Desmitificando la transformación feminista en Kurdistán sirio: claros y oscuros

Por Jordi Vázquez @JordiVazquez

El hecho de que las dos portavoces de la campaña militar encabezada por las Yekîneyên Parastinê Yên Jinê (Unidades de Defensa de Mujeres, YPJ) sean dos mujeres, Rojda Felat y Jihan Shaykh Ahmed no es casual. Rojda Felat, visitando este fin de semana el frente militar del norte de Raqqa y las personas que son acogidas como refugiados y Jihan Shaykh Ahmed como portavoz oficial de la campaña son toda una declaración de principios.

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Dos retratos de las amazonas de las YPJ

Felat, veterana de las campañas de al Hasakah y Shaddadi, se considera inspirada en Saladino, que era kurdo, Napoleón o Bismarck y, sobre todo por Arîn Mîrkan muerta en defensa Kobanê en 2014. “Mi objetivo es liberar a las mujeres kurdas, y las mujeres sirias en general de las ataduras y control de la sociedad tradicional, así como liberar a toda Siria del terrorismo y la tiranía. Mis firmes creencias y mis objetivos honestos me ayudan a superar los obstáculos o retos. El estado de debilidad que las mujeres en Kurdistán sirio y Siria han experimentado ya se ha ido. Ya no somos débiles. Las mujeres estamos desarrollando un papel vital, de liderazgo y gestión a la sociedad” afirma a The Independent.

Jihan, nacida en 1981, creció en Raqqa, en un barrio donde convivían árabes, kurdos y asirios, musulmanes y cristianos sirios. Esta estudiante de arte se incorporó a las Yekîneyên Parastinê Gel (Unidades de Defensa Popular, YPG) en 2011 cuando comenzó la revolución siria contra la dictadura de los Asad. Un año después fue herida en combate contra Jabhat al Nusra, la marca de Al Qaeda en Siria * quien terminó secuestrando la revuelta siria. Ya recuperada, y como miliciana de las YPJ, fue elegida como portavoz de la ofensiva para expulsar el Estado Islámico de Raqqa.

Críticas por ir demasiado lejos

El movimiento nacional kurdo ha optado por poner la mujer al frente de la nueva sociedad que se construye en Rojava, en el Kurdistán sirio. Algunos árabes y kurdos creen que incluso se ha ido demasiado lejos. Como recoge Ara News: “Las mujeres lo controlan todo. Antes, las mujeres no recibían ningún respeto de sus maridos, pero ahora les quitan los dientes”. Lo afirma Mazhar Sino, un árabe tribal de Dirbêsiyê (en árabe Al-Darbasiyah), en el noreste de Siria. No es un caso aislado y el nuevo modelo es visto como un matriarcado por varios sectores musulmanes o tradicionalistas.

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El progreso social a remolque del militar

Las milicianas de las YPJ con sus pañuelos de flores y bandera triangular verde ejemplifican lo que pasa. Pero si el ala militar ha asumido plenamente el nuevo rol de la mujer a nivel social cuesta más. Hadiya Yousef, co presidenta de la Federación del Norte de Siria – Rojava cree que lo uno llevará a lo otra: “Nuestras mujeres luchan como heroínas. ¿Por qué? ¿Por qué tienen una voluntad fuerte. Tenemos mujeres de 18, 19 y 20 años y han tomado una decisión: quieren luchar”. Yousef fue encarcelada por el régimen de los Assad durante dos años en Damasco. La acusaban de promover el secesionismo kurdo en Siria. Un anatema para el gobierno assadista que prohibió la lengua kurda e, incluso, la propia ciudadanía siria a las personas de etnia kurda. Un régimen de apartheid y discriminación étnica que promovía el supremacismo árabe y el auto-odio kurdo.

Ahora Yousef tiene 43 años y no quiere repetir los errores de los baasistas a la inversa. “Después de la liberación de muchas zonas, necesitamos profundizar, y establecer un sistema más exhaustivo que pueda comprender todos los aspectos del área, que dé derechos a todos los grupos para ser representados y formar sus administraciones”. Por lo tanto implementar un modelo feminista puede ser visto como una imposición por los sectores árabes tradicionalistas. Esto requiere mucha mano izquierda.

Un debate plural y democrático sobre el Contrato Social

La piedra angular del nuevo sistema es el Contrato Social. “Después de aprobarse el Contrato Social, habrá elecciones generales en el área del federalismo democrático y la formación de un consejo elegido por el pueblo”, dice Yousef. El texto provoca un debate intenso y el modelo asambleario fomenta en lugar de reprimir este debate. Entre los temas de debate está el servicio militar obligatorio, en tiempos de guerra, en las HXP** por parte de los hombres de 18 a 30 años. Se puede entender que existe una discriminación hacia las mujeres, que están exentas. Y los dos extremos opinan igual. Las militantes feministas quisieran extender al género femenino, los sectores tradicionalistas no quieren oír ni hablar de que “sus mujeres” puedan llevar armas como ellos.

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Los matrimonios de menores y la poligamia … todavía

Dos aspectos más, plenamente de género, bloquean el Contrato Social. La poligamia y el matrimonio de menores. Yousef lo resuelve con un período de transición: “Las mujeres han sido oprimidas 5.000 años. Por eso no las forzamos”. En cambio se han abierto Casas de la Mujer en la mayoría de localidades de Kurdistán sirio, árabes o kurdas. Es un trabajo de base y pedagogía lo que hay que hacer. De abajo a arriba. La poligamia es oficialmente reconocida por la constitución siria de Assad que se basa en la sharia o ley islámica***. El Contrato Social de 2014 la prohibió. La pena es la expulsión si uno se funcionario, multa pecuniaria de 930 € y un año de prisión.

En cuanto a la edad mínima de boda hay una tradición arraigada en la zona que cuesta extirpar: “Pedimos igualdad pero si se dan inmediatamente derechos a las mujeres será el caos”, dice Beytoul Mohammed, una chica de 21 años de Dêrik. El Corán permite la poligamia y presentarlo como un elemento negativo supone enfrentarse con la mayoría de la sociedad. “Los hombres tienen el derecho a casarse con una segunda mujer si esto se basa en una razón justificada. Si me caso y no cumplo con mis deberes mi marido tiene el derecho a casarse con una segunda mujer”, añade . Es una opinión extendida. Ismail Derbisiye tiene 28 años. Su “mujer” tiene 16. “Si se aplica el Contrato Social dejaremos de estar casados y tendremos que esperar dos años. Nos queremos. Yo la amo y ella a mí. Aquí tenemos una cultura de raptar a las nuestras futuras mujeres. Lo haré y escaparé en Europa. ” En un período de transición, al menos, se está tratando de retrasar las bodas a los 16 o 17 años, según la entidad social kurda Kongra Star. Y eso ya es mucho pues hay bodas con 13 y 14 años. Si el movimiento kurdo impone la prohibición se encontrará acorralado con la población árabe en contra. Y aunque mucha de esta población es relativamente recién llegada no se le puede imponer un nuevo sistema. De hecho se trata en muchos casos de colonos que el partido de los Assad, el Baas, implantó en Kurdistán sirio en programas de los cinturones de arabización desde los años sesenta del siglo XX.

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Educar antes que castigar:”No puede haber paz si continúa la violencia contra las mujeres”

La solución es educar antes de castigar. Para ello se han iniciado programas y campañas. Los programas educativos intentan luchar contra una lacra de violencia en el mundo: la de género. Girê Spî (en árabe Tell Abyad) han emprendido cursos entre la mayoría árabe y turcomana para explicar que la violencia de género corrompe a toda la sociedad. Se explica a las mujeres, acostumbradas a padecerla y vivirla en silencio. Pero también a los hombres. Para convertirse en Asayiş, cada hombre a debe seguir un curso de jineología, la ciencia de la mujer, de cerca de tres meses.

También se ha iniciado este mes la campaña “No puede haber paz si continúa la violencia contra las mujeres”. La fomenta la propia policía o, propiamente fuerzas de seguridad, Asayiş con el apoyo de las casas de mujeres locales. Y se hace íntegramente en árabe y en las zonas donde se han detectado más ataques contra las mujeres. Un cuerpo policial especial, sólo femenino, acoge mujeres en espacios habilitados especialmente donde sólo viven mujeres maltratadas protegidas por otras mujeres.

Un trabajo de hormiga, con constantes obstáculos para conseguir algo que debería ser elemental: la igualdad.

* Hoy rebautizada como Jabhat Fatah al Sham y oficialmente sin vínculos con Al Qaeda.

** Hêzên Xwe Parastinê (HXP). El servicio dura entre 6 y 9 meses.

*** El artículo 3.1 exige que el presidente sirio ha de ser musulmán. El artículo 3.2 establece que la jurisprudencia

islámica es la base principal de la legislación de la república.

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