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La Revolución del 25 de abril, vino a permitir el cambio de un gobierno de dictadura de inspiración fascista, para un régimen democrático, donde estarían garantizados los derechos y libertades de los ciudadanos
Por Jose Vieira
Siempre es una palabra que transmite la ilusión de que un sueño puede durar para siempre. Es una simetría literaria, pero también es el producto de un deseo hecho de una sedimentación de incontables frustraciones.
Muchos de los que atravesamos el desierto desde el final de la Segunda Guerra Mundial que, de un sinfin de esperanzas, posemos los ojos en la contestación del poder, como fue la explosión de una juventud apadrinada por el movimiento existencialista, que se hacía sentir en las calles de París, el cambio a la severa y triste realidad que, sin embargo, en nuestro país, era la mirada que nos alimentaba esa esperanza.
Muchos de los que, de alguna forma, estaban más informados de los movimientos que sucedían, cuyo epicentro, como arriba decimos, se mostraban claros en los barrios y calles de París, no podían aceptar ser pájaros de alas cortadas y que sólo podían esbozar, dentro de las jaulas del régimen. Una multitud de jóvenes fueron empujados, de forma coercitiva para un servicio militar, que más que obligatorio, era una escuela de destrucción de horizontes, para que una sucesión de generaciones, quedase traumatizada y destruida interiormente, pues, fueron transformados en guerreros, en una guerra que no era de ellos, pero que, eso sí, sólo servía a los intereses de los más poderosos, nacionales y extranjeros, que eran más que oscuros. Pero el régimen del Estado Novo, estaba en el estertor de la muerte, y como siempre, quien espera desespera y generaciones de jóvenes y menos jóvenes, se iban consumiendo interiormente, no con ninguna llama viva, pero sí porqué nos robaban esa llama el régimen.
Esa esperanza se iba embotando en el horizonte de cada uno, haciéndose poco a poco, cada vez menos nítida y, inalcanzable. Nacía así, aquello a que podríamos llamar la dilapidación de todas unas generaciones, que después del fin de la Segunda Guerra Mundial, esperaban con los ojos esperanzados, que el contexto político, después de las derrotas de los totalitarismos imperantes y beligerantes, vinieran a desencadenar una propagación de la democracia, como si de una llama se tratara alimentada por los nuevos vientos que esperábamos que surcasen por el mundo.
Con los vientos de las descolonizaciones de los países detentores de colonias, después de fin de la Segunda Guerra Mundial, los jóvenes portugueses, fueron llamados a cumplir el Servicio Militar, casi sin excepción y no sólo para contingente general, así como los mejores habilitados también se tuvieron que incorporar, en el servicio militar obligatorio y, especialmente los que poseían habilitaciones académicas superiores o equivalentes, muchas veces interrumpiendo carreras universitarias o profesionales.
Estos tuvieron que hacer un primer ciclo de formación general básico, en la Escuela Práctica de Infantería de Mafra y, terminado esos seis meses, eran distribuidos, principalmente por aptitudes psicotécnicas, profesionales o académicas, para las varias especialidades militares. Aunque, fuera ese el criterio principal, para las distribuciones por especialidades, por veces estas condiciones no eran respetadas y eran enviados a formarse en las áreas donde había más necesidades militares.
Más allá del contingente general de militares, que se distribuía por los diferentes centros de formación, también salían para la Escuela Práctica de Infantería de Mafra, un conjunto de cadetes milicianos (pues, estaban cumpliendo su servicio militar obligatorio, de ahí, sean designados milicianos), estaban separados únicamente otro contingente, que se dirigía de forma autónoma para la Armada. De estas ramas, salían las diversas especialidades, que a posteriori se desplazaba para las colonias, graduados como alféreces milicianos, para combatir los pueblos de esas tierras, que se habían levantado exigiendo su total independencia de Portugal.
Sucedió que muchos de los militares, en especial los que cumplían el llamado Servicio Militar Obligatorio, habían sido estudiantes, de la enseñanza secundaria o universitarios y, habían tenido como compañeros no sólo de estudios, pero, muchas veces, también compartieron residencias públicas o privadas, con estudiantes que provenían de las colonias.
Como no podía dejar de ser, muchos de esos estudiantes no sólo fueron compañeros de tareas académicas o de residencias, también fueron amigos. Algunos de estos jóvenes, también fueron incorporados en el Servicio Militar Obligatorio (adelante SMO), en los mismos centros de formación, donde el régimen fascista del profesor António de Oliveira Salazar y, posteriormente de su sucesor, el también profesor Marcelo Caetano de Sousa, mandaban formar a los jóvenes de la metrópoli, así como los de las colonias. Pero muchos otros compañeros y amigos de estudio, posteriormente se incorporaron como dirigentes de los movimientos de liberación de las colonias.
Estos dictadores, conforme la planificación de sus sicarios militares de alto rango, quisieron e hicieron formar contingentes de militares, con una única formación, en que predominaba como denominador común, la defensa intransigente de las colonias como territorios patrios. Durante esos cursos de SMO, no sólo eran enseñadas los artes de la guerra, como un aturado trabajo de adoctrinamiento y manipulación política, que ponían la tónica principal en la existencia de un único país, distribuido, en cuotas en los varios continentes.
Como primer grito de cambio de situación colonial, estaría la toma de la llamada India portuguesa, entre los días 18 y 19 de diciembre de 1961. Fue una anexión prácticamente sin sangre pues, Nehru, el presidente de la India, lo hizo el más pacíficamente posible (murieron 30 militares portugueses y 22 hindúes), esta invasión y anexión fue hecha bajo el nombre de invasión de los “Satagrais.”
Así, desde que se desarrolló el levantamiento en Angola, el día 4 de febrero de 1961 y hasta al 25 de abril de 1974, se desarrolló una guerra con tantos frentes como los territorios en los que el gobierno fascista portugués era el administrador dominante.
Puesta esta pequeña introducción pasamos las causas próximas de la Revolución de 25 de abril de 1974. El pasaje de la situación de dictadura a una democracia y a las transformaciones de estructura de Portugal de entonces, tuvieron causas remotas y causas próximas. Como ya en nos referimos a algunas de las más genéricas, ahora las precisaremos un poco más.
La Revolución del 25 de abril, vino a permitir el cambio de un gobierno de dictadura de inspiración fascista, para un régimen democrático, donde estarían garantizados los derechos y libertades de los ciudadanos.
Como causa próxima, como todos sabemos, estaría en la guerra colonial, que tuvo como teatro de guerra las colonias portuguesas, Guinea Bissau, Angola y Mozambique.
En estos territorios, se desarrolló una guerra de guerrillas, entre los nacionalistas de esas colonias (que pretendían su independencia) y el ejército portugués monopolizado por los gobiernos fascistas, primero de António de Oliveira Salazar y tras este, por Marcelo Caetano de Sousa (esta situación se arrastró desde 1961 hasta el cese de hostilidades después de la Revolución de 25 de abril de 1974).
Esta fue la causa inicial principal, así como el régimen político en Portugal, desde la llegada al poder por el profesor Doctor António de Oliveira Salazar, como consecuencia del Golpe de Estado de 28 de mayo de 1926, que tuvo como protagonista el general y después Mariscal Gomes de la Costa. Aprovechando este movimiento, el general Oscar Fragoso Carmona, pasó a ser el presidente de la República Portuguesa y, es quien invita, el profesor de la Universidad de Coímbra doctor Salazar, a integrar los subsecuentes gobiernos.
Esta dictadura, se mantuvo como forma de gobierno en el país, hasta al alejamiento por enfermedad del profesor Salazar, hasta 1968. En ese momento el presidente de la República y garantia de la dictadura, es el Almirante Américo de Dios Thomás, que invita al también profesor universitario y profundo seguidor de Salazar, Marcelo Caetano de Sousa.
Este pretende de inicio, dar una idea de ir a hacer una apertura del régimen, pero, rápidamente se cierra a “cal y canto”, manteniendo y hasta perfeccionado los sistemas represivos, solamente cambiando los nombres a las instituciones de represión anteriores, pero manteniendo los procesos y la intolerancia fascista (un ejemplo pasa a designar a la Policía de Investigación y Defensa del Estado, PIDE, como Dirección general de Seguridad, DGS). Este permitió entrar en la Asamblea Nacional, un conjunto de personas, con fama de liberales, este grupo, fue cognominado de “Ala liberal del Régimen” y, era constituida por los siguientes elementos: Francisco Sá Carneiro, João Miller Guerra, Magalhães Nota, Francisco Pinto Balsemão, Moto Amaral, Correa de la Cuña, Oliveira Días, Sousa Pedro, José de Silva y Oliveira Ramos. Estos no aguantaron ser utilizados por el régimen, teniendo después de un discurso inquisitivo del diputado João Miller Guerra el día 23 de enero de 1973, dos días después, pronuncia un discurso el diputado Francisco Sá Carneiro, presentando su renuncia, dos días después, o sea, el día 25 de ese mes, Miller Guerra hace el mismo, dimitiéndo pasados 15 días más tarde. El restante grupo de la llamada “ala liberal”, abandona la Asamblea Nacional el mes de mayo siguiente.
La gota de agua que hizo desbordar el vaso del agua fue una vigilia, de un grupo opositor al régimen, de católicos y no sólo, dentro de una capela cristiana, contra la guerra colonial y, que quedó conocida por el “Caso da Capela do Rato”. Este éxito generó múltiples reacciones que de repente, despertaron la sociedad civil y, que es uno de los hechos más importantes, en la toma de consciencia de la situación por el público en general. Es a buen seguro uno de los actos más importantes, pero, desconocido de la mayoría del público y, en cuanto a nosotros, fue una de las semillas que hizo germinar la conciencia y la unión de las personas que sentían más de cerca la injusticia del régimen e iniciaran una serie de iniciativas de acciones en cadena.
Estaba Portugal empeñado en una guerra contra los independentistas, en sus colonias de África, o sea, Guinea Bissau, Angola y Mozambique. Pues no se registraban perturbaciones importantes en Cabo Verde. Estos tres teatros de guerra, obligaron el Estado portugués, a imponer una inspección médica más rigurosa y, así todos servían casi todos. Este problema de movilización de grandes contingentes de jóvenes, en edad de cumplir el servicio militar obligatorio, lo que trajo fue una interrupción de una cantidad de mano de obra en las industrias y en los servicios, así como la interrupción de muchas carreras universitarias que jamás serían retomadas, conforme ya arriba referimos, lo que fue un lastre terrible para el desarrollo del país. Por otro lado, la carrera militar profesional, venía siendo menos atractiva, primero por los vencimientos menos atractivos con los ofertados a los titulados por las empresas y, por otro lado, por con el inicio de la guerra colonial, representaba un riesgo que los jóvenes concurrentes la Academia Militar no querían soportar.
La consecuencia, fue que cada vez creció el ejército en términos de número de movilizados, registrando por otro lado una disminución de los militares profesionales (los llamados del Cuadro Permanente), para comandarlos.
Dado que el país estaba en guerra en las colonias, determinaba que cada vez menos jóvenes se quisieran dedicar a la carrera de militares, como profesionales, o sea del Cuadro Permanente, pues, sabían que morían muchos militares, en la guerra de las colonias, en todas las especialidades. Damos el número redondo que es el balance oficial, desde el inicio de las hostilidades, o sea, de la guerra colonial, que fue de: muertos unos 9.000 hombres y, unos 30.000 heridos, mutilados o totalmente inválidos. Paralelamente se generó un movimiento, que las entidades del gobierno nominaron de los refractarios, que eran grupos de jóvenes, en edad militar, que se evadían del país de forma clandestina (se decía entonces que iban al salto). Fueron algunos miles de jóvenes que atravesaron las fronteras, con España a camino, sobre todo, de Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Países Nórdicos y en especial a Suecia.
Nunca se podrá dejar de reconocer la gran contribución que dieron las instituciones y los escritos de estos exiliados. Recordamos el prestigioso servicio prestado por la radio de Argel, con la participación principal del grande patriota y enorme poeta que era y es, Manuel Alegre.
Para suplir la falta de oficiales comandantes de compañías operacionales en la guerra, tuvieron que hacer rápidamente oficiales comandantes de compañía (equivalentes a los capitales del Cuadro Permanente), a partir de oficiales milicianos, o sea, de estudiantes de la enseñanza superior o aún licenciados, que después de haber hecho su primera comisión en la guerra colonial, hacían un “curso expres”, para después ser enviados para la guerra en las Colonias. Comenzaba aquí el desencuentro entre los cuadros militares, pues, los oficiales profesionales, comenzaron a sentir un malestar, pues, se sentían perjudicados por el ascenso de los milicianos. Aquí que comienzan las reuniones que acabarían por conseguir unir los militares profesionales, en torno a una reivindicación de carreras. Pero inmediatamente, estos se percibieron que los milicianos no eran sus verdaderos opositores o enemigos. El enemigo era sólo uno, la dictadura portuguesa, que mantenía el país en un estado de obscurantismo y, retraso en todos los campos de la actividad humana. Con el descubrimiento de que lo que interesaba era unir todos los esfuerzos en el sentido de conseguir derrumbar el gobierno del país, de un golpe, restituir al pueblo las libertades plenas, acabar con la guerra colonial de un golpe, y la independencia a sus respectivos pueblos. Así se convierte las reuniones del Movimiento de las Fuerzas Armadas, no en una confrontación entre dos categorías de militares, o sea, los del Cuadro Permanente y los Milicianos, pero sí, en la verdadera unión que fue el Movimiento de las Fuerzas Armadas.
Este movimiento, perfectamente de izquierdas, pues, tenía como principal objetivo el fin de la guerra colonial y para eso sabía que primero tendría que eliminar la dictadura fascista en Portugal. Este fue fundado el día 9 de septiembre de 1973, en un encuentro donde estuvieron presentes 136 oficiales. Este movimiento también es conocido como Movimiento de los Capitanes de Abril.
Así, tras el levantamiento fallado de 16 de marzo conocido como Golpe de Caldas, el MFA, lanzó sin más, en la noche de 24 para 25 de abril lo que sería la Revolución del 25 de abril, que vino a eliminar la dictadura en Portugal restituyendo los derechos libertades y garantías de los ciudadanos portugueses, habiendo concedido la plena independencia a los pueblos de las colonias.
Pero infelizmente las Revoluciones acostumbran también tener término de caducidad. Y la del 25 de abril, no falló a este estigma. Así, con la intervención de Estados Unidos de América (con el embajador FRANK Carluccio y su equipo de 94 elementos de la CIA), con el apoyo de Mario Soares, secretario general del Partido Socialista, que los apoyaba incondicionalmente, aglutinó en torno suya a un grupo de militares revisionistas, el llamado Grupo de los Nueve (con el mayor Melo Antunes cómo líder), que proporcionaron que la Revolución de 25 de Abril, se abortara en sus aspectos más sociales, en el contra golpe de 25 de noviembre de 1975.
Lamentamos que, en esta fecha, si hayan detenido, eliminados de sus actividades revolucionarías, muchos de los mejores revolucionarios de los MFA.
Es, una vez más, el tributo nuestra situación geográfica en el Occidente, el vasallaje que nos imponen el dictador occidental, léase Estados Unidos de América del Norte, y como no los grandes grupos empresariales y la Banca.
Así la Revolución del 25 de abril, acabó siendo una conquista de mínimos, cayendo en las manos de elementos como la Presidencia de la República del revisionista General Ramalho Eanes, que acabó con los deseos del MFA de caminar para el socialismo, llevando el país para una estéril democracia de obediencia a los intereses americanos, teniendo como intermediario el Partido Socialista Portugués en la mano del sicario americano Mario Soares.
Terminamos este artículo, afirmando, que la Revolución del 25 de abril se mantuvo fiel a los principios que la determinaron, únicamente durante 19 breves meses.
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