Opinión | El Coaching: ideología en vena

Por Francisco Gallego

Siempre había tenido una opinión negativa sobre los llamados “coaching” (estos anglicismos me ponen enfermo) a pesar de no haber recibido ninguna de estas charlas. Era un opinión formada por comentarios de compañeros y un poco de lo que uno ojea por internet, más por curiosidad que por otra cosa. Pues bien, hace poco tuve que asistir a una sesión de “coaching” y ha sido una experiencia que me ha hecho reflexionar sobre ciertas cosas que personalmente me parecen muy interesantes.

Antes de comenzar con la exposición quiero hacer hincapié en que la sesión fue impartida por una psicóloga, y no hago con ello referencia al género, sino a la profesión, pues me parece importante conocer dicho detalle antes de todo.

Bien, nada más comenzar, María, así se llama la psicóloga, nos entrega un formulario para rellenar con nuestros datos, lo típico, experiencia laboral, formación etc. Estamos tan acostumbrados a facilitar este tipo de información y cumplimentar documentos de forma automática que nadie se cuestionó nada, menos yo, y no lo digo para presumir de ello, que conste. En este caso María impartía la charla en nombre de una Mancomunidad de municipios por la cual le pregunté cual era exactamente su objetivo y dedicación. Como la respuesta facilitada no me convenció en ningún aspecto, pues no supo concretar la finalidad de esa Mancomunidad, ni sus actividades presentes y futuras o para que servirían mis datos, me negué a rellenar el formulario. María se sorprendió sobremanera “serás el primero de todos los lugares que he visitado que se niega” me dijo. Realmente creo que este hecho trastocó sus planes y la predispuso negativamente hacia el grupo en general.

Inocular valores que fomentan el individualismo, el yo, que destierran el cooperativismo, nos hablan de lo positivo, dinámico y vitalista que resulta emprender mientras nos asustan con la imagen de una sociedad convertida en selva, donde prima la ley del más fuerte. Capitalismo en vena

Era momento de dar inicio al “coaching”. Para el que no lo sepa, se supone que éste tiene como objetivo principal el máximo desarrollo profesional y personal de la persona que lo recibe, basándose en un proceso Socrático de formación, es decir, mediante conversaciones o diálogos. El papel del entrenador podríamos resumirlo en el de un estimulador, que indica un camino y conduce a la respuesta o posible solución. El alumno debe estar abierto a la reflexión, al cambio de actitudes que le permitan descubrir el potencial de desarrollo de la faceta personal y profesional. Todo ello aderezado con el aspecto motivacional que nos quieren colar y con el que nos venden estos sermones. Te ha podido parecer hasta el momento que estoy escribiendo o quiero hacerlo específicamente sobre el “coaching” pero no es así, eso puedes buscarlo en la wikipedia. No, lo estoy haciendo sobre el mensaje evangelizador de la doctrina burguesa, capitalista y liberal sobre la clase trabajadora que tiene como objetivo esta bazofia.

A María le han enseñado bien y ha sido buena alumna. Sabe muy bien el mensaje que debe trasladar a su público más allá de las típicas sandeces sobre el currículum y las entrevistas personales, entre otras cosas. Una encíclica trasladada con poca sutileza debo decir, con frases del tipo “el mercado laboral es una competición, hay que prepararse para ser el mejor”, “las cosas son así, no podemos hacer nada para cambiarlas, hay que adaptarse”, “nuestro cerebro tiene miedo a todo lo que suponga un esfuerzo, no queremos salir de nuestra zona de confort”. Traducción: únicamente tú, obrerete, eres el culpable de tu precaria situación

El caso es que la analogía de la competitividad es fácilmente desmontable. Imaginemos dos atletas que compiten en los cien metros lisos, ambos se entrenan duramente, se esfuerzan al máximo durante un determinado tiempo y llega el momento decisivo, la carrera final. El ganador lo hace con una diferencia de una fracción de segundo. ¿Podríamos decir que el segundo clasificado no se ha esforzado y por eso no ha ganado? Obviamente no, muchos factores han podido influir, como de hecho lo hacen en la búsqueda del empleo.

Si has despertado, te das cuenta. Es ese intento de convencimiento de la racionalidad de los argumentos utilizados en favor de un sistema insostenible. Ideología capitalista y liberal burdamente camuflada que trata por todos los medios de extender su mensaje y de que sea asimilado como la verdad absoluta. Inocular valores que fomentan el individualismo, el yo, que destierran el cooperativismo, nos hablan de lo positivo, dinámico y vitalista que resulta emprender mientras nos asustan con la imagen de una sociedad convertida en selva, donde prima la ley del más fuerte. Capitalismo en vena.

Se trata de encauzar la ira, la cólera, la furia, la exasperación de una clase obrera que podría llegar a tomar conciencia de sí misma, convirtiendo todo eso en resignación, acabando en la alienación y el sometimiento absoluto. Motívate para buscar trabajo, para estudiar, para ser el primero, pisa al de al lado si hace falta, pero no dediques ningún esfuerzo, no malgastes tiempo pensando en cambiar el sistema, el mundo, no te salgas del redil, no podemos hacer nada al respecto… Me alegra decir y me siento orgulloso de que ninguno de mis compañeros se tragó ni una sola de estas sandeces. Quizá por ello, María, que en una parte de su alocución nos habló de que hay dos tipos de personas, las que suman y las que restan, nos dijo que en nuestro grupo veía varias personas que restaban y que percibía mucha negatividad. Yo en cambio, percibí lo contrario, positividad.

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