Historia | Los problemas territoriales ante la Gran Guerra

Por Eduardo Montagut

Diversos factores llevaron al estallido de la Primera Guerra Mundial. En este artículo nos centraremos en los de tipo territorial.

En la época de la paz armada abundaron las rivalidades territoriales entre las principales potencias. Entre Francia y Alemania permanecía el contencioso sobre Alsacia y Lorena desde la derrota de Sedán. Francia reivindicaba estos territorios, mientras los alemanes emprendieron una activa política de germanización de los mismos, provocando incidentes. El revanchismo se había convertido en una fuerza muy importante en esta época, en un factor basado en una reivindicación territorial y que terminó por convertirse en un factor de tipo psicológico.

Polonia seguía dividida entre Austria, Alemania y Rusia. Mientras los austriacos ejercían una administración conciliadora en Galitzia, los alemanes fomentaban la instalación de colonos en su zona. Por fin, Rusia presionaba en su área para que los polacos se uniesen definitivamente al Imperio ruso. En respuesta, el nacionalismo polaco luchaba por la resurrección de Polonia, desde Galitzia, provocando aún más el recelo entre rusos y austriacos, ya tradicional por sus distintas concepciones sobre el presente y futuro de los Balcanes.

Así pues, la zona europea donde los problemas territoriales eran más intensos y constantes era la de los Balcanes, donde al final se iniciaría la Gran Guerra.

En los Balcanes convivían muchos pueblos diferentes por su origen, lengua, religión y cultura. En el sur abundan los griegos, mientras que al norte se encuentran los eslavos, pero éstos no eran tampoco un pueblo homogéneo. De los veinticinco millones de eslavos que se calcula que había a principios del siglo XX, unos ocho millones eran serbios y casi el mismo número de búlgaros. Después, habría unos cuatro millones de croatas, millón y medio de eslovenos, un millón de macedonios y medio millón de montenegrinos. Cada grupo étnico tendía y trataba de crear un estado propio o acercarse al estado correspondiente o más afín. Las fuerzas centrífugas predominaban frente a las centrípetas para recrear un estado común.

El Imperio turco se encontraba en plena decadencia y estaba deshaciéndose. Aunque mantenía el dominio teórico de gran parte de la zona balcánica no tenía el poder militar para mantener el control práctico. En el Congreso de Berlín de 1878 se encargó a Austria la administración de Bosnia-Herzegovina. Por el Tratado de San Stéfano, Serbia alcanzaba la independencia y se convertía en el estado líder de los eslavos. Por otro lado, en esta zona estratégica confluían los intereses de varias potencias. Rusia esgrimía su liderazgo como tutora o protectora de los eslavos, especialmente de Serbia y mantenía su viejo proyecto de abrir vías hacia el Mediterráneo oriental. Austria tenía un especial interés en el control del espacio balcánico, impulsada por la carencia de imperio colonial y sin salida al mar desde que perdió sus territorios italianos. Por fin, estarían los intereses de Italia en un posible control de la costa adriática y de Albania.

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