Opinión | Más congas del Orgullo, menos misas del odio

Por Luis Aneiros

Ríos de tinta e imaginación en memes y viñetas han corrido a cuenta de la participación de miembros del Partido Popular y de Ciudadanos en los actos del Orgullo LGTBI, celebrado en Madrid. En su mayoría, los comentarios centraban sus críticas en pasadas y desafortunadas declaraciones que los políticos de la derecha han hecho cuando han tenido ocasión de opinar sobre el colectivo LGTBI y sus reivindicaciones. Las políticas de género, el derecho al matrimonio y la adopción por parejas homosexuales, etc., no han recibido en el pasado el apoyo necesario por parte de los sectores de la derecha, ya no sólo política, sino empresarial o judicial. Han sido necesarios gobiernos socialistas, especialmente durante la etapa de Rodríguez Zapatero, para que se dieran pasos importantes, aunque todavía insuficientes, en las mejoras sociales de dicho colectivo. Y siempre con la oposición férrea y muy activa del PP, de la mano de la iglesia católica y de todos los sectores ultraconservadores de nuestro país. Y es evidente que el problema de esa oposición está en la repercusión que tiene en las calles y en la opinión de los ciudadanos. Son muchos millones los españoles que siempre harán suyos los postulados del partido de Mariano Rajoy. O de Ciudadanos, aunque en menor medida, lógicamente.

Bienvenida sea la hipocresía de nuestra derecha sin con ella alguna persona se ha visto obligada a replantearse su postura ante la realidad LGTBI

Y ese apoyo por parte de tantos ciudadanos es lo que da valor a las imágenes que se han publicado, en las que Albert Rivera, Cristina Cifuentes  o Andrea Levy acompañan a los participantes del Orgullo, y hacen declaraciones de apoyo a sus reivindicaciones y derechos. Bienvenida sea la hipocresía de nuestra derecha sin con ella alguna persona se ha visto obligada a replantearse su postura ante la realidad LGTBI. ¿Qué es lo que se busca, concienciar a la gente y avanzar aunque sea paso a paso, o mantener  la izquierda como único ámbito de libertad e igualdad? Si en la lucha por los derechos sociales, los que sean, se colocan barreras a la entrada de los ciudadanos que simpatizan con opciones de derechas, hacemos un flaco favor a aquellos que todavía necesitan de esa lucha y de la solidaridad de todos.

Y por supuesto que no se trata de ser ingenuos. No se puede creer en la pureza de intenciones de los líderes de la derecha, ni hay que agradecerles el “gesto”, porque es indudable que se han visto obligados a llegar a estos puntos. La dimensión internacional que supuso ser la sede del World Pride no permitía al gobierno ni a los partidos políticos una posición pública contraria, sin quedar como representantes del pasado rancio. Pero la fotografía de Albert Rivera acompañando a Pablo Iglesias en una pancarta que decía “Por los derechos LGTBI en todo el mundo”, no es sino un triunfo de los inevitables cambios que se están produciendo en nuestro país, y a los que la derecha no puede dar la espalda como hasta ahora, porque el calado social es importante. Y los últimos episodios de violencia y rechazo homófobos, protagonizados por miembros de grupos de ultraderecha, han obligado a los políticos a replantearse sus mensajes para que no se les identifique con los descerebrados palurdos que siguen anclados en una España reserva moral de Occidente. Cifuentes bailando una conga con Carmena puede contrarrestar el efecto de aquellas manifestaciones de la iglesia y dirigentes del PP en contra del matrimonio gay, hace apenas dos años. Y eso es muy importante.

¿Podemos esperar un cambio real en los líderes de los partidos de la derecha, en su visión de la igualdad sexual y del derecho de todos los españoles a su propia identidad de género? Difícil encontrar una respuesta a esa pregunta, pero sí creo en la posibilidad de que muchos futuros votantes de quien represente a la derecha dentro de diez años, conserven en su memoria imágenes como las de Rivera, Cifuentes o Levy participando en el Orgullo, y que a esa futura derecha no le suponga un dilema moral la homosexualidad, porque para sus votantes no lo será.

Podemos perder el tiempo en reprochar, aunque sea con toda la razón, cada desplante, falta de respeto e insensibilidad demostrada por los Rajoy, Hernando, Girauta , Rivera o Mayor Oreja, o podemos alegrarnos porque hemos conseguido que, al fin, se sientan obligados a mostrar su apoyo, más o menos sincero, a la causa LGTBI. Porque si se han subido a una carroza, o si se han puesto al frente de una manifestación, o si han bailado una conga con sus más acérrimos enemigos políticos, ha sido porque la izquierda les ha obligado, pero gracias a ello la derecha del futuro podrá dejar de ser un obstáculo para la igualdad y la libertad sexual en España.

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