Islamofobia y fascismo. Cuando las ratas matan…

Por Earl Kiji

Los acontecimientos que hemos vivido estos días dejan mudo a cualquiera que tenga un mínimo de decencia y humanidad. Es momento de dejar que la información contrastada vaya llegando, que las fuerzas de seguridad sean las que hagan comunicados oficiales para no impedir su labor y sus investigaciones. La gente, impactada, está para ayudar. Y en gran parte es así, pero otra gran parte llama a esta manera de actuar “buenista” y decide dar rienda suelta al “hijo putismo”, porque ese término no lo usan, pero es el que mejor lo antagoniza.

 

Y los “hijo putas” son los de siempre:

Los medios de masas que emiten imágenes demasiado explícitas porque tienen que competir comercialmente (viva el liberalismo) por la audiencia de un mismo suceso. Ponen en peligro la investigación policial, favorecen que haya más gente consiguiendo imágenes que vender que gente asistiendo a los heridos y se tragan bulos llegando a desinformar.

De todos los personajillos de Mordor que han decidido ponerse en el foco tanto por temas xenófobos y/o “españolistas”, Mayor Oreja, San Sebastián, Martín el curilla fascista, etc., conviene no perder de vista a Arcadi Espada diciendo que “el respeto a las víctimas consiste precisamente en exponer con claridad lo que hicieron con ellas”, en un artículo para enmarcarlo a él (como persona con acceso vetado a cualquier medio de comunicación), después de ver el contenido más explícito y morboso en todos los diarios y televisiones. De otras “alimañas” mejor ni nos acordamos.

Eso sí, como con los políticos, quitaros el dogma de que  todos son iguales:

 

(Buen tratamiento de la información también el que pude seguir por cadena Ser, sin que sirva mi alabanza de precedente).

La basura de las redes sociales:

La mayoría nos hemos encontrado con más de un “trol”, LET, o simplemente cuñadísimo en twitter. En estos momentos, como no podía ser de otro modo, tampoco son de los que quedan en silencio por el dolor. Estos son los que defienden que cuánto más cerca acontece un atentado, más solidarizado te sientes con las víctimas. ¡CÍNICOS! Demuestran estar igual de “afectados” y despiertos si pasa en la puerta de sus casas o en una costa del Báltico. Están preparados para sacar todo su racismo y criminalizar a un colectivo que poco tiene que ver con los que está ocurriendo, peor aún, que son los que más lo sufren. Porque Túnez está más cerca que Finlandia, pero la cercanía la mide otra cosa, religión en algunos casos, pero sobre todo costumbres de vida (consumismo, liberalismo), por lo que llevan hasta el final su defensa de que algunos ciudadanos del mundo son de tercera.

El racismo mostrado en este medio por personajes públicos y profesionales de la comunicación se contagia ágil al borrego medio. Una de las muestras más llamativas fue el acoso a un tweet de Alberto Garzón que había llamado al atentado vía atropello, “atropello” algunas horas antes de que se hiciera oficial que había sido un atentado.

 

La otra gran consigna de esa masa que une, en determinadas circunstancias (quizá bastante más recurrentes de lo que cabría esperar), al autodenominado apolítico con el PUTO NAZI, adheridos por lo “transversal” de cuñados y liberales, es que el colectivo musulmán no se manifestaba en contra del atentado.

 

Tras ver a las mismísimas madres de los terroristas manifestarse en solidaridad con las víctimas y en contra del terrorismo, han seguido buscando los tres pies al gato de Hitler, que no al de Schrödinger porque para ellos siempre que haya posibilidad de muerte la vida no ha de fluir, y se han fijado en si todos los carteles eran explícitos en la condena o sólo querían escurrir el bulto de los de su religión para que los dejemos tranquilos mientras “siguen maquinando la venganza de la reconquista en sus carnicerías halal”. Eso con el añadido de que muchos carteles estaban en catalán y no los podíamos entender sin un intérprete separatista. Porque claro, ¿quién te dice a ti que “No som terroristes” no significa “os vais a cagar, putos infieles”?

Y lo más lamentable es que esta exigencia de la masa nacional-transversal parece calar en su contenido “unificador” y hay algún piji-progre que se plantea en voz alta las consignas que le están llegando. Sí, uno de esos que quiere igualdad de oportunidades para todos, pero partiendo él con ventaja. De esos que defiende la educación pública para que no vayan sus hijos y luego dice que si no sé quién no se integra.

He de dejar el fascismo disfrazado de banalidad en fotos bonitas de Instagram para la próxima entrada.

Lo bueno es que, como ya os he comentado, la polarización tiene algo positivo. El lado al que llaman “buenista” también se hace cada vez más fuerte y cada vez son más sólidos los argumentos para enfrentarse al fascismo que crece en nuestras calles. No quiero ser apocalíptico y anticiparme a un conflicto importante. Aún nos queda la didáctica cómo último recurso para salvar a esta sociedad tan enferma.

 

No haré recomendación cultural “al uso” para no mezclar el análisis del drama con entretenimiento, aunque sea constructivo, pero os dejo con este videoclip de Residente:

y remitiéndome a Pablo Und Destruktion:

“Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento,

De no usar mi odio como un buen soldado.

Debería irme al Kurdistán a combatir y dejar este país de puticlubs farlopa y jubilados.”

 

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