La verdadera transición. Parte 5. La Rueda de Prensa

Por Earl Kiji

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(Me parece buen momento para recordar que los hechos aquí relatados son una realidad ficticia situada en la jornada del 26 de octubre de 2016, en la cuarta y última ronda de consultas antes de investir a Rajoy en su segunda “legistortura” al frente del desgobierno. Con ellos no he tratado de faltar el respeto a nadie, ni de incomodar a ningún lector que se encuentre en la izquierda; aunque tienda levemente al centro. Críticas al PsoE ha de haberlas, porque su aparato es tan responsable como el partido de los casos aislados de que continuemos en esta situación y así lo remarco en otros textos míos dentro o fuera de esta serie. También es importante señalar que mi intención está lejos de la de ensalzar la figura del ciudadano Felipe de Borbón. Justamente, como he explicado en partes previas, su actitud es el elemento más ficticio de estos relatos; esencial para que una serie de acontecimientos, a priori no tan inverosímiles, pudieran tener cabida en el panorama político actual. En resumen, he tratado de moldear una serie de acontecimientos que sólo en parte podrían acercarse al óptimo para mis prioridades políticas y vitales-ni siquiera Errejón me parece un candidato ideal-; pero de ahí a mezclar la ilusión con mis filias y admiraciones cabe un espacio comparable al que separa al Partido Popular de Unidos Podemos).

Alberto Garzón es acompañado por un miembro del personal del palacio de la Zarzuela hacia su salida. Recorren un interminable y lujoso pasillo. El diputado empieza a esbozar las primeras ideas de su inminente y arriesgada rueda de prensa. El joven que lo acompaña, que debía tener una edad próxima a la suya, se dirige a él en tono tímido:

Miembro del personal: -Espero que la cosa haya ido bien, aunque no albergo mucha esperanza. Os he votado a vosotros. No puedo quejarme de mi situación. Aquí, con mi traje, trabajando rodeado de todo este lujo tan lejano a la calle de la que vengo. La de mis familiares y amigos que lo tienen crudo para poder conseguir un contrato decente. Y la envidia sana que sienten hacia mi trabajo no es representativa de la que se instaura entre los jóvenes de nuestra edad, que aplauden al que consigue algo a miles de kilómetros de aquí o simplemente consigue algo hiperprecario, por no decir humillante, trabajando unas horas, si no es que es explotado con sus cuarenta semanales. Y ahora la gestora le pondrá otra alfombra de cabezas proletarias que pisar a los caros zapatos de los herederos de Fraga y lo que no me atrevo ni a nombrar-acaba su discurso derrumbado, con la mirada baja.

Alberto Garzón: -Me alegra encontrar tus ideas entre estas gigantescas cuatro paredes. No desesperes, quizá la cosa no pinte tan negra como parece.

Dejando al chico con una mueca de incredulidad en la que se apreciaba un destello de esperanza, Alberto se reúne con Clara Alonso, secretaria de comunicación de Izquierda Unida, que lo había acompañado a la entrevista y lo esperaba en una estancia contigua al hall en el que se encontraba la puerta principal. Con ella iba a preparar la rueda de prensa en el Congreso, aunque lo que tenían preparado de anticiparse al movimiento esperado para un monarca heredero de una institución consagrada con el régimen, iba a tener que ser altamente reciclado ante las nuevas circunstancias.

Clara Alonso: -¿Cómo ha ido? ¿Sigue tirando de campechanía como el predecesor?

Alberto Garzón: -Creo que esta vez se ha excedido un poco más de lo esperado-bromea impaciente por liberar la información. -¿Te acuerdas lo de atizar al soE por permitir un nuevo mandato de Al Capone? Pues tenemos que seguir haciéndolo para que las bases no lo permitan.

CA: -Pero, a estas alturas, ¿no es ya irrelevante que sus militantes puedan pronunciarse?

AG: -Tenemos que manejar esto con cuidado, pero la alternativa es nuestra. Las terceras elecciones quizá le hubieran puesto la mayoría en bandeja al PP, aunque sé que piensas que son conscientes de que con el voto expatriado en casa por Navidad tendríamos muchas opciones y por eso les interesa el movimiento de la gestora. El caso es que Felipe ha concluido que para una nueva visita a las urnas que nos pueda dejar definitivamente con la peor de las secuelas posibles desde la reelección de Aznar, aún hay tiempo. Por eso, nos da la última opción de evitarlo.

CA: -¿Nos? ¿A una izquierda sin Pedro Sánchez?

AG: -Sí a lo de la izquierda. No a lo de que el intento de Sánchez fuera una opción para nosotros.

CA: -Eso por supuesto, pero entendía que para “Su majestad” más a la izquierda del centro no habría nada digno de ser contemplado por su estatus.

AG: -Parece que habíamos subestimado toda la formación que ha recibido y que, pese a condicionada por las sombras de la Iglesia y el elitismo, le ha servido para ganar algo de juicio crítico.

CA: -¿Entonces? ¿Quién será el candidato a la investidura?

Llegan al coche en el que les esperan dos compañeros más en el que se dirigirán al Congreso de los diputados. Ya en el interior, inmersos en el trayecto, Garzón les transmite los detalles de la reunión con Felipe de Borbón y comienzan a preparar una difícil rueda de prensa. Se le había pedido que fuera reservado a la hora de transmitir las verdaderas intenciones del monarca y tenía que ser cauteloso. No podía destapar aún que el candidato a la investidura era Errejón y además tenía que convencer a la militancia socialista de que debía terminar de imponerse al aparato. Parecía difícil convencer a unos adeptos que no eran los de su partido. Alonso trató de mitigar su gesto preocupado:

CA: -Tranquilo. No hace tanto que eras el yerno perfecto y te diriges a gente de izquierda que ha visto cómo un golpe oligárquico les dejaba sin un líder más o menos apreciado, pero que no terminaba de renunciar al progresismo. Además, es probable que salgas refrendado de su entrevista con Évole de este domingo.

Poco después de una hora, ya en el  Congreso, tras unos momentos perfilando las ideas claves que querían afianzar de cara a la rueda de prensa, Alberto se despide del equipo de comunicación para quedarse sólo unos minutos antes de su comparecencia.

AG: -Recordadlo. Comunicados internos y con gente cercana que nos permita tener controlada la información hasta mañana. Cuando sea el turno de Rivera empezaremos a generar expectación y sacaremos todo a la luz antes de que Rajoy llegue al punto en el que estamos nosotros ahora- sus acompañantes asienten y se despiden animándolo.

Alberto Garzón continúa repasando mentalmente las ideas que quiera lanzar en su intervención. Está a punto de salir a su cita con la prensa y coge el móvil casi involuntariamente para liberarse un poco de la tensión del momento. Tiene notificaciones de un grupo de Telegram de nombre “Winter&Elendil”, del que pudo leer la siguiente conversación:

 

Edu: -Alberto, vaya cachondeíto se traen los de comunicación. Dicen que te ha contado que se plantea proponer a Errejón como candidato a la investidura.

Anna: Jajaja. Sí, claro. Y él hace las maletas y se va esta madrugada a Portugal, como el bisa. XD

Sonríe con lo tremendamente inverosímiles que parecen las intenciones de Felipe, pero sorprendentemente son ciertas y juega con la ventaja de haberlo vivido en primera persona. Izquierda Unida lo ha difundido en pequeños círculos, pero viendo la reacción de su gente más cercana comprende que puede seguir tratando la información con delicadeza. Cuando llegue a casa les desmentirá que se trate de una broma. Compartir tal noticia en persona será mucho más emocionante. Pero ahora ha llegado el momento de la rueda de prensa.

Unos treinta minutos después, tras una rueda de prensa bastante similar a la acontecida en este universo paralelo en el que nos encontramos (que no por ello más probable según ciertas corrientes metafísicas), podía respirar tranquilo y comenzar a preparar la mejor estrategia para que la mayoría de cabos quedara bien atados de cara a conseguir el deseado Gobierno de Unidad Popular que trabajara para la gente y podría cambiar el panorama social de un pueblo fustigado por cuatro años de políticas a favor de los que menos necesitan.

Era el momento de comenzar por lo básico, preparar bien a los actores de rol más relevante en el nuevo tablero de una partida que difícilmente habrían imaginado. Alberto buscó en su agenda y llamó al número de un buen amigo:

AG: -Pablo.

 

Continuará… (con Albert Rivera)

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