Opinión | Vistalegre II en la Región de Murcia: la construcción de la unidad.

 Por Ángel L. Hernández

El grito de “UNIDAD y HUMILDAD, un pie en las instituciones y mil en las calles”, que retumbó al final de la asamblea de la formación morada, está por llegar en la Región de Murcia.

Está demostrado que el ser humano es el único que tropieza dos veces en la misma piedra, pero si estas mujeres y hombres son políticos o hacen política, este dicho se superlativiza, llegando incluso a convertirse en un show mediático, una suerte de Gran Hermano, especialmente en las formaciones con mayor nivel de transparencia en sus procesos y debates internos. Es cierto, que en nuestra sociedad estos procesos internos son novedosos, sorprenden y son presa fácil para el adversario político y para el abundante amarillismo mediático, de forma que se llegan a desacreditar procesos transparentes y esencialmente democráticos para tapar las carencias y las actitudes y modos de hacer más tradicionales y mucho más cercanos a los dedazos y las camarillas. Algunos llevan eso muy a gala e incluso lo relacionan con la libertad en el uso de sus atributos masculinos como vimos recientemente en una televisión murciana; pero claro, ¿qué íbamos a esperar de los integrantes de un partido fundado por siete ministros de un dictador? No debería sorprendernos.

Al final, logran hacer calar el mensaje que les interesa: no confíe en nadie: todos son iguales. No se arriesgue y no crea que la decencia tiene cabida en política. Todo debe seguir como está porque no se puede cambiar.

Soy de la opinión de que en el proceso de Vistaegre II se cometieron muchos errores; hubo una sobreexposición mediática en la que compañeros que deben remar juntos se excedieron en las declaraciones mediáticas. Confundieron la transparencia y el diálogo abierto con el timeline de Twitter, pecando de inocencia y sin tener en cuenta las consecuencias de dicha sobreexposición y sus límites (140 caracteres no permiten matizaciones, sino titulares y afirmaciones rotundas).

Las compañeras y compañeros de PODEMOS, además, deben ser conscientes de que sus acciones no se juzgan al mismo nivel que las del resto de políticos, y que no vale justificarse siempre en la falta de experiencia o en un exceso de inocencia. Hay que asumir eso. Sin ir más lejos, si un exministro de defensa reconoce haber firmado 32 contratos con una empresa que fue de su propiedad anteriormente, existiendo una evidente conexión de intereses, como reconoció Morenés, no pasa nada. Si un presidente, como el de Murcia, es imputado por 4 delitos de corrupción política, y la Guardia Civil, jueces y fiscales lo investigan por otros tantos, haciéndose públicos hasta los mensajes y correos que sirven de prueba de su probable incriminación…y ahí sigue, pervirtiendo la legitimidad democrática con el nombramiento de quien reconoce que es su títere. Pero ojo, si Ramón Espinar toma dos Coca-Colas, cuando antes había defendido a los trabajadores explotados de dicha compañía y ha promovido el boicot a ésta…entonces eso sí es grave, gravísimo, algo imperdonable, aun cuando hay que reconocer el evidente error y metedura de pata, pero ¿acaso es lo mismo una situación que otra? Y, sin embargo, el tratamiento ha sido muy descompensado. Se demuestra, así, que la derecha tiene el poder, controla la mayor parte de los medios de comunicación, y elige si se sobredimensionan o se  relativizan unas u otras noticias. Al final, logran hacer calar el mensaje que les interesa: no confíe en nadie: todos son iguales. No se arriesgue y no crea que la decencia tiene cabida en política. Todo debe seguir como está porque no se puede cambiar.

Pero eso no es verdad. La decencia sí tiene cabida en las instituciones. Tras Vistalegre II el mandato fue claro. Ganaron unos documentos, una organización y una forma de hacer las cosas, y un equipo. Y ahora toca implementar estas nuevas directrices en los territorios, y en el caso de Murcia, los círculos han forzado la convocatoria de Asamblea para mediados de Junio, si bien es cierto que acto seguido el Secretario Regional comunicó que él mismo estaba realizando los trámites para que esta Asamblea Ciudadana se realizara. Hay que recordar que el actual Secretario General en la Región, Oscar Urralburu, se alineó claramente con la línea de Iñigo Errejón, que salió derrotado en Vistalegre II, incluso escribiendo un artículo muy duro contra el actual Secretario General, Pablo Iglesias, lo cual es perfectamente legítimo. Pero lo que está claro es que ahora toca implementar el mandato de la Asamblea Ciudadana Estatal, y Murcia no debería ser una anomalía, sino un ejemplo. Es momento de practicar la coherencia con lo que cada uno piensa y ha hecho, y no pasa nada. La finalidad no es alimentar una organización política ni que nadie se alimente de ella, sino que se trata de construir un futuro mejor para la gente. Los viejos partidos están en lo primero y nosotros hemos venido porque creemos que lo principal es la gente.

                                                                                                        

El grito tras la asamblea fue unánime ¡UNIDAD! ¡UNIDAD! ¡UNIDAD! ¡UNIDAD! ¡UNIDAD! ¡UNIDAD!… y ¡HUMILDAD!, algo que debería darse por hecho en esta formación, pues todos remamos en el mismo sentido, aunque puede que con proyectos o con estrategias distintas. Todas buscamos lo mismo, romper con el régimen que nos ha traído a una situación de desigualdad social, al abuso de los poderosos sobre el resto de la población, a los recortes, a la política deshumanizada y sierva de los intereses de unos pocos. En definitiva, el objetivo es acabar con el austericidio social y romper con un  régimen político que sólo trae pobreza y sufrimiento a la mayoría, y riqueza a unos pocos, los de siempre. Y sí, se puede revertir ese perverso modelo.

Hace poco escribía sobre la importancia de ser buen político o parecerlo. En este sentido reflexionaba sobre si ¿debe el político domeñar las circunstancias en beneficio propio, o echarse sobre sí el peso de la política en aras del bien común?, ¿moverse en la esfera de la verdad o en la del disimulo y la diplomacia?. Está claro que pueden darse momentos en los que incluso el compañero más cercano en el ejercicio político puede convertirse en “un lobo para el hombre”…. Pero claro, no es un dilema fácil. ¿Son de fiar los hombres que, seducidos por el poder, son apresados en el peculiar juego de la política, y que, en su afán por ganar la partida, se convierten en desleales para con la causa que “les vio nacer”?… Estas reflexiones no son triviales, pero gracias al proceso de Vistalegre II ya hay unas directrices. ¿Debe PODEMOS-RM volver a revivir Vistalegre II o debe buscar un proceso unitario que implemente los resultados y las conclusiones?

Javier Sánchez, diputado en el Congreso por Murcia, y María Marín, secretaria de Igualdad, ya se han pronunciado a este respecto. Hay que caminar por un proceso unitario, en el que predomine la humildad, y no repetir los errores del pasado, buscar un consenso con el único objetivo de ser honestos con los resultados de Vistalegre II y, en esa senda, buscar la mejor estrategia para desalojar al PP en 2019, ganar con un proyecto rupturista y que, además de alcanzar el gobierno, sirva para concienciar al resto de la ciudadanía de que no debemos volver a caer en las garras de la corrupción y la mediocridad.

En definitiva, el objetivo es acabar con el austericidio social y romper con un  régimen político que sólo trae pobreza y sufrimiento a la mayoría, y riqueza a unos pocos, los de siempre. Y sí, se puede revertir ese perverso modelo.

En este sentido, la mayoría de ediles afines a la formación morada han firmado un manifiesto para que el proceso de Murcia sea unitario y haya humildad por todas las partes. No repetir la lucha fratricida y remar juntos por un cambio más que necesario en una región que el PP considera su cortijo y dónde se cree impune.

Vistalegre II dio las pautas, unidad y humildad, apuesta por la movilización social, el trabajo con los sectores más perjudicados, reforzar los círculos… Como se desprendía de los documentos de Pablo Iglesias, un pie en las instituciones, mil pies en la calle. Hasta ahora en Murcia se ha hecho un excepcional trabajo institucional, pero tal vez se ha resentido la movilización y el trabajo en la calle. Es imprescindible que un movimiento como PODEMOS tenga círculos sectoriales activos, con recursos, con visibilidad, y que esté en contacto con las personas que luchan por sus derechos; es imprescindible, también, que las compañeras y compañeros de los municipios tengan apoyo y recursos para desarrollar su trabajo, para llegar a todos los espacios, para llegar a la gente, a sus problemas, para poder trabajar en las soluciones.

¿Será posible que en la Región de Murcia se llegue a transitar por el camino de la unidad? ¿Seremos capaces de ser humildes? Debemos hacerlo y si no es así será una mala noticia para todos y todas. Sería un fracaso y le habríamos fallado a todos los que piensan que sí se puede.

Milan Kundera decía que “la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”. No olvidemos y no repitamos los mismos errores. Nadie sobra en una organización tan plural como ésta, una organización en crecimiento que debe aprender de sus errores. Centrémonos en los problemas de la gente, en analizarlos y combatirlos. Y hagámoslo unidos y siendo humildes.

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