Feminismo | Carta Abierta a Blanca Suárez

Por Daniel Seijo

Estimada Blanca, tras leer tus últimas declaraciones en una entrevista con los compañeros de Europa Press, no puedo evitar dirigirte estas palabras con todos mis respetos, pero con firme intención de hacerte ver el gran error cometido al calificar al feminismo como una moda. Sinceramente, desconozco los motivos que pueden provocar en una mujer un conflicto a la hora de definirte como feminista. Tampoco te pediría nunca que te definieses como tal, si tus principios o tus valores, chocasen con una ideología que simplemente defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. Pero sinceramente, dudo que ese sea el caso. Más cuando tú misma defiendes en esa misma entrevista, la necesidad de igualdad a todos los niveles, me permito entonces pensar, que el problema puede llegar a situarse en la palabra feminista. Un concepto, una etiqueta, nacida y asentada tras décadas de lucha, de miles de batallas y conviene siempre recordarlo, tras mucho dolor, muerte y sufrimiento en la piel de las mujeres a lo largo de la historia. Una etiqueta por la que dieron gran parte de su vida mujeres como Mary Wollstonecraft, Christine de Pizan, Emmeline Pankhurst, Sojourner Truth, Simone de Beauvoir, Virgine Despentes, Kate Bolick o Celia Amorós, mujeres muy dispares e incluso distantes en gran parte de sus puntos de vista sobre el mundo, pero todas ellas, conscientes de la discriminación y la desigualdad sufrida por el simple motivo de su sexo. Una simple condición orgánica usada a lo largo de la historia para diferenciar entre mujeres y hombres, y así, a través de la construcción social de los géneros, poder llegar a ejercer un dominio cultural, económico y sexual de los hombres sobre las mujeres, cimentando de esta forma, una lenta pero inexorable superestructura patriarcal que ha llegado a ejercer una presión tan aplastante pero silenciosa sobre nuestras vidas, que ha terminado consiguiendo que hoy, el hecho de definirte como feminista, como activista en la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, pueda llegar a costarte.

El feminismo no es una moda Blanca, no puede serlo en un mundo en donde el 79% de las personas que son explotadas sexualmente son mujeres y niñas, en donde el 38% de las mujeres que mueren en el mundo lo hacen a causa de la violencia machista y  donde la brecha salarial, sigue siendo una realidad. En tu propio país, las mujeres pueden llegar a cobrar un 23,25% menos que los hombres por el simple hecho de ser mujeres (Existen países en los que la cifra de la brecha salarial, puede llegar a alcanzar hasta un 75%.) El feminismo es la principal arma contra la desigualdad laboral, contra la violencia sexual o la discriminación en el ocio y el día a día de la mujer, el feminismo es la conciencia de la necesidad tomar partido en una de las más antiguas batallas contra la desigualdad, y especialmente, el feminismo es nuestra mayor esperanza contra aquellos que todavía hoy, continúan asesinando a mujeres por un sentimiento de superioridad sexual y cultural, simplemente por el hecho de ser “sus mujeres”.

El feminismo es la principal arma contra la desigualdad laboral, contra la violencia sexual o la discriminación en el ocio y el día a día de la mujer

Puede que tristemente necesites que pase el tiempo para que te percates de lo que supone realmente ser feminista. Quizás lo hagas cuando pasen un par de años y tu cuerpo ya no responda a los cánones necesarios para los papeles que ocupas hoy en la gran pantalla, y muy probablemente, la industria del cine vea cada día más complicado encontrar un hueco para ti en sus producciones, quizás entonces, comprendas lo denigrante de esos continuos retoques con Photoshop que parecían buscar en ti la perfección, pero con el tiempo se tornarán en insultantes clichés sobre tu cuerpo, sobre tú profesión, esos mismos clichés machistas que se repetían una y otra vez en programas televisivos, más centrados en tus relaciones personales o en tus vestidos y escotes que en el discurrir de tu trabajo. Puede que sea entonces, cuando te des cuenta que definirse como feminista no es una moda, ni un capricho para la mujer de hoy. Al igual que para muchas mujeres de generaciones anteriores, definirse hoy como feminista, supone una necesidad en pos de la igualdad.

Emma Watson y el feminismo

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