Lo que no te advirtieron de la “nueva política”

Hay muchas cosas en la vida que no te advierten, o que te avisan de sus efectos con letra pequeña, con palabras muy rápidas al final de un anuncio, que te explican de manera muy complicada o que te ocultan mientras sufres ya las consecuencias de haber optado por ello, y creo que la nueva política se olvidó de explicarnos los efectos secundarios de votar a Podemos.

Al principio todo eran puños en alto, como cuando acaba un mitin de un partido político (salvo que el partido sea el PP, que entonces acabará con unas fotos en el escenario que dentro de cuatro años serán compartidas en Twitter para sacar al político o lideresa de turno con sus compañeros imputados, a los que negará conocer). Todo eran caras sonrientes, imágenes de alegría, abrazos y lágrimas de emoción en la plaza del museo Reina Sofía, mientras gritábamos “Sí se puede” pero detrás de toda esa emoción que parecía rememorar aquella noche del otoño de 1982, se escondía el inicio de algo horrible.

Sí se puede

Ya habíamos sufrido un ataque visceral por una supuesta (y nunca demostrada) financiación ilegal por una dictadura que, a día de hoy, tras pasar por unas elecciones, ha cambiado de signo político su parlamento, y es que las dictaduras son así de democráticas. Debe ser horrible aquello de que te financie una dictadura, pero nunca entendí por qué se montó tal escándalo, si nuestra propia monarquía ya recibió dinero de todas las monarquías árabes durante la transición; monarquías muy famosas por su respeto a los derechos humanos como la libertad de prensa, de opinión, de credo y la igualdad de sexos y el respeto a la integridad del ser humano.

También sufrimos un ataque porque, nos dijeron, la nueva política era ETA, como dijeron antes de la PAH, o dijeron incluso de Zapatero cuando presidía el gobierno del país. Lo curioso es que dijeran eso de Carmena que, entre otras cosas, es víctima del terrorismo como las que dicen defender los partidos políticos del bipartidismo; lo curioso es que el bipartidismo acuse tanto de terrorismo a la nueva política, cuando uno de ellos estuvo detrás de un grupo terrorista llamado GAL, y otro archivó toda investigación sobre ese mismo grupo cuando llegó al gobierno en 1996. Y es que la vieja política está tan en contra del terrorismo que no se acerca ni para investigarlo. Todo viene por una visita de Pablo Iglesias a una herriko taberna, y es que es horrible que alguien se acerque a esos locales que, a pesar de las acusaciones, no tienen vinculación directa con la banda; lo realmente bueno es que te sientes a negociar con ETA, como hizo el gobierno del PSOE, el del PP, y otra vez el del PSOE, cuando estuvieron en el poder.

Si bien los dos ataques anteriores han sido muy significativos, no han sido los únicos ni los más ruidosos. Cualquier acusación era buena para montar un titular en los periódicos conservadores durante varios días, atacar directamente la integridad, el honor y la reputación de un miembro de la nueva política; insultar con toda la información que se ha oído en el mercado a todo el que se ponga por delante entre el poder y los partidos que el poder desea. Luego llegaban las correcciones, los archivos de las querellas y los juicios a favor de los insultados, y entonces el periodismo no estaba allí para pedir perdón por calumnias, corregir las difamaciones o encontrar la verdad.

Finalmente, la nueva política llegó a los ayuntamientos, giró las autonomías y alcanzó el parlamento español, a pesar de todos los esfuerzos de banca, Ibex, periodismo deudor de los dos anteriores y subvencionado por la vieja política, y partidos asustados con perder una vida fabulosa a costa del contribuyente que pasa hambre y busca una vida digna. Con la llegada al poder de la nueva política, una gran mayoría pensamos que se habrían acabado unos medios de comunicación que ignoraban la verdad y unos ataques que poco tenían que ver con la búsqueda del bien común, pero nos equivocamos.

El roto
Viñeta de El Roto

A la luz de los últimos acontecimientos, se ha puesto de manifiesto lo que, pensaba de manera ingenua, creía que ya no volvería. Una simple fiesta de navidad ha dado paso para que cualquier innovación, cambio o simplemente repetición de lo anterior, sirva para atacar a toda una gestión. El ayuntamiento de Madrid ha puesto a una mujer interpretando el papel de uno de los reyes magos, pusieron unos trajes nuevos a los reyes y quitaron a los animales del desfile, como también hicieron otros ayuntamientos del cambio. Además, el ayuntamiento de Valencia tuvo una recepción de unas “reinas magas” laicas tres días antes del día de reyes. Desde entonces, toda una competición de barbaridades en redes sociales y en la calle, ha ido criticando, entre medias verdades y mentiras, a todo un equipo de gobierno, por una cabalgata que nadie ha visto, o de la que han querido sacar rédito político.

Yo mismo he sido testigo de personas que han criticado al alcalde de Valencia, tachándolo de ateo militante y anticlerical, aunque ha colocado un belén en el ayuntamiento varios años después que dejara de colocarse, criticándole las tres reinas, como si la cabalgata de Valencia el día de reyes hubiera sido sustituida por el acto republicano con las tres mujeres (por aclararlo a quien lo ignore, hubo una cabalgata en Valencia como todos los años, con reyes como todos los años y con niños felices como todos los años). Y como estas críticas, se ha oído que Carmena quiso robar la navidad, que los trajes los habían puesto para cargarse la tradición o, incluso, en un ataque máximo de locura, que Carmena quiere quemar iglesias.

Si algo ha quedado demostrado es que la vieja política sigue en guardia, que redoblan sus ataques a la menor oportunidad y que no descansan ni siquiera en navidad, como tampoco lo hicieron en verano, cuando dedicaron días a atacar a Carmena por unas vacaciones pagadas legalmente de su propio bolsillo. Al mismo tiempo, existen una gran masa fiel a esta vieja política, que es capaz de asumir todo lo que le echan, que se convence de todo lo que le dicen e incluso llega a rizar el rizo, exagerando las mentiras que le ha soltado su prensa amiga. Sin embargo, no ha sido Carmena, ni Ribó, ni Colau ni Kichi, quien robó la paga extra de navidad a todos los trabajadores públicos; no es por culpa de ningún alcalde del cambio que uno de cada tres niños esté en situación de pobreza y posiblemente estas navidades hayan sufrido frío o hambre porque sus padres no tienen dinero para poner calefacción en casa o darle todo lo bueno que querrían. Mientras Bárcenas y Rato disfrutaban de una opípara cena, en muchos hogares se comía pollo porque es el animal más barato, se bebía vino de cartón por el mismo motivo, y se regalaban presentes de ONGs, porque no se tenía dinero para más, aunque ladrones de lo público, como los de los EREs y los de Gürtel y Púnica se quejasen en familia de lo horrible que es ver a Pablo Iglesias en el congreso, mientras disfrutan de una casa en la que no falta el lujo ni se siente frío o hambre.

Las alarmas llegaron al nivel máximo en internet cuando Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, XIII marquesa de Casa Fuerte, se quejara de que su hija de 6 años le dijera que el traje de Gaspar “no era de verdad”, a lo que la aristócrata diputada del PP añadía que “Jamás” se lo perdonaría a Carmena, y volvía a enfatizar con otro “jamás”. La diputada con nula actividad en el congreso, criticaba así a una alcaldesa que dejó de vender VPO a fondos buitres, que acabó con contratos deficitarios del ayuntamiento y que garantizó el alimento a miles de niños pobres en Madrid. Quizás, al no ser beneficiada por todo lo anterior, a duras penas puede agradecer algo a Carmena, y es que pertenece a esa élite perjudicada por la pérdida de poder de un PP que gobierna para millonarios; pero el hecho del énfasis en el “jamás”, más allá de las mofas en la red, ha dado pie a que miles de troles, a caballo entre el barrio Salamanca y la Moraleja, saltasen a insultar a una alcaldesa que ocupa un despacho que podría ocupar otra mujer con varios amigos en la cárcel.

Foto de Huffinton Post

Así es la vieja política. Hace tres años hubo una tragedia en la que murieron 5 chicas y poco trascendieron las vacaciones de la alcaldesa del PP a un spa; hoy Carmena ha evitado otra tragedia similar, por parte del mismo organizador, para la noche de fin de año, y solo se habla de que una niña rica le pareció que no era verdadero el traje de Gaspar; aunque pocos sabemos cómo es un traje verdadero de rey mago.

No nos van a dejar en paz, no nos van a dar tregua, no nos van a permitir disfrutar en paz de gobiernos con decencia y sin corrupción. Esto no vino en la campaña, ni se advertía de ello antes de votar, aunque una cosa es clara, se prefiere a ladrones en el poder, corrupción institucionalizada y pobreza impuesta. Hoy más que nunca hace falta informarse bien, e informar a tod@s, antes de que vuelvan a manipularnos los que añoran el tiempo en que ostentaban el poder y robaban por doquier.

Escrito por Filosofía perdida @Filopolitics

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