Angelo Nero

Caminando entre tumbas, a la sombra del Ararat

El cementerio de Khor Virap no es, ni de lejos, tan popular como el de Noratus, famoso sobre todo por sus jachkars, ni tampoco tiene la particularidad de Berdavan, en la frontera azerí, pero se me antojó un buen lugar para iniciarme en el singular culto a los muertos de los armenios, comenzando por pisar las lápidas, para que, según la tradición, puedan descansar en paz.

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Las guerrilleras silenciadas

Eran mujeres de pueblo que tenían algún vínculo familiar o afectivo con los guerrilleros, hija, madre, hermana o novia. Lo que hacían era proporcionar alimentos, trasladar cartas, armas, avisar de los movimientos de la Guardia Civil y acondicionar casas de apoyo, pero además de todo ello la mayoría tenía una militancia política. Las hubo que sufrieron la represión por ser la mujer de, otras que eran enlaces y las que se echaron al monte y cogieron las armas.

Angelo Nero

Emilio Hellín, retrato de un asesino

No estuvo en prisión más que cinco años más, ya que en julio de 1995, le dan el tercer grado, teniendo que acudir a la cárcel solo a dormir, y al año siguiente le conceden la prisión provisional. En total solo había cumplido 15 años, de los 43 a los que había sido condenado por el asesinato de Yolanda González. Una vez en libertad, no tardó en retomar sus contactos, y comenzó a trabajar impartiendo cursos de seguridad informática, técnicas de espionaje, rastreo informático y en dispositivos móviles, a agentes de las fuerzas de seguridad del estado

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El niño del gueto de Varsovia

Esta imagen fue una de las 52 fotografías presentadas como prueba en los Juicios de Núremberg. La capturó en mayo de 1943 Franz Konrad, el responsable de hacerse con todas las propiedades de los judíos del gueto, conocido por el sobrenombre de El Rey del gueto. Al final de la guerra fue detenido y acusado de participar en la liquidación del gueto. El 6 de marzo de 1952 se le ejecutó en la horca, en el mismo lugar que había ocupado el gueto, junto a Jürgen Stroop, liquidador del gueto de Varsovia y autor del título de la fotografía: «Sacados a la fuerza de sus agujeros».