26 millones de hijos de puta

Por Daniel Seixo

«Adsumus custodes pacis»

Lema de la Fuerza Aérea

«Quien sabe del pasado sabe del porvenir.»

Ramón María del Valle-Inclán

«Yo lo he leído [un libro de Pío Moa, Mitos de la Guerra Civil], como buen facha, y si es verdad lo que dice (para mí sí lo es) no queda más remedio que empezar a fusilar a 26 millones de hijos de puta”

Estas palabras las podría haber pronunciado algún comensal exaltado al finalizar una cena de la CEOE con un par de Louis XIII demasiado cargadas, cualquiera de los militantes de Vox de tu barrio o incluso tu cuñado. Alégrate, afortunadamente no vas a tener que soportarlo durante estas navidades. Pero en realidad tal sarta de despropósitos, claramente amenazantes contra 26 millones de españoles, han sido escritos por el antiguo general de división Francisco Beca en un grupo de WhatsApp en el que hasta hace relativamente poco participaban altos mandos militares retirados pertenecientes a la XIX promoción de la Academia General del Aire.

En ese mismo grupo de «colegas con nostalgias golpistas, alma fascista y corazón criminal», se ensalzaba por norma la dictadura franquista, se ninguneaba de forma habitual al gobierno democráticamente elegido e incluso se permitían sus miembros referirse a la carnicería que fueron el golpe de estado fascista, la Guerra Civil y la cruenta represión que marcaría la línea de la posterior dictadura como»las maniobras del 36″, todo ello para fantasear a cargo de las arcas públicas con asesinar a todo aquel español que se oponga a la barbarie diseñada por los hijos y nietos de todas aquellas alimañas fascistas que en el pasado tiñeron de sangre y lágrimas la tierra de España. Olvidan muy interesadamente estos energúmenos de culo eternamente pegado al cuartel, que todavía hoy muchos de esos rojos a los que pretenden masacrar son precisamente quienes pagan sus pensiones de «héroes» de chichinabo. Todos ellos sin duda alguna abuelos cebolleta cuya única guerra ha sido la de clases, siempre defendiendo a sus amos, siempre el perro ladrando, siempre el ignorante gritando «Muera la inteligencia» y «viva la muerte«.

Con total sinceridad, que personajes como Francisco Beca Casanova pretendan «encauzar» el actual estado español «fusilando a 26 millones de españoles» o que asegure que Franco fue una figura clave para «la paz y el progreso», no me sorprende, ni llegado el caso me molesta. En la actualidad el ejército es una institución con claras raíces fascistas ampliamente documentadas, una obvia estructura jerárquica con cabezas aturdidas por su permanente saludo al sol y un cajón desastre en el que no existe plan más allá de la sumisión a los designios de la OTAN, con ese panorama y con una política de ascenso basada en el lamebotismo más tradicional y descarado, los exabruptos de estos altos cargos del Ejército del Aire no son nada en comparación con las corruptelas, los casos de abuso, la violencia machista o la profunda infiltración de elementos neonazis que como Josué Estébanez utilizan su entrenamiento militar para llegado el caso directamente asesinar en la calle y a sangre fría a quienes no piensan como ellos.

Y no me sorprenden estas cosas porque como buenos fachas que son, estos personajes nunca se han ocultado, ni tampoco han hecho gala de una inteligencia táctica de la que se da por descontado suelen carecer los viejos camisas parda, pero que quizás sí debería resultar exigible en los altos cargos del ejército español. Por el contrario, estos botarates de lengua rápida y gatillo traidor, han ido tan a pecho descubierto en sus ensoñaciones genocidas y su traición a la patria que juraron proteger, que actualmente con sus palabras únicamente han logrado deslustrar a toda la institución militar y a las nuevas generaciones que pudiesen pretender cumplir con honor su deber ante el pueblo, para así renovar con nobleza el profundo aroma a naftalina franquista que todavía hoy hace irrespirable la atmosfera del ejército español. Y que nadie se vea tentado a ver gallardía en las palabras de esta tropa de reaccionarios, puesto que a las preguntas de los periodistas acerca de este grupo de WhatsApp y las palabras lanzadas al mismo desde su dispositivo móvil, el «señor» Beca respondía que «quizás se lo habían podido quitar o le podría haber desaparecido en algún momento», intentando con su respuesta eludir las posibles responsabilidades de sus claras amenazas a gran parte de los españoles. No sé preocupe general, debiera usted saber que en España odiar a los rojos sale gratis, especialmente cuando uno lo hace cobardemente y convencido de la complicidad de la jauría y el anonimato que proporcionan las nuevas tecnologías. Anonimato que finalmente no ha sido tal gracias a que no todos los militares están podridos por dentro en este estado.

En fin, pasará la polémica sin demasiada repercusión. Dios no quiera que esto hubiesen sido palabras vertidas por Otegi en un chat con militantes de Bildu, pero al parecer los fascistas sí pueden fantasear libremente con matar españoles. Especialmente cuando son rojos, esos de los que dice el general son «gente ingobernable a la que se necesita culturizar», supongo que tal y como querían los suyos culturizar a los catalanes para lograr gobernar «si la cosa se tuerce» frente a la decisión popular y a un gobierno electo. Confunden estos militares la rebeldía de la izquierda ante el fascismo con falta de cultura, lo hace por supuesto desde la ignorancia más básica de las enseñanzas democráticas. Lo preocupante de todo esto es que el propio Beca es el que encabeza una carta fechada el 10 de noviembre y enviada a Felipe VI con la intención de arremeter contra el gobierno y situarse con la derecha más dura, esa que en sus argumentos no habla de fusilar, pero coquetea con el golpismo al estilo de la gusanera en Venezuela o en Cuba. Y resulta triste porque a esta ahora el ciudadano Felipe todavía no se ha pronunciado sobre este asunto, parece que las prisas para castigar al pueblo catalán el 1 de octubre se han tornado silencio cuando el golpismo de los que son «por profesión» los suyos se ha hecho patente.

Un consejo,»majestad», por una vez, y sin que sirva de precedente, tome nota de su padre el Elefante blanco emérito y sepa cuando es bueno desmarcarse públicamente de los más fieles subordinados, incluso aunque más tarde en privado le otorgue usted explicaciones a los compiyoguis.

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