La generación robada

Por María Dacal

Después de estos años de incertidumbre y sacrificios, un día te da por echar la vista atrás y recordar lo que hace diez años te imaginabas qué sería tu vida a los treinta. Esa vida acomodada en la que las preocupaciones eran relativas y cuyo guión estaba escrito a fuego en la agenda que la sociedad había preparado para ti. Tú sólo tenías que esforzarte en la universidad/centro de estudios elegido y ya estaba todo hecho. Pero ese cuento tuvo un final inesperado. Las grandes agencias financieras ya habían calificado todo tu esfuerzo y la nota no era alentadora.

Así que, obviando los empleos por los que dignamente te has ido tambaleando, has tenido que escuchar multitud de ideas hirientes provenientes de todo tipo de gurús: “es que tu carrera no tiene salida”; “tenías que haber estudiado un ciclo de formación profesional (en caso de haber estudiado una carrera universitaria)”; “te has preparado demasiado y tu CV asusta”; o “era mejor que te hubieras sacado unas oposiciones al salir del instituto”. Todos estos consejos inútiles vienen a decirte básicamente una cosa: LA CULPA ES TUYA. Y con eso vives. Con miedo a mirar hacia el futuro y con una horrible carga de culpa cada vez que rememoras tu pasado. Porque duele. Pero eso es un error. No debes ignorar esa falta de relación que hay entre lo que has hecho y lo que has obtenido. Así que NO RECHACES EL DOLOR. Al principio es punzante, convirtiéndose luego en una irremediable ira, para finalizar en algo mucho mayor: la fuerza que hará que levantes el culo de dónde estés y reivindiques el lugar que te han robado. No soporto seguir encontrándome a gente de mi edad que han perdido la ilusión por completo y ya se conforman con lo que sea. A veces da la impresión de que no les sorprendería nada. Creo que si Hitler resucitara y viniera montado a lomos de un unicornio zombie a cobrar con vidas la deuda española, se quedarían impasibles.

“La vida es injusta, pero es así.” NO. Ataca lo injusto. Olvida que las cosas no se pueden cambiar. Sólo son patrañas para que seas un buen perro que se conforme con lo que decidan echarle de comer. Actúa a nivel local, infórmate, sé críticx con los datos que te llegan y lucha por lo que quieres tener y por lo que quieres que el resto de la gente tenga. No vuelvas a ese sentimiento de culpa. Porque tu generación no es ninguna generación perdida. Sabe bien dónde está. Sólo es la generación a la que han robado. Para mí es toda una incertidumbre si conservaré mi actual puesto de trabajo dentro de un año, pero tengo claro dónde está mi lugar ahora y dónde estará entonces: luchando por el cambio.

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