Opinión | Seguir en el combate

Por Breogán Riobóo Lois

Seguir en el combate dialéctico, en la confrontación de ideas, opiniones y pareceres. Continuar aportando a los debates existentes y generando nuevos debates y discusiones. Eso es lo que nos permiten la democracia, la libertad de expresión y los medios de comunicación. Medios de comunicación como Nueva Revolución, que me ha propuesto ser parte del periodismo alternativo con esta columna de opinión que abrimos hoy.

Después de mi paso por la política orgánica activa, después de haber defendido los derechos laborales como delegado sindical, y después de haber defendido los derechos estudiantiles en el claustro de la Universidad de A Coruña, continúo en el combate a través de estas líneas que compartiremos.

De algún modo, hay ciertas personas que justifican su no participación de las demandas sociales, más o menos mayoritarias, en el hecho de que independientemente de su participación, nada cambiará. No para mejor, pero siempre cambia para peor, de ahí que el resto nos movilicemos

Espero ser quién de colaborar y sumar al crecimiento de Nueva Revolución. Espero también, ser quién de aportar argumentos a los distintos temas de actualidad que vayan surgiendo. Y sobre todo, aguardo que sea de vuestro interés lo que esta mente inquieta escriba. Así como aguardo que participéis de los debates y discusiones aportando vuestros diferentes puntos de vista. Confrontando ideas, dialogando y debatiendo desde el respeto mutuo, es como logramos concienciarnos unas personas a otras para seguir en el combate por las grandes batallas de cada momento y situación histórica.

Si echamos la mirada atrás en un ejercicio retrospectivo, ¿cuántas veces habéis estado en conversaciones con familiares en las que comentáis vuestra experiencia en la manifestación en defensa de la sanidad pública? ¿Y cuántas para defender la educación pública? Y las personas que nacisteis antes de los noventa… ¿en cuántas situaciones así os visteis explicando vuestra presencia en las manifestaciones del “no a la guerra”? ¿Y cuántas personas que estuvimos en Madrid el 23 de febrero del 2003 gritando Nunca Máis acabamos justificando nuestro viaje? ¿Y cuántas personas anónimas han denunciado la corrupción existente en lo profundo de las administraciones públicas? ¿Y cuántas mujeres que han dado pasos adelante para consolidar y seguir exigiendo derechos que les pertenecían por ser personas? Incluso… puedo añadir, ¿cuántas personas votantes e incluso afiliadas al Partido Popular han tenido que explicar en algún momento sus motivos para haber recurrido a algún sindicato que le ayudara a defender sus derechos laborales?

Seguramente, todas las personas o una gran mayoría de las que estáis leyendo estas palabras os sentís identificadas en alguna de esas situaciones, y espero, sinceramente, que no sea por la última de las citadas. A estas alturas no creo que sea necesario mencionar que derechos laborales y Partido Popular no es un binomio adecuado… Pero vayamos al grano, igual de seguro es que en cualquiera de esas situaciones habréis tenido que escuchar por parte de alguien, ese ya famoso y recurrente: “total… ¿para qué?”. De algún modo, hay ciertas personas que justifican su no participación de las demandas sociales, más o menos mayoritarias, en el hecho de que independientemente de su participación, nada cambiará. No para mejor, pero siempre cambia para peor, de ahí que el resto nos movilicemos…

Probablemente, esa respuesta es una de las que más rabia nos puede dar a las personas que creemos en la movilización, en la lucha y la exigencia de derechos para seguir construyendo una sociedad más justa, más igualitaria, más digna y más decente para quienes la compartimos en el presente y para quienes vendrán en el futuro.

Esa rabia la transformo en energía y me adueño de ese “total… ¿para qué?” para titular a esta humilde columna desde la que expondré mis propios para qués en aquellas cuestiones que vayan surgiendo, pues desde luego que todas esas luchas tienen sus para qués. Nuestro deber es explicarlos, pedagógicamente, de tal modo que aquellas personas que no son capaces de visualizarlos se ilustren y se convenzan de que seguir en el combate de ideas es necesario y unirse a él es imprescindible.

¿Para qué? Para que todas y todos sintamos que este es nuestro lugar, por y para todas las personas que lo formamos.

 

Breogán Riobóo Lois

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