Reflexiones entre dos años

Por Victor Chamizo Sánchez

Quisiera hacer una, no demasiado extensa, reflexión del año que vamos a dejar atrás, quizá como un breve recordatorio, no para nadie, sino para mí mismo, y para todo aquel que desee compartirlo.

Cuando estamos ante los últimos estertores del 2016, no puedo, si miro hacia detrás, dejar de sorprenderme de la poca memoria que tenemos los ciudadanos de este país, y no me refiero a lo que estamos habituados a denominar Memoria Histórica, que de esa, apenas si nos queda algo. Me refiero a la memoria reciente.

Comenzó el año con el resultado aún caliente de unas elecciones generales, en las que las aritmética de los escaños, el juego de los números, o como ustedes lo quieran llamar, hubieran permitido organizar un gobierno de cambio. Un gobierno de cambio real.

Habría hecho falta valentía para lanzarse a caminar por esa senda. Pero no hubo coraje. Pedro Sánchez se arrugó, siguiendo, muy probablemente, las directrices de los que después le apuñalarían por la espalda. Era algo que algunos ya presumíamos que sucedería, y que incluso, lo dejamos escrito. Sucedió. El PSOE siempre ha engañado a propios y extraños. No es nuevo. Son expertos cazadores y saben muy bien dónde, cómo y cuándo deben colocar las trampas para hacerse con la presa.

En Junio, por esa tozudez del PSOE de querer asociarse con la derecha camuflada – alias Ciudadanos – hubo que repetir elecciones. Comprobamos entonces, para nuestro desencanto, y aún mayor indignación, que el PP ascendía en votos y en escaños, a pesar de las ya inexistentes dudas de la trama corrupta que lo envuelve, y que lo dirige. Y esa indignación no se canaliza hacia el partido, ni siquiera hacia determinados elementos del ámbito judicial que han tratado de socorrerlo. La rabia se produce al comprobar que existe un gran número de ciudadanos que se hace cómplice de ello, lo que conduce a preguntarse si estos hechos han llegado a tal punto, que se han normalizado. Como si fuese un mal menor. ¿De verdad esos individuos no se plantean que si esas prácticas no existieran, su vida podría ser mejor, porque ese dinero ha sido sustraído de las arcas públicas?¿De verdad ignoran que ellos han sido robados?

Ahora, al filo del 2017, somos testigos de la batalla campal que se está produciendo en Podemos. Aunque es cierto que se debaten ideas yes real que se discuten estrategias, no es menos cierto que existe igualmente una lucha de poder. Y lo es por la sencilla razón de que sacar adelante la idea que se defiende, es, al fin, y al cabo, ostentar el poder.

Creo que, en el año que se avecina, Susana Díaz tomará las riendas del PSOE, porque su ambición y su ego no le permiten lo contrario. Creo que la legislatura no se extenderá demasiado en el tiempo y espero que la tempestad del partido morado amaine pronto. Porque es la esperanza que nos queda a los que deseamos un cambio real en la política y en la vida social de este país, al que realmente queremos, aunque no se nos llene la boca con su nombre a diario, para luego evadir capitales hacia países extranjeros.

¡Feliz año!

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