¿Para qué sirve la abstención?

Por Victor Chamizo @vichamsan


voto

Nos hemos sumergido de nuevo en la vorágine del sufragio. El derecho a votar, a elegir a los representantes del pueblo, no parece sino que lo vemos y vivimos de un modo un tanto displicente, con desgana. La abstención, parece que aumenta. El desapego con los políticos, no es ya una carencia de empatía, se está convirtiendo en una brecha, en un desfiladero insalvable. Es cierto que se han sucedido demasiadas consultas en poco tiempo. Es real que los individuos elegidos no han conseguido llegar a acuerdos que den fin a una situación de interinidad indeseada. Pero deberíamos detenernos un momento y reflexionar. El hecho tan pueril de introducir una papeleta en una urna, costó un ímprobo esfuerzo de lucha y reivindicaciones. En un principio sólo podían votar los hombres de una determinada clase o rango social, después les fue permitido a los no analfabetos y ni que decir tiene las barreras que hubo que derrumbar para que se les permitiese votar a las mujeres. Todo esto, que no deja de ser obvio, y parece hasta estúpido, lo que indica de facto es que el poder es capaz de urdir todas las estrategias imaginables con el fin de continuar siendo el ostentador del mismo. Y el poder es el que controla los medios de producción y la economía. Abstenerse, hoy por hoy, es otorgarle el poder, al poder, por muy redundante que pueda sonar. Abstenerse es la pataleta del niño al que no le dan el caramelo. Abstenerse es la opción del desacuerdo, lo sé, lo entiendo, incluso lo comparto en la pureza del concepto. Pero es inútil. En este sistema, los abstencionistas van a perder siempre. Y, no existe todavía otro sistema. Los sistemas se ganan o se imponen. Y de momento el que tenemos nos lo han impuesto, por mucho que quieran decorárnoslo, y negarlo. En el hipotético caso de que la abstención se acercase, llegase o superase mínimamente el cincuenta por ciento, ¿cree alguien que serviría de algo? Gobernarían los de siempre, aferrándose a “la legitimidad”, esa palabra.

La única fórmula para cambiar el sistema es hacerlo desde dentro, porque desde fuera sólo es posible mediante una revolución, y una revolución en un país de occidente es difícilmente creíble que se produzca. Por eso la abstención sólo favorece al poder establecido y a sus comparsas y palmeros. ¿Alguien ha escuchado alguna vez a los presidentes de las grandes corporaciones, o a los dirigentes bancarios quejarse de la poca participación en los comicios electorales? Ni siquiera los partidos que los representan lo hacen, se limitan a un “Se ha producido una baja participación”, o “La participación ha sido tantos puntos inferior o superior a la de las anteriores elecciones”. Punto. Nada más. No les interesa. Les favorece. La abstención suele ser la de personas con cierta conciencia o desengañados y escépticos. Pero la abstención, es, al final, más allá de la ideología, votos que se suman alos del poder establecido.

Si deseas que nada cambie, abstente, aunque creas que con tu actitud no estás participando en el juego, realmente eres el que más interviene en él.

2 thoughts on “¿Para qué sirve la abstención?

  • 19/09/2016 at 12:04 pm
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    Repase usted el sistema electoral, los votos que “se suman” al poder establecido son precisamente los votos en blanco, o los votos a partidos que no alcanzan el mínimo porcentaje para tener representación en la cámara correspondiente, esos SÍ que nadie los tiene en cuenta y a nadie le importan ¿O está sugiriendo que aunque no nos representen los abstencionistas, que lo somos a conciencia y de manera muy reflexionada, nos dediquemos a votar al tun tun a quien no nos representa? ¿Eso es lo práctico? ¿Eso es lo demócrata?

    Está clarísimo para algunos que la única opción válida que nos queda es lograr la deslegitimación del sistema con cerca de un 60% de abstención, lo cual nos llevaría inevitablemente a unas cortes constituyentes, democráticamente cambiaríamos un marco que no consideramos democrático sino oligárquico a fuer de partitocracia; las revoluciones pueden no ser sangrientas y sí democráticas, no hay una ley inexorable del universo que lo impida, el pensar que no se puede es la manera más efectiva de que nunca se pueda, claro.. Por favor, párese a considerar que muchos abstencionistas no creemos que ese voto que ustedes ejercen, tapándose muchas veces la nariz, sea el voto que tanto esfuerzo y luchas requirió, para algunos ese voto que ustedes ejercen es una caricatura y sólo sirve para que el voto real y representativo nunca llegue, así lo creemos y actuamos en consecuencia absteniéndonos, y aún así yo al menos comprendo y respeto su postura al votar aunque la considere radicalmente equivocada, me gustaría recibir el mismo trato alguna vez por parte de los “convencidos de votar” y se abandonase alguna vez el equivocado “paternalismo” del “mira, como no te has parado a analizarlo y no lo comprendes bien te voy a explicar que así colaboras con el poder establecido”, cuando además resulta que es totalmente al contrario. Le reconozco que al menos no ha caído en el estúpido y odioso “luego no te quejes”, gracias, de veras, algo es algo.

    Vaya tela…

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