hablar de Maradona obviando lo que significa para mucha gente es imposible, pretender sancionar su figura sin empatizar con el sentimiento que provoca, aunque desprecies la vida de Diego, es simplemente una tarea fútil

Termino el artículo y viene a mi memoria el video que hoy mismo me ha pasado una compañera en el que uno de sus familiares asegura ante las cámaras estar feliz por ir al frente para liberar el Sahara Occidental. Está feliz, convencido, sabe que lucha por un ideal, por su tierra, le importa eso, solo eso. Ella estos días soporta críticas por parte de supuestas aliadas y por parte de numerosos rivales, su compromiso es fuerte, su determinación clara. Termino de escribir y pienso en que somos pocas y pocos los que preferimos lamer nuestras heridas a mirar para otro lado. No sabemos lo que es ceder terreno sin sentido, pero también pienso en la sonrisa de ese muchacho partiendo al frente,

¿Qué derecho tengo a quejarme? ¿Qué derecho tengo a ceder o dejarlo?

P.D. Preparen las hogueras, cuando comienzan a derribarse estatuas y se queman «referentes», pocos y pocas se libran. Es lo que tiene idolatrar a simples mortales, por suerte acostumbro hacerlo poco y consciente de sus defectos. Este no era el caso.

16 Comments

  1. Maradona fue una mierda de persona y que se murió no lo hace un buen tipo,lo que pasa es que está lleno de ignorantes que idolatran cualquier porquería porque no les da la cabeza,así estamos los argentinos,no le hizo ningún bien a nadie,mal ejemplo, soberbio,si es porque te saco una alegría,adora al pato Donald y deci que es Dios

  2. Hola buenas,no esta mal pero el titulo es demasiado creo, comienzo diciendo que no estoy deacuerdo contigo ya que, nodigo que no tuviera errores que los tuvo(y graves,bueno ahi tienes razon y tambien en lo que el no quiso nunca ser ejemplo de nada)
    Tampoco tienes razon con que tu apoyavas alos que menos ganaban y eso te alejaba de el: EL SE FUE AL NAPOLES POR ESO! lalucha discriminada del norte (rico) contra el sur(»pobre»)
    No he leido nada de nada de todo lo que dijo contra el imperialismo norteamericano(cosa que tenia prohibida la entrada a eeuu y no por meterse cocaina), tales declaraciones como : NO ME DEJAN ENTRAR EN JAPON POR METERME COCAINA Y SI ALOSYANKEES QUE OS HAN TIRADO DOS BOMBAS ATOMICAS.Acercamiento a movimientos sociales como con : Evo morales,Hugo chavez, Fidel Castro.
    No es que hay q tenerlo como un dios o algo asi pero valor que tiene ser asi y en esas epocas todavia mas dificil (guerra en malvinas …..)
    Ya acabo diciendo que en mi opinion todo a lo que ha sido arrastrado queriendo o no(drogas, adicciones etc) en parte inducidas por su entorno de buitres que debia tener cerca.
    POSTADA: HAY MUCHAS »GENTE DECENTE» E INCLUSO IDOLOS PARA MUCHOS QUE REALMENTE DE BUENAS PERSONAS NO TIENEN NADA, TIPO EL PRESI DEL MADRID !
    AGUR AMIGOS, BUEN ARTICULO DANIEL Y ESPERO PUEDAS LEER MI CRITICA, CREO Q NO ESTAREMOS MUY ALEJADOS!
    UN SALUDO QUIEN DE CON ESTE COMENTARIO
    VICTOR!!

  3. Ahí lo tenés al pelotudo haciéndose el «revolucionario» en la foto de abajo a ver si logra ligar algo.
    Vamos subcomandante! Perdón, «subdirector Bukowskiano»
    Nabo!

  4. Cuánta pereza intelectual hay en tu análisis, cuánto odio de clase cuánto colonialismo. Si, claro que lloramos al Diego que nos dió alegría con sus piernas, al que se abrazó a las Madres de Plaza de Mayo, al que defendió a Lula a Evo a Chávez a la patria grande. Al Diego del Che tatuado, al insolente con el poder. Por cierto en tu presentación hablas de Bukowski, tarea para tu próximo artículo: habla de su vida privada.

  5. Devuelvan el oro que robaron de Latinoamérica europeitxs con privilegios y dejen que lloremos a Diego como nos sale. Saludos a su rey!

    • Si hija si, llorad como plañideros todo lo que os plazca por vuestro diosito Dieguito, es lo que tiene vivir instalado en la irracionalidad fanática.. Ah! saludos de parte de «mi rey» a las élites gobernantes de tú país. Ya sabes, toda esta gente se entienden muy bien entre ellos..

      • Irracionalidad fanática mis ovarios. Son sentimientos y punto. Deja tu desprecio en otro lado que su imperio nos trajo su diosoto a fuego y espada. Y no te hagas la canchera que tu soberbia pequebú te aflora por los poros.

        • Jajaja.»Pequebú», me encanta , es como un nombre de dibujo animado.
          Tu respuesta no hace más que reafirmar mi opinión. «Revolucionarias» cheerleaders del putero, mafioso y drogata Maradona. Nada más.

          • Te saltó la ficha amiga! Te la das de revolucionaria y te brota tu rechazo de clase. Pequeñoburguesa! Quizás así te gusta más el término, porque la definición te cabe perfecta.
            Ah, «cheerleaders», hablá en un idioma que entendamos todxs, careta!

            • Eres realmente graciosa, de verdad. Parodia de revolucionaria anticolonialista con todos sus clichés, el resentimiento y complejo de inferioridad en primer plano. Para rematar la cosa, seguro que eres una de esas «posmofeministas» que denominan «trabajo sexual» a la prostitución.. En fin… Por mi parte, nada más que añadir, dejó ya este partido de pingpong, que comienza a ser cansino. Me voy a mis actividades de petit bourgeois. !Chau!

  6. Pues a mi este extenso articulo tuyo me ha desconcertado bastante. Me ha parecido una justificación de tus contradicciones con la figura de Maradona… Pero sigo valorando tú honestidad.

    • Desgraciado titular destinado a llamar la atención para leer un artículo infumable. Atrevido eso sí, acusador cuando sus ex ya han desmentido todo lo que tú y otres remarcan: el maltrato. Dices que no conoces su vida pero te animas al adjetivo MALTRATADOR. De verdad, conseguir lectores repitiendo tópicos para luego decir que no conoces es de risa.
      La muerte del Diego ha servido para quitarse caretas. Sigamos con las fake news, sigamos sin respetar el llanto de los pobres, mujeres y hombres, líderes políticos, sigamos CAGÁNDONOS en la gente sencilla.
      Estamos derrotados si tu pobre pluma, porque eres flojo con ganas, es referencial para esa izquierda progre no revolucionaria, esa, la de los despachos, la que no conoce el barro.

  7. P. D. excelente y que resume lo que pienso.
    Me encantaría dar algún ejemplo de alguna o alguno de esos mitos pero me callo para no dar carnaza a los que de verdad tenemos en frente.
    Lo digo como feminista radical y que usa las redes sociales para lo mínimo imprescindible.
    Empezaré a leer lo que aquí se publica

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