¿Y tú me lo preguntas? Neoliberalismo eres tú

Escrito por Hugo Brea Visiedo (@hugobrea)

A todos nos ha ocurrido que aplicando una lógica de causa a efecto aderezada con buenos sentimientos no entendemos las injusticias del mundo, el hambre, las guerras, la explotación. ¿por que estas en lugar de disminuir aumentan?¿por qué personas que por sus puestos deberían actuar reduciéndolas en realidad hacen lo contrario?¿por qué parece haber una conspiración en contra de los más débiles, perdón de los menos poderosos?¿por qué unos hacen lo que hacen y por qué otros apartan la mirada?¿por qué, por más que unos intentan ayudar a través de organizaciones humanitarias apenas consiguen retrasar lo inevitable, como quién achica con un cubo en un barco que hace agua por una enorme vía?.

Los economistas nos hablan de la macroeconomía y de la microeconomía, ellos las diferencian muy bien, ya que mientras la microeconomía es una sencilla ciencia que todos entienden y en la que pueden controlar las funciones que la describen, la macroeconomía es pura teoría del caos en la que una función es descrita por cientos o miles de variables, que tienen una ponderación sobre el resultado final y que a su vez varían en función de la variación de las otras, del tiempo en el que variaron y del tiempo transcurrido desde la variación, así como de factores climáticos, culturales y de otro cualquier factor que afecte al comportamiento social.

Por poner un ejemplo, no se comportan igual los individuos que padecen una rigurosa crisis hace un año que siete o diez, ni si la crisis ha afectado al precio de la vivienda o es una crisis puramente financiera, con la misma renta disponible cambia en que se usa, si aumentara esa renta también serian diferentes los usos del excedente, la indolencia hacia determinadas situaciones aumenta o la capacidad de reacción… una pequeña empresa que ha tenido que ajustarse a no disponer de financiación o disponer de muy poca durante mucho tiempo, será difícil hacer que se apalanque fuertemente, creciendo rápidamente, aún en el caso de que le saliera casi gratis, de esta forma una bajada de tipos puede en según que momento del tiempo, afectar diferente al crecimiento o a la disminución del desempleo y por tanto a la recaudación de impuestos y a la famosa deuda pública. No voy a abundar más en esto ya que seguro que se entiende la complejidad de estas funciones, a veces apenas podemos saber que medidas provocarán ciertas consecuencias iniciales pero lo que es mucho más complicado es saber como evolucionarán las consecuencias.

Un responsable de política macroeconómica es como un piloto de rally que va dando gas y corrigiendo con la dirección en función de como se comporta el coche, solo que en vez de dos variables (gas y dirección) tiene doscientas principales como mínimo, que afectan mucho al resultado. Así que se podría decir que la macroeconomía no es ciencia para tontos. Quién diría esto al escuchar a algunos “expertos” afirmaciones tales como “no me salen las cuentas” o “tenemos una creciente deuda pública y uno de los índices de productividad más bajos de Europa y no hay otra solución que la austeridad” y muchas otras que denotan que no han entendido en absoluto como funciona esto o que se quiere convencer de una mentira muy evidente, es como cuando en clase alguien respondía a una pregunta y delataba que no solo no se había enterado de la explicación de ese día, si no del curso entero y luego, no satisfecho con eso, defendía su respuesta con furia no queriendo oír, ni que otros oyeran replica alguna; claro que ahí estaba el profesor para hacerlo callar a diferencia de algunos debates televisivos en los que el moderador es puro atrezo comandado a golpe de pinganillo.

Dejemos a un lado los tontitos y vamos a desenmarañar la madeja. La clave está en la perspectiva. Por un lado tenemos un planeta en el que hemos demostrado ser un organismo dañino para el mismo, es cierto, la tierra no necesita de nosotros para mejorar, de hecho necesitaría que no fuéramos tantos y a medida que el desarrollo tecnológico aumenta menos necesarios somos. Somos una raza mezquina y egoísta que movida por un afán de ocupación y de dominación hemos hecho daño al planeta y a nosotros mismos como parte de él. Tenemos unos recursos naturales que aunque en producción puedan ser suficientes hoy, no lo serán mañana.

Por otro lado tenemos el egoísmo del sálvese quien pueda, el mismo coctel de emociones y pensamientos que llevaron a algunos ricos del Titanic a pagar para salvarse ellos en lugar de un niño, llevan a una masa de personas a elegir a unos gobernantes que fomentan guerras para vender armas, que permiten hinchar la economía financiera hasta tres y cuatro veces la real (los economistas lo llaman profundidad financiera), que procuran un adormecimiento de la población para evitarles el doloroso trance de darse cuenta de que ellos a escote pagan a los verdugos de sus congéneres en otras partes del mundo. Mucha gente es feliz en su ignorancia y no quiere ni oír y ni mucho menos entender lo que sucede.

Algunos países saben bien las macabras reglas de este juego y actúan como si de una carrera se tratara, en la que la única regla es que tiene que parecer que hay reglas y que cuando se saltan estas parezca en pro de un bien mayor o de un mal menor. Otros países son súbditos o lacayos de los líderes que dominan el juego y hay países que son víctimas. Curiosamente dentro de cada uno de todos esos países (lideres, súbditos y lacayos) hay empresas y personas dominadores del juego, súbditos, lacayos y víctimas.

Desgraciadamente las víctimas cada vez son y serán más, de hecho miraros al espejo y veréis la cara de víctimas que tenéis ya. Los jugadores se organizan en grupos o facciones, donde hay lideres y súbditos de todos los niveles, se procura la desinformación de las víctimas y la neutralización de cualquier acción que afecte a este juego.

Ahora que ya sabemos como funciona, vamos a llamarlo por su nombre, NEOLIBERALISMO PURO, y funciona, y de que manera. “El mercado se autorregula” es una afirmación con un alcance tal que se queda corta, lo correcto sería decir, el mercado regula la especie humana y protege a la tierra eficazmente. Si le preguntaran al Papa, ¿santidad el diablo funciona? Seguramente diría: funciona y de que manera. Habría entonces un iluminado que le preguntaría ante el asombro de propios y extraños ¿y si funciona bien, por qué no lo usamos? Pues bien, si a esa pregunta tuviera que responder el presidente de un gobierno “democrático”, posiblemente la respuesta sería: ¡Hazlo!

Quizás ya se vea que la luz del final del túnel, esconde en realidad una caverna sin salida en la que quedarán atrapados quienes no se den la vuelta a tiempo, intuyo que no soy el único al que le gustaría cambiar las reglas y el propio juego, de hecho corren tiempos en los que se respira ese sentimiento, y esto no hace más que confirmar lo bien que funciona “el mercado”, que se vale indiscriminadamente de unos y otros para conseguir su fin último, la inmortalidad.

 

En próximos artículos comentaremos desde cosas muy sencillas como: ¿Por qué tenemos desempleo? y como eliminarlo en varios meses o por qué tenemos “baja productividad” y como solucionarla rápidamente, hasta cosas mucho mas complejas como, cómo ayudar a otros a abrir su mente… pero recordar que ninguna de las posibles soluciones que se plantearán se llevarían a la práctica por los actuales líderes, por el mismo motivo que le decían recientemente al exministro griego Varoufakis “Tienes toda la razón, pero igualmente vamos a machacarte”.

 

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