Parademocracia de Francoland

Por Jesús Ausín, montaje de Bezerradas Nocturnas

La pirámide

-Que el dios Ra le acoja en sus entrañas.

El muerto era el último de uno de tantos caídos en la construcción de aquella maldita montaña artificial que serviría de sepulcro al faraón. Tanto sudor, tanto trabajo durante toda una vida, tanta penuria, tanto hambre, tanto esfuerzo para que sus hijos no fueran pobres como él,  para acabar esclavizado, tirando de un calabrote junto a los animales de carga y aplastado por una enorme roca que se sale de sus anclajes. Y todo por la guerra de otros. La maldita guerra entre reyes que acaba convirtiendo a los pobres en esclavos y a los esclavos en tierra.

Sennefer, observaba con rabia desde su posición de trabajo, un piso más abajo. Eran muchos más los esclavos que los trabajadores libres que estaban a sueldo. Muchos más que los guardianes que atizaban con el látigo cuando, el calor y el duro trabajo, crujía en tus entrañas y acababas desfalleciendo. Y sin embargo, eran pocos los que se atrevían a conspirar contra el sistema establecido por el faraón. Pocos los que lo hablaban, con miedo, con sus colegas durante el descanso nocturno. Y casi ninguno los que estaban dispuestos a luchar para que, ya que tenían que ser esclavos, al menos pudiesen parar para beber agua, descansar para comer y tener cuidados médicos cuando había rozaduras, tropiezos o incluso accidentes graves.

Durante las horas de descanso de la noche anterior un grupo de cuatro, los más jóvenes y luchadores, los más atrevidos e idealistas, habían estado consolándose con la posibilidad de una revuelta. Desde la cercanía, dónde dormían asalariados, uno de ellos les increpó. No entendía porqué estaban tan a disgusto. Todos sois esclavos, les dijo. Pero todos venís de lugares dónde el hambre os llevaba a robar, a tener que recorrer cientos de kilómetros a la semana para buscar comida. A abandonar a vuestros hijos y esposas. A no dormir por las noches porque teníais que estar pendientes de que vuestro vecino no os matara para robaros lo que no teníais. O peor, que no violaran a vuestras mujeres, novias o hijas. Aquí el faraón os da tres comidas. No son nada del otro mundo pero son abundantes. Podéis dormir a pierna suelta porque hay soldados que vigilan vuestro descanso. Tenéis agua cinco veces al día. No se de qué os quejáis.

Es muy fácil hablar así, le dijo Sennefer. Tu estás aquí voluntariamente. Tú eres liberto. Te pagan por tu trabajo. No usan el látigo contigo. Lo más que pueden hacer es despedirte. Y cuando estés cansado o no valgas para esto, puedes irte a tu casa, allá dónde esté. A ti no te han traído a la fuerza. No tienes que arrastrar  piedras junto a los bueyes. No te cagan encima. No tienes que hacer cola para ir a la zanja de las inmundicias, ni tienes que recuperar el tiempo cuando te ha sentado mal la comida y necesitas acudir con más frecuencia de lo deseado. Tú eres libre. Nosotros estamos aquí contra nuestra voluntad. Tú obtienes recompensa por tu trabajo. Nosotros sufrimiento. Tú hoy dormías al raso porque no aguantas el calor de la noche o los ronquidos de tus compañeros. Nosotros dormimos al raso todos los días. Incluso cuando llueve.

Aquella noche, ninguno de los cinco durmió. Los esclavos por el temor a ser delatados y el licencioso, furioso porque la gente nunca sabe apreciar lo que tiene.


Parademocracia de Francoland

 

…Los hijos que no tuvimos 
se esconden en las cloacas, 
comen las últimas flores, 
parece que adivinaran 

que el día que se avecina 
v
iene con hambre atrasada

Presiento que tras la noche,

vendrá la noche más larga,…

AL ALBA (Luis Eduardo Aute)

                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

Hace unos cuantos días, a raíz de un artículo de Antonio Muñoz Molina sobre España, ésta en la que vive poco pero considera maravillosa, fue tendencia en Twitter Francoland.

Días más tarde Juan Cruz, en el mismo medio, escribía otro artículo en el que, además de como siempre, acusar a Pablo Iglesias de todos los males de este país, describía España como una democracia cuasiperfecta en la que reina la paz y la tranquilidad. Valores éstos que están en peligro, como no, por culpa de los que creemos que esta parademocracia tiene muchos más parecidos con las dictaduras como la turca que con lo que establece el artículo 1 de nuestra Constitución.

Por lo leído en estos últimos días, casi a la fuerza porque hace años que no compro el periódico de PRISA y me he negado siquiera a enlazar sus paranoticias, parece que hay una ofensiva desde el periódico Global (del hijoputismo liberal, supongo) para que el desgobierno de la corrupción actúe propagandísticamente en el extranjero a fin de contrarrestar esas imágenes que aquí hemos podido ver sólo en las redes pero que, fuera, se han publicado en los medios de comunicación tradicionales. Y ya de paso, que esa misma campaña sirva como contrafuerte de la manipulación mediática que tiene a la tenada española recogida en la majada comiendo en el pesebre televisivo.

Una democracia no consiste en votar cada cuatro años y obviar durante ese periodo la voluntad de los votantes. Una democracia no consiste en ganar votos a base de regalarle el oído a la tenada o de subvencionar el voto con peonadas o con viáticos por el Prestige. Una democracia debe ser justicia social, derechos cumplidos, deberes obligados, vivienda, trabajo, libertad y separación de poderes

Quizá al señor Muñoz Molina, acostumbrado a pasar grandes temporadas en Central Park, se le ha pegado algo de esa grasa hamburguesil americana que les engorda el cerebro a los estadunidenses. Porque afirmar que la democracia de un país existe porque no hay pena de muerte, es como afirmar que los españoles todos somos multimillonarios porque hay personas que viven en La Moraleja.

Pero sin duda afirmar que el franquismo es un estereotipo porque de Alemania no se puede decir que el nazismo dejara herencia, es mala fe y manipulación. En España, el partido de la corrupción es el heredero legal del franquismo. Creado por un ministro de Franco, sus máximas figuras mostraron durante la llamada transición, admiración y apego a régimen franquista  y ahora, actúan de una forma tan poco democrática que cuando no impiden el levantamiento de una fosa en una cuneta cualquiera, frustran que se condene el régimen o acaban intentando que no se cumpla la ley de Memoria histórica o imponiendo tasas que rasquen el bolsillo de los familiares desaparecidos como los de Timoteo Mendieta. En Alemania están prohibidos los partidos nazis y arrasaron con toda su cultura. En España, desde la judicatura hasta la policía, pasando por la administración del estado, pasó del franquismo al régimen del 78 de la noche a la mañana, sin depuración ni extinción. Hasta tal punto que el Tribunal de Orden público del franquismo se convirtió en la Audiencia Nacional.

Decir que en España no hay ultraderecha es tergiversar la realidad. Tanto el PP como Ciudadanos están en contra del aborto, apoyan el derecho a la sanidad universal sólo para los de aquí (y que además tengan trabajo), se niegan a acoger refugiados y se han mostrado en contra del matrimonio homosexual o en contra de la adopción de hijos por parejas del mismo sexo o por familias monoparentales. Por no hablar de la represión en las calles, o el uso continuado del tan manido artículo 525 del código penal en el que igual denuncian a un titiritero por “cocinar” un cristo hace treinta años, que por cagarse en dios o por usar una imagen del papa para un cartel de Carnaval. O la ley de partidos o el abordaje y captura del poder judicial. Si esto no son postulados del fascismo, ya me dirán los señores Muñoz Molina o Cruz qué lo es.

Dice Muñoz Molina que el franquismo es cosa del pasado porque ya no vamos a misa o porque integramos a cientos de miles de inmigrantes o porque la mujer ocupa activamente todos los ámbitos sociales. Como demuestran las numerosas acusaciones de ofensa religiosa, la libertad de creencia sólo existe si no la contrapones con la iglesia católica. No puedes verter afirmaciones contra ellos sin riesgo de ser denunciado por la fiscalía. Integramos tanto a los inmigrantes que los términos despectivos de “Panchito”, “Guachupino”,  “Chachapoya” o hasta el vocablo caló de “Ponipayo”, ¿han sido creados como apelativos cariñosos para confraternizar? Y la mujer. Está tan integrada que no las permitimos que lleguen a los Consejos de Administración de las empresas, o que nos gusta tanto que nos hagan la comida que a la hora de premiar a los cocineros, como los premios de la Academia Madrileña de Gastronomía de hace unos días,  no había ni una sola mujer premiada. O que cobran un 27% menos que los hombres, trabajan más y son asesinadas salvajemente por actos de violencia de género (casi cuarenta en lo que va de año) y sufren el repunte machista de las nuevas generaciones que, supongo, también debe ser consecuencia de esa excelente salud democrática.

España es una democracia tan evolucionada que  se permite mandar cientos de policías y Guardias civiles entre arengas de “¡a por ellos oe!” y hasta con fanfarrias y orquestas para impedir la celebración de un referéndum. Tanta calidad que hay un tipo machista, misógino y fascista que todos los días se permite poner twits como este, sin que sea sancionado:

En Alemania, este tipo no duraría en los servicios se seguridad del estado, ni diez minutos.

Nuestra democracia es tan estable que se aplica el 155 a pesar de que TODO el mundo coincide en que Puigdemont, no declaró la independencia. Y como galante democrático, la primera medida es tomar TV3 para que sea tan objetiva y plural como RTVE, que ha sido expulsada de todos los foros periodísticos de la UE por manipulación sistemática.

Una democracia no consiste en votar cada cuatro años y obviar durante ese periodo la voluntad de los votantes. Una democracia no consiste en ganar votos a base de regalarle el oído a la tenada o de subvencionar el voto con peonadas o con viáticos por el Prestige. Una democracia debe ser justicia social, derechos cumplidos, deberes obligados, vivienda, trabajo, libertad y separación de poderes. Una democracia no pueden ser desahucios, pobreza, violencia policial, judicatura afín, cohechos, mordidas, sobrecostes o justicia para pobres y sólo entre ellos.

Para los libertos, los que viven en Nueva York o en sus barrios vigilados y exclusivos, para los que viven de y para el cohecho y la corrupción, puede que España sea una democracia. Para los que tuvimos la desgracia de nacer en la dictadura, y sobre todo sufrir los primeros años ochenta del pasado siglo, dónde igual se asesinaban abogados laboralistas que te linchaban en la calle por llevar una carpeta con una pegatina del Che, España hoy, se parece mucho más al franquismo de los años setenta que a lo que se establece en la Constitución y que no cumplen.

 

Salud, república, laicidad y más escuelas.

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