La continuidad del sistema caciquil mexicano

Por Miguel Carranza Guasch


Hace tiempo que se vaticina desde este espacio democrático y público la candidatura ilegal de Alejandro Murat Hinojosa – a partir de ahoraMuratsito – hijo del exgobernador José Murat Casab, que hace tan sólo una década dejaba el cargo de gobernador del Estado, dando así una continuidad al sistema caciquil al interior del Partido de la Revolución, el PRI, donde en 2012 se eligió como presidente nada más y nada menos que al ahijado del Presidente de México que peor ha dejado al país, el que vendió Telmex – generando así al hoy día más rico del mundo Carlos Slim – , el que mandó a su hermano unos años a la cárcel para subsanar sus robos al Estado mexicano,… el que creó el Chupacabras para distraer a la pobre población mexicana, Don Carlos Salinas de Gortari,  es padrino del hoy presidente Enrique Peña Nieto, presidente que impulsó el fallo del Tribunal Constitucional Mexicano para que Muratsito pudiese ser elegido gobernador del Estado de Oaxaca, entre muchas otras atrocidades.

La ilegalidad en la que concurre dicho candidato, hijo del sistema, y que transforma la política del siglo XXI en Oaxaca en una auténtica monarquía con un perfecto sistema hereditario, consiste en algo que se podría considerar injusto, sin embargo con la Reforma Político-Electoral proclamada por… Enrique Peña Nieto al comenzar su legislatura, se exigía una residencia previa de 5 años para poder ser gobernador de un estado de la República Mexicana, cosa con la que no cumplía el hijo predilecto, pero las “conexiones”, “enchufes”, “compromisos” que llegó a establecer el sistema mafioso del ex gobernador en las cúpulas priístas federales, terminaron por dar sus frutos.

Ya se ha dicho en anteriores artículos de este blog que aspira a velar por la democracia, dando herramientas al ciudadano para que genere sus propias hipótesis, un dato muy importante en la cultura política de los mexicanos: 7 de cada 10 mexicanos piensan que la ley sirve de poco o nada, y nos encontramos con que el futuro gobernador – porque así como vaticiné su candidatura he vaticinado que será el futuro gobernador – quiebra en todas sus formas la nueva ley para gobernar.

Eso ya da mucho de qué hablar, pues con ese simple hecho, nos demuestra que no aspira a ser un servidor público sino un tirano más al estilo de su padre donde las influencias y compromisos primen sobre el servicio público, y que su único compromiso no es ni mucho menos con la Constitución Política de México, sino con la cúpula priísta federal, que a su vez será ¿con?

​Así, cómo podemos aspirar a que Muratsito tenga sensibilidad con los problemas reales de Oaxaca, cómo podemos aspirar a que alguien que ha nacido en la cuna de la opulencia producto de la corrupción, los insultos y desprecios que fueron típicos en el gobierno de Murat padre, pueda llegar a tener una aspiración ciudadana, alguien impuesto por el PRI federal qué sentido de democracia puede tener.
Es una tristeza que se perpetúe este sistema, y se perpetuará debido sobre todo a los índices de cultura política de la sociedad oaxaqueña, que me han ayudado a predecir el comportamiento electoral en el Estado desde hace por lo menos ya 5 años que lo que opina este humilde servidor, desgraciadamente se cumple. Es por ello que tenemos que inculcar memoria en nuestros conciudadanos, memoria y sobre todo sensatez, que los oaxaqueños recuerden la denuncia del New York Times acerca de las propiedades que posee la Familia Murat a lo largo del país vecino, y lo que tendrá en suelo mexicano, que recuerden a su padre.
Memoria para que pueda cambiar México, memoria para exigir a los gobernantes un compromiso en su lucha contra la corrupción, o por lo menos el compromiso de enviarlos a la Metrópoli España, para que al menos sientan lo que es pasar por un Juzgado.
Triste futuro se avecina si alguien con las sensibilidades antes descritas llega al gobierno del Estado, porque si así lo hace, os advierto que Muratsito será el próximo presidente de México… ahí lo dejo.

Por Miguel Carranza Guasch

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