Tomás Gómez resultó ser grouchomarxista

Por Alfilo de La Brecha (@LfilodelabrechA) | Viñeta de Javier F. Ferrero 

Tomás nos sorprende convocando a los medios para informarles de su descontento con la estrategia postelectoral del PSM.

Si leíste el anterior artículo en el que desvelábamos qué hacía ahora Tomás, quizá te pueda costar entender cómo un profesor de universidad expulsado de un partido político por la puerta de atrás tenga ese poder de convocatoria con los medios. Y el caso es que su mensaje ha cambiado; todo es muy extraño.

Antes de su sustitución por Gabilondo, Tomás Gómez, como líder de la oposición socialista, había criticado todas las medidas del PP y luchado para evitarlas en Madrid. Y las propuestas que hacía, aunque no llegaban a realizarse por estar en la oposición, se parecían bastante al programa de Podemos de estas elecciones.

Esperanza Aguirre hizo su ofrecimiento al PSOE de gobernar con ellos Madrid, y Carmona le dio un no rotundo. Carmona no tenia aspiraciones de gobernar tras los bajos resultados que tuvo, le daría un gobierno de Madrid bastante difícil de llevar a cabo lo que quiere hacer (sus batallas navales en el Retiro y otras cosas). Por un lado hay que felicitar a Antonio Miguel Carmona por negarse a pactar con el PP y ser coherente con lo dicho durante su larga campaña electoral como opositor; ya que Aguirre estaba tan dispuesta a pactar que le dejaría hacer lo de los barquitos y todo. Aun así se negó. Por otro lado esa coherencia no es altruista. Esa coherencia de hacer lo que dices, a la larga te salva de la hemeroteca (véase Gallardón diciendo que si era alcalde no se iba de ministro, y donde acabó).

Si el PSM pactaba con el PP no solo existía el peligro que sufrió el PASOK en Grecia, sino que tras cuatro años tirándose los cuchillos en la asamblea quedaría muy mal que fuesen de la mano. El PSM no ha sacado unos resultados electorales buenos, eso está claro, pero sí tienen un rol importante en el ayuntamiento de Madrid, y es que su voto es necesario para que cualquier candidatura mayoritaria pueda gobernar. No se necesitan los votos de todos, en algunos casos. Hay peligro de Tamayazo, porque como bien dijo Aguirre tras el no rotundo de Carmona «todavía quedan ocho socialistas que no me han dicho que no». Carmona por eso se lanzó a pactar con Ahora Madrid, la otra candidatura mayoritaria. Pero no pactaban en igualdad de condiciones.

Primero: el PSOE tiene 9 escaños y Ahora Madrid 20. El PSOE es decisivo como partido bisagra; tiene el poder de decidir pero no de gobernar. Tiene que ver si apoya al PP o a Podemos. En Andalucía el PSOE ha recibido el apoyo del PP Compromís. Por su parte Podemos puede estar pactando con Foro Asturias (escisión del PP con mala fama en algunas cosas, como por ejemplo un gasto público por encima de nuestras posibilidades, y a la vez unas carencias en ciertos servicios públicos necesarios). O sea que lo de los pactos no se sabe para donde tira, y cada cual se está organizando como quiere. El PSOE podría pactar con PP. En Valencia se ha unido con Compromís. Por su parte Podemos puede estar pactando con Foro Asturias (escisión del PP con mala fama en algunas cosas, como por ejemplo un gasto público por encima de nuestras posibilidades, y a la vez unas carencias en ciertos servicios públicos necesarios) Sería extraño en este caso que Podemos pactara con PP y no por imposibilidad ideológica, (véase Podemos pactando con la derecha en Asturias) sino por enemistad política. Carmena, la lideresa de Ahora Madrid se niega a darle en público a Aguirre, y habla de ella como una criminal que necesita reinserción.

Segundo: si ese partido bisagra que representa el PSOE se niega con rotundidad a pactar con el PP por coherencia, Ahora Madrid hace lo mismo. Por coherencia, el dúo mas posible es el de Carmena y Carmona en el ayuntamiento.

Pero como ya hemos dicho, no en igualdad de condiciones. Esta libertad de pactos que hay en otras partes de España, afectan más en Madrid en lo que viene a ser “estrategia a largo plazo”. Lo de la coherencia no es la única estrategia que siguen los partidos políticos. Y es que si Carmona no pacta con el PP, no va a ganar nada porque lleva diciendo eso cuatro años como eslogan. Seremos distintos a ellos, somos el “cambio tranquilo”. Por eso Podemos también juega a aguantar las cartas (lo que lleva a pactos in extremis como en Valencia entre PSPV y Compromís).

¿El PSOE quiere pactar con Ahora Madrid? Pues estas son las condiciones, y si no vete con el PP que ya verás que risa en las generales. Esa ha sido básicamente la estrategia de Ahora Madrid. Me vas a dar tus votos sin pedir nada a cambio, porque no te voy a ofrecer nada y si no me votas a mi y eliges la otra opción, vas a quedar como un mentiroso.

A Carmona le han puesto entre la espada y la pared. Probablemente Carmena no le deje hacer ni lo de los barcos, pero es que ya le ha dicho un no rotundo a Aguirre. Y en esto que vuelve Tomás Gómez; Tomás Gómez estaba tan tranquilo dando clase después de que le hicieran un desahucio express sus colegas “del federal” (que vienen a ser los de la sede Ferraz, que bajaron a la Gran Vía a la sede del PSM a cambiar la cerradura) y de repente se sorprendió de que el PSOE estuviese firmando «un cheque en blanco» con Ahora Madrid. Estaba tan sorprendido que fue al Senado y movió cielo y tierra hasta que logró que alguien le hiciera caso. No sé si le hicieron mucho caso o poco, pero las personas con las que habló forman parte de los 37 de Aguirre.

Tomás Gómez no tiene que mantener una coherencia electoral. No tiene cargos. Es comoLeguina, él dice lo que le da la gana y se queda tan a gusto. ¿Que se carga la poca legitimidad “de izquierdas” del PSOE? Pues claro, ese parece el objetivo ¿no? Su objetivo es que Carmona acepte el pacto de Aguirre, porque así se hunde el PSM,Carmona puede jugar a los barquitos, y él les devuelve la de la llamada al cerrajero; por eso,el título del artículo. Tomás Gómez que defendió los valores de izquierdas, y dijo estar en contra del PP a saco, hoy no valora bien pactar con la izquierda y vuelve a repescar el pacto de Aguirre. Pero este grouchomarxismo de Tomás Gómez se debe como la coherencia electoral de los candidatos Carmena y Carmona a esferas lejanas al altruismo. El grouchomarxismo de Tomás Gómez, de forzar ser escuchado por la opinión pública para intentar evitar el giro a la izquierda del PSOE es una medida radical de llamar la atención, y de dar esperanza a la «gente de centro» (los del saludo hitleriano en la plaza de Colón en este caso, porque «gente de centro» hay mucha).

Todo depende ahora de los votos. Es la hora de contar votos, y si el voto del PSOE, el partido bisagra, acaba estando dividido, esto va a llegar a los penaltis. Espero que Tomás Gómez recapacite de su grouchomarxismo y no le consiga in extremis laalcaldía a Aguirre, no por un odio acérrimo a Aguirre (que sí existe pero no es el motivo)sino porque habría sido un despilfarro de trituración de pruebas antes de que llegase la izquierda, sino llega al final.

 

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