¿La europa del siglo XXI?

por Pablo Montes @Pabloma

El espacio Schengen y la implantación del euro auguraban una modernización del viejo continente. Parecían un paso adelante en cuanto a progreso, pero cuando hay que demostrarlo, queda en evidencia que fue un paso en falso. Los países del sur lo llevamos demostrando años con el drama de la inmigración, puesto que en lugar de actuar en los países de origen para que puedan tener allí una vida mejor sin necesidad de jugarse la vida para llegar a Europa, no sólo no les ayudamos sino que les plantamos vallas y concertinas para impedirles la entrada, no vaya a ser que nos quiten lo que es solamente nuestro. Barcazas, lanchas o simples balsas hinchables sirven para cruzar el Mediterráneo con la esperanza de tener la posibilidad de una vida mejor.
¿Cuántos muertos ha habido en las costas de Italia?¿Y en las nuestras? Hemos perdido ya la cuenta. Y sin embargo, no se ha hecho nada.

Ahora nos encontramos ante otro drama que Europa no está sabiendo resolver. Miles de personas comenzaron a llegar, huyendo de la guerra. Y con ellas noticias terribles de muerte: ahogados en el mar, asfixiados en un camión…Cifras que generan dolor y vergüenza. Pero esa vergüenza ha crecido al ver cómo en Hungría se afanaban en colocar concertinas para impedir el paso de los refugiados. Pero el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, no se conformó con eso. Hemos visto (y seguimos viendo) cómo los apalean o cómo usan contra ellos gases lacrimógenos con una falta total de humanidad. Incluso han aprobado un paquete de leyes mediante las cuales se puede condenar, hasta a 3 años de cárcel, a cualquiera que cruce ilegalmente sus fronteras, pena que aumenta a los 5 años si se daña la valla o el cruce se realiza armado. Agresiones por parte de una periodista, reparto de comida lanzándola como quien tira plátanos a unos monos del zoo…un trato xenófobo totalmente bochornoso.

Fue una foto durísima la que hizo reaccionar a algunos gobiernos, solamente a algunos. Algo cambió ese día, aunque ha durado poco. Tras la apertura de las fronteras por parte de Alemania y Austria, han decidido establecer férreos controles en ellas.

Aquí en España, allá por el mes de Mayo, Fernández-Díaz hablaba de que el plan de cuotas que estaba ideando la Unión Europea solamente iba a generar un ‘efecto llamada’ y ponía en duda la posibilidad de acoger refugiados dado que “el paro que tenemos en España es extraordinario”. No hay que olvidar que, a su vez, el Gobierno defendía (y defiende) que en nuestro país ya no se habla de paro, lo que convierte su discurso, además de en insolidario, en tramposo e hipócrita. Con el paso de las semanas, se aceptó el plan de cuotas pero Rajoy dijo que acogeríamos a unos 2.700 refugiados. Cabe recordar que en Etiopía están acogiendo más de 700.000 refugiados, o en Líbano a un millón de personas. Nuestro Gobierno ha admitido una cuota mayor, que ahora está en torno a los 35.000. La cifra ha subido, pero se han encargado de compensarla con un discurso del miedo que pretenden que cale como el agua entrando por una grieta: alerta gente del PP de la entrada de yihadistas entre los refugiados. Se ha demostrado que eso no es cierto pero, aunque lo fuese, los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado están para localizarlos y proteger a la población.

Una vez más, la ciudadanía ha demostrado estar por encima de los altos mandatarios. Y no sólo los ciudadanos, porque rápidamente ayuntamientos de muchas ciudades comenzaron a movilizarse, convirtiéndose en ciudades refugio. También plataformas ciudadanas, con familias ofreciéndose para acoger o ayudar en la medida de lo posible a los refugiados. Y por supuesto destacar el trabajo de las ONGs sobre el terreno, haciendo una labor que debería correr a cargo de los estados.

El caso es que, tras todo esto, aquí seguimos esperando a que se actúe de una vez. Demasiadas palabras y muy poca (o ninguna) acción. Demasiadas cifras sobre las que dar vueltas mientras las personas sufren hambre, frío y demasiada incertidumbre.

¿Ésta es la Europa que los gobiernos quieren? Quizá sí, no lo sé. Si no es así, deberían demostrarlo. Lo que parece claro es que no es la Europa que queremos gran parte de la población. No queremos un continente rodeado de cuchillas, vallas y muros; un continente inhumano al que le importan menos que nada los que vienen buscando una vida mejor o huyendo del horror. Me planteo también por qué la única reacción fue tras la foto de Aylan. ¿Por qué hace falta una imagen tan dura para que se remuevan algunas conciencias?¿No era suficiente con las imágenes de miles de personas cruzando el mar o intentando llegar a alguna parte?¿Tan poca sensibilidad hay? ¿Pero qué mundo es éste? Cifras, números… ¿eso somos las personas? Aquí hay un cupo y cuando se cumpla, ¿el resto que se apañe? Por favor. Humanidad, solidaridad, ayuda a quien lo necesita…eso sí nos haría un continente del siglo XXI. Más política práctica y menos teórica, que los días pasan y no se está solucionando el problema. Pienso también en la poca memoria de Europa. Qué poco se acuerdan algunos de todo lo que hemos pasado aquí. Muchas personas sufrieron el
exilio durante los años de guerra en España, refugiándose en lugares como
Francia o países latinoamericanos; y también lo sufrieron en otros países europeos por culpa de la Segunda Guerra Mundial. Pero parece que poco ha cambiado desde aquellos años. Y a aquellos que no quieren recordar, que rechazan la memoria histórica, decirles que si echasen un vistazo atrás quizá harían las cosas de otra manera. Hay que tener en cuenta la historia para que ciertas cosas no vuelvan a repetirse.

Ojalá pudiera terminar de escribir sabiendo que no hay más que añadir, que se les está acogiendo y se está dando la ayuda necesaria. Pero me temo que podría seguir añadiendo líneas y líneas.

Fotografía:  Evgeni Zotov  y Daniel Lobo

Deja un comentario

Uso de cookies

Nueva Revolución utiliza cookies, no podemos evitarlo. Al seguir navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las cookies y la aceptación de nuestra política de cookies CERRAR