Opinión | Covfefeismo

Por Juan Manuel Vidal

Vivimos en la era de las comunicaciones, de internet, de las redes sociales; de la inmediatez, de la celeridad en la emisión y captación; de las tablets, de los móviles de ultimísima generación; donde todo o casi todo vale, donde todo o casi nada se comprueba y mucho se da por bueno; y así las cosas se nos cuelan infinidad de trolls, fakes, paparruchas o como prefieran Vds. llamar a ciertas trolas que se difunden por Twitter, Facebook, etc.

Es tal el nivel de contaminación que, tanto los medios oficiales como las propias redes sociales, han tenido que ponerse alerta para no propalar de manera indiscriminada ni formar parte de esta peligrosa corriente difusora de “coñas marineras” que nos llevan a enterrar a diario a vivos muy vivos, encerrar a libres libérrimos, condenar a políticos aún no juzgados por un tribunal solo por la celeridad de los mensajes y la contigua interpretación de los usuarios, dar por veraz cualquier embuste, etc.

Lo que antaño era filtrado por el cedazo de los medios y sobre todo de los periodistas más avezados de las redacciones para evitar lesiones innecesarias a personajes famosos, hoy no pasa ningún control

Hemos cambiado la realidad de las noticias contrastadas y publicadas por rotativos, noticiarios radiados y televisados, por la realidad que los propios personajes difunden directamente o sobre ellos en las redes sociales. Algunas secciones han perdido su privilegiada posición ante la inmediatez de los mensajes que vierten los propios interesados en sus perfiles sociales.

Cualquier mensaje es comentado, sobredimensionado, trastocado, volteado, vituperado, en cuestión de segundos y lo que antaño era una gracieta filtrada por los medios al cabo de dios te salve cuanto tiempo entre su emisión y su edición, ahora ve la luz al cabo de segundos…y a los pocos minutos, con una viralidad vertiginosa, ya es conocido del uno al otro confín del universo.

Lo que antaño era filtrado por el cedazo de los medios y sobre todo de los periodistas más avezados de las redacciones para evitar lesiones innecesarias a personajes famosos (a muchos se les “apretaba” luego con esos materiales, todo hay que decirlo), hoy no pasa ningún control porque quien tiene la manija o botón de enviar es el propio afectado/a que no suele medir las repercusiones en RRSS de sus comentarios, incidencias, infracciones, etc.

Vemos a diario auténticos “piscinazos” de celebridades de todos los ámbitos, gente a la que se le demanda cierta responsabilidad, prudencia, rigor, y que sin embargo meten la pata de forma pronunciada quizá porque desde ese púlpito son más visibles sus deslices, pero nadie les obliga a escribirlos, son ejercicios de libertad…aunque en más de un caso podríamos decir que de libertinaje o simples excesos verbales, pero repito, su estrella es más fulgurante y brilla más en la oscuridad general.

Pero lo que nunca jamás podríamos haber imaginado es a un presidente de gobierno de una primera potencia mundial gobernando a golpe de twitt, vamos, soltando a los cuatro vientos por su perfil todo cuanto se le pasa por la cabeza e inmortalizándolo en la red del pájaro azul. En su última astracanada vuelve a arremeter contra la prensa, básicamente porque ésta cumple su función, que no es otra que informar, fastidie a quien fastidie.

Lo que ha llamado la atención en esta ocasión ha sido el dislate que se le ha colado al explayboy a medianoche del martes en un mensaje que emito ya traducido en que dice “A pesar de la constante prensa negativa covfefe”. Algunos han querido interpretar que quiso decir “coverage”, en castellano “cobertura”. Para otros no es más que un enigmático error del que pretenden hacer lecturas rimbombantes. Finalmente, el cupo mayoritario lo componen quienes se mofan en su cara de la enésima boutade de este singular personaje.

Se desconoce y tampoco ha sido contrastado el estado en que se encontraba el autor que, no solo no enmienda y reconoce su humano error, sino que redunda en él como queriendo premiar a quien desentrañe el trabalenguas forzado.  Por desgracia, esto no le costará un impeachment, pero es la enésima esquirla que se suma a su exiguo, aunque, muy a nuestro pesar, denso bagaje como líder mundial, debido al exceso de tropelías en tan poco tiempo.

Debemos afinar el instinto, agudizar el talento y reducir nuestra ingenuidad para filtrar debidamente según qué contenidos, medios grandes incluidos

Lo que merece el reconocimiento general es la inmediata reacción de los usuarios que muestran una retranca y rechifla ante la torpeza de su presidente, buscando desentrañar el palabro o incluso cuestionando el estado de salud del mismo por si ello le hubiera condicionado, cuando la realidad es que es así ¡No tiene remedio!

A todos nos han colado bolas y, quien diga lo contrario, miente. Por eso debemos afinar el instinto, agudizar el talento y reducir nuestra ingenuidad para filtrar debidamente según qué contenidos, medios grandes incluidos. Solo recordar cuando cierto diario preeminente español publicó en su primera edición la foto de la presunta agonía de un líder suramericano. El pasmo mundial fue glorioso, el traspié de campeonato y a su entonces director casi casi le costó el puesto para solaz de la competencia y me consta que de algún paisano.

Por tanto, ojo con el chaparrón que nos cae a diario, sin pasar cedazo alguno, plagado de limaduras y bordes cortantes. Hagamos labor de zapa y separemos el grano de la paja para no comernos marrones de campeonato ni enterrar a quien solo estaba de parranda y seamos también magnánimos con los errores ajenos, los perdonables, porque mañana podemos protagonizarlo nosotros y vernos en medio del cieno.

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