Opinión | ¿Por qué soy comunista?

Por Jacin Domínguez

Os voy a contar mi vida, o al menos la parte en la que pase de ser un alineado más a ser comunista.

En mi familia nunca ha existido una tradición política, tan solo mi abuelo materno era comunista, pero no era un gran orador que convenciera de sus ideas, él era comunista ya que le toco vivir la guerra civil, no participó en ella ya que decía que no quería matar a nadie y menos a otros españoles, le cogió el bando golpista y le querían obligar, a pesar de su juventud, a ir al frente. Mi abuelo después de intentar escapar, y de sabotearles tirándoles las armas donde defecaban, le propinaron varias palizas y estuvieron a punto de fusilarle si no fuera porque un alto cargo alemán le dejara ir debido a su juventud. Todo esto le hizo simpatizar con la mayor oposición que hubo al fascismo sumando sus logros sociales conseguidos en todo el mundo, al comunismo. La historia de mi abuelo no me hizo ser comunista, pero sí respetar los fines de estos como a mi abuelo, pero debido a las “superestructuras” no llegaba a simpatizar con ello, ni mucho menos a considerar sus medios como viables, más bien utópicos.

 Yo, chico de una  gran ciudad obrera del sur de Madrid, Fuenlabrada, me interesaba parcialmente, como a todo el mundo, la política, pero sin llegar a profundizar en ella más allá de lo que oía y veía, solo me guiaban varios valores ambiguos como la tolerancia, igualdad, libertad, justicia, el honor…, pero no tenía una guía para desarrollar estos valores y, sobre todo, para entender todo lo que los rodea, sumando que estaba contaminado por tópicos, los medios de comunicación, el cine y series, la conformidad social… lo que me hacia un ciudadano más, de los que siguen la corriente.

Pero todo esto empezó a cambiar cuando tenía veinte años. Mi conformidad con la vida impuesta iba a empezar a acabar debido, ni más ni menos, al fútbol, y para ser más concreto a ¡José Mourinho! No es que él sea comunista ni mucho menos, sino que vi de lo que era capaz de hacer la prensa para conseguir sus propósitos y, sobre todo, para manejar la opinión pública, entonces entendí que si lo estaban haciendo de una forma tan descarada en ese momento en el mundo del fútbol, qué les impediría hacerlo antes o después en cosas más importantes.

Por lo que empecé a informarme a través de internet y las redes sociales, para ser más concreto por Twitter. Me informaba, principalmente, sobre el mundo del fútbol, aunque también se mezclaban algunas de política. Yo, por mis valores, tendía a la izquierda, y a esas alturas me pilló el 15 M, por lo que empecé a leer noticias y comentarios desde la izquierda, pero también contrastados con comentarios y noticias desde la derecha por los futboleros con los que simpatizaba en lo deportivo, pero en lo político cada vez menos.

Daba la casualidad de que pasaba por una época en la que me cuestionaba tanto las relaciones sociales, como los valores que llevaban a esas relaciones ser así, donde veía que los valores que yo creía y creo óptimos se idealizaban como de ciencia ficción y ninguneaban por la sociedad sin llevarse a la práctica, donde veía que si eres buena persona eres tonto, que los listos son los que se aprovechaban de los demás, que importa más el dinero que las personas ya que el dinero da la felicidad, que se culpa a las víctimas para justificar a los fuertes, donde importa más lo que se tiene que lo que se es, y un largo etc. con lo que empecé a desilusionarme con la sociedad  y a empezar a cuestionarme todo. Estaba dispuesto a lo que no se suele estar, a cambiar mi visión del mundo al empezar a ver que era errónea en muchos conceptos, porque quién me aseguraba que no estaba igual de equivocado en todo lo demás como lo había estado hasta ahora en los conceptos que me había percatado. Así que, aunque yo no me consideraba comunista ni radical en ningún aspecto, empecé a leer a comunistas por el mero hecho de informarme y contrastar. Al principio, como es normal, era reacio a las críticas de los comunistas, ya que afectaban al grado de complacencia que llegué a tener por economizar esfuerzo en cuestionarme lo impuesto, pero poco a poco, noticia tras noticia desmontada, tras imágenes y vídeos, tras leer discusiones de terceros, muchas discusiones, sobre el tema, empecé a entender sobre qué trataba y sobre lo diferente que era a lo que me habían hecho creer, y al ver que había sido engañado sobre ello lo cogí con fuerzas, empecé a informarme más sobre ello para evitar que me siguieran engañando y haciéndome preguntas como: ¿por qué mienten sobre ello?, ¿por qué mantienen una ignorancia sobre el tema?, ¿a quién le interesa que la gente no lo sepa?, ¿cómo son los interesados de que esto sea así?…, todas estas preguntas me llevaron a simpatizar con el comunismo.

Entonces comprendí que no sirve de nada tener unos valores “positivos”, como creo que son los míos, si no se llevan a la práctica más allá de tu entorno personal. Vi en el comunismo, no solo estos valores y la forma de establecerlos en la sociedad, sino que también los desarrollaba para que no se llevara al engaño a través de la ambigüedad de estos. Entonces empezó a ser mi guía, me dio los parámetros de actuación, una visión crítica y, sobre todo, un apoyo y la fuerza suficiente para luchar por un mundo mejor, y día a día, cuando veo la ausencia de valores en la sociedad, cuando la maldad en la humanidad, su egoísmo, su pasotismo, su consumismo, etc., el comunismo me da la esperanza de poder cambiar esto, y poder seguir confiando en que la humanidad pueda cambiar y dejar de autodestruirse a sí misma y al planeta en el que habita.

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