Entrevista | Enric Bataller: En Valencia da miedo abrir cualquier cajón de la Administración Pública

Por Roberto Santos

Hace justo una semana me reuní en el Congreso de los Diputados con Enric Bataller, diputado del grupo mixto de Compromís. La entrevista se desarrolló en su despacho y con él pude abordar varios temas, desde los presupuestos generales, la situación de Valencia a la corrupción o una posible reforma de la Constitución.

Enric Bataller, licenciado en historia y derecho por la Universidad de Valencia, donde terminó doctorándose y posteriormente dando clase. Miembro fundador de Iniciativa del Poble Valencià y de la Coalición Compromís, de la que actualmente es diputado por Valencia y hoy forma parte del grupo mixto y de la comisión de agricultura y de la de Comisión de Justicia que le ha dado el orgullo de poder haber sacado adelante luna Proposición No de Ley impulsada por él, para que se reconozca al Sáhara Occidental como un territorio históricamente relacionado con España y que así sus habitantes puedan nacionalizarse tras solo dos años de residencia en el país, y no los diez años que requiere el régimen general. Sin duda un logro del que Enric me confirma que se siente especialmente orgulloso.

Me recibe en su despacho sin poner ningún tipo de condición a la entrevista. Me encuentro con un hombre amable y muy educado que sabe muy bien lo que quiere decir y que además tiene datos a mano para poder dar respuestas concretas si llega a ser necesario, con él hablo de todo menos de la moción de censura de Unidos Podemos al Gobierno, ya que la entrevista se produjo el día antes al anuncio de la misma y en cualquier caso la posición de Compromís sobre esa tema ha sido clara, por lo que tampoco requiere más preguntas al respecto.

Comenzamos la entrevista y abro el fuego con los presupuestos generales del Estado:

Los PGE 2017 han generado malestar en todos los partidos y sectores sociales valencianos. ¿Cómo lo valoran desde Compromís?

Nuestra valoración es completamente negativa por dos cuestiones, porque es un presupuesto que no tiene dimensión social y porque además en el aspecto territorial margina claramente a determinadas zonas respecto a otras. El caso del País Valenciano es paradigmático, nosotros representamos el 10,6 % de la población, pero estamos teniendo unas inversiones del Estado muy por debajo de esto, las inversiones normalmente son sobre el 6,9% , para que te hagas idea, en este último año. Pero en los presupuestos, resulta que el gasto medio por persona está previsto en 185 euros y en el caso valenciano es de 119 euros, es decir, estamos 66 euros más o menos en gasto medio, por debajo de la media nacional. Y si nos comparamos con otros determinados territorios, que no diré, la disparidad es mucho más grande. Entonces, entendemos que estos presupuestos provocan un gran desequilibrio social y territorial. Ejemplos te podría poner muchísimos, por ejemplo, inversiones en trenes de cercanías previstos hasta 2019, en Madrid están previstos más de 329 millones, en Málaga más de 181, en Barcelona más de 148 millones y en Valencia 1 millón. O por ejemplo, una cuestión muy necesaria, es el soterramiento de vías a su paso por las ciudades y la conexión con el transporte metropolitano, que es algo básico para la movilidad, pues bien resulta que tenemos que en los presupuestos, que el túnel que pasa de Chamartín a Atocha y su ampliación tiene 447 millones, el túnel pasante de Valencia, 0 euros.

Y si vamos a la cuestión del transporte público, normalmente, las ciudades grandes que combinan diversos sistemas de transporte, por ejemplo que tienen metro, tienen autobús y tienen tranvía, como es el caso de Madrid, Barcelona o Valencia, aquí se suele concertar por el Estado con los respectivos ayuntamientos lo que se llama un contrato programa para financiar precisamente esta movilidad que es intermodal. Pues bien, Madrid tiene más de 126 millones, Barcelona más de 108 y Valencia 0 euros.

¿A qué crees que se debe este marginamiento o castigo valenciano?

No lo sé, yo pienso que a lo mejor se trata de un problema de entidad política, no de identidad sino de entidad, es decir, yo creo que por desgracia el País Valenciano no ha tenido una representación hasta ahora, en las instituciones del Estado que lo hiciera visible y por tanto el País Valenciano, como sujeto colectivo, no tiene a los ojos del Estado una entidad, no existe como algo diferenciado, como un volumen diferenciado de otros y por tanto cuando llegue un momento que de lo que se trata es de, para cumplir con Europa y sus exigencias de austericidio, de presentar unos presupuestos restrictivos, aquellos que no tenemos entidad, en este caso los valencianos y las valencianas, somos un sujeto perfecto para meter unos recortes que se hicieron a la postre para esto, para cumplir con Bruselas.

Pero además, estos presupuestos son mentirosos, porque se van a aprobar a finales de junio, se empezarán a implementar en verano, con las vacaciones de agosto por medio, es decir, yo calculo que este ejercicio va a acabar con una buena parte en las partidas sin ejecutar, lo que significa que mucho del dinero que está presupuestado pasaría a ejercicios siguientes y las obras o los trabajos que están previstos ahí, muchos de ellos no se van a acometer. Entonces claro, en este contexto, ¿qué necesidad hay de dar un doble castigo a Valencia? El castigo material de unos presupuestos pobres y el castigo político de señalarla como el espacio elegido donde hacer caer esos recortes. Pues eso habría que preguntárselo, me imagino, que a Mariano Rajoy, pero yo creo que los problemas que ha tenido con la corrupción, la obsesión que él ha tenido por desligarse, sobre todo, de sus correligionarios de Valencia, que han tenido, bueno como él también tiene ahora, muchos problemas con la corrupción, pero en fin, sus correligionarios de Valencia son los que abrieron el fuego mediáticamente y él, como Rajoy tiene la costumbre de quemar a todo el que se le acerque y luego desprenderse de él alegremente, pues sus correligionarios valencianos han sido unos con los que ha querido poner tierra de por medio y yo creo que siendo ahora Valencia un territorio que ellos no gobiernan y donde además sus correligionarios de allá están inmersos en muchos problemas, pues puede que esto le haya animado a soltar lastre también presupuestario, pensando que a lo mejor esto, no le iba a pasar factura, pero sí que le va a pasar. Y la mayoría de partidos valencianos, a excepción del PP y pese a las diferencias ideológicas, no queremos aceptar este chantaje que se nos está haciendo por vía presupuestaria porque nosotros necesitamos una financiación, nosotros necesitamos que se atiendan nuestras necesidades, porque además este problema de los presupuestos va unido a otro, la infrafinanciación autonómica y el Estado se cuida muy mucho, en la dinámica recentrilazadora que está desarrollando ahora, de decirle a los ciudadanos un dato que es cierto y es que en el Estado de las autonomías actual, guste o no guste, la inmensa mayoría del gasto que afecta a la vida cotidiana de los ciudadanos es realizado por las comunidades autónomas, más del 70% del presupuesto se gasta en solo tres cosas: sanidad, educación y servicios sociales. En eso nos gastamos más del 70% del presupuesto valenciano. ¿Qué quiero decirte? Que las cosas que el ciudadano percibe más próximas, por las que protesta, son servicios que da la Generalitat, no el Estado y claro el estrangulamiento que tenemos por vía del sistema de financiación, más la falta de inversiones, más la deuda histórica, más ahora estos presupuestos raquíticos nos lleva a una situación límite.

¿Es una forma de poner una zancadilla al Gobierno que se ha formado en Valencia?

Evidentemente, porque se va acumulando una deuda muy grande y tampoco por parte del Estado en aquello que era su competencia, tampoco se está trabajando. Es decir, nosotros tenemos la Conselleria de Cultura y Educación, que tiene transferidas estas competencias y la gran parte de la promoción cultural la desarrolla esta Conselleria. Pero esta Conselleria con el nivel de inversiones que hace el Estado se ve muy constreñida, tiene muchas dificultades, si a ello añadimos que la poquita actividad cultural que despliega el Estado en el País Valenciano, también se ve recortada, el problema se hace muy grande.

Por ejemplo, en el País Valenciano está la segunda pinacoteca más grande del Estado, la primera es el Prado, la segunda es San Pio V, que va a recibir este año, la importante cantidad de 600.000 euros para su mantenimiento, cuando es un palacio renancetista que se está cayendo. Pero es que además, el único museo estatal de cerámica, está en Valencia, es el museo González de Martín, y ese museo va a recibir la importante cantidad de 150.000 euros, para todo el año que viene.

Es decir, que el Estado tiene una vara de medir muy curiosa, porque el Estado a veces entiende que solo son cosas verdaderamente dignas de la atención estatal, aquellas de su titularidad que además están en Madrid, porque cuando hablamos de cosas estatales que no están en Madrid que están en Valencia, las inversiones son también ridículas.

¿Ha sido el PP valenciano penalizado por los votantes en las urnas?

Mucho, muy penalizado.

Hace un par de semanas, Valencia Plaza, publicó una encuesta que arrojaba buenos datos para su formación, Compromís, ya que subía y adelantaba al PSOE empatando con el PP. Me llamó la atención ese empate.

Bueno, vamos a ver, yo las encuestas tiendo a no creérmelas mucho, porque por desgracia hemos caído ahora en una situación en la que las encuestas se han convertido en instrumentales para otros objetivos. Por tanto, yo esa encuesta como cualquier otra, no por la empresa que la haya realizado que merece total respeto, pero en fin, yo tiendo a poner en cuarentena las encuestas. Es cierto que esa encuesta nos coloca en una situación muy buena, pero a mí me interesa no ya ver lo que diga alguna encuesta en concreto, sino la progresión, la línea o la tendencia que marca la lectura continuada de una serie de encuestas diferentes, publicadas en medios diferentes.

Sí que es cierto que la encuesta a la que te refieres, corrobora una tendencia, que ya sabemos por otras vías y es que Compromís es una formación que se ha colocado en el epicentro del debate político y que confronta directamente con el PP, porque lo que sí que tiene claro la sociedad valenciana es que hay dos modelos de hacer país, el modelo que representa el PP, que es un modelo en mi opinión sucursalista respecto a los que se decide en Génova, es un modelo que no atiende los intereses y es un modelo que cuando se recibe una llamada de Madrid, vende y deja en precario nuestros intereses. Y frente a esto, está el modelo de Compromís, que apuesta por una política de proximidad con las personas. Ya la sociedad valenciana ha percibido que por encima de otros matices hay estos dos modelos de gestión que confrontan y por eso somos las dos formaciones que estamos concitando la mayoría de preferencias. Y sí que me creo que ahora Compromís este en una posición fuerte.

¿Habéis encontrado muchas cosas en Valencia ahora que estáis en los gobiernos? Porque aquí en Madrid, por ponerte un ejemplo, hemos visto como el Ayuntamiento se ha ido encontrando contratos abusivos, irregularidades varias y en Valencia que ha sido una comunidad muy parecida a Madrid en cuanto a corrupción y mala gestión de lo público, lo mismo no nos estamos enterando de todo…

En Valencia da miedo abrir cualquier cajón de la Administración Pública, porque no sabes lo que te vas a encontrar, pero desgraciadamente la mayoría de las veces son facturas escondidas y esto pasa en la Administración autonómica, en la provincial y en la municipal. Todo esto está pasando y se siguen encontrando facturas. Es una cosa escandalosa, hace no mucho tiempo aparecieron facturas del hospital provincial de Castellón, en fin, sí, siguen apareciendo cosas todavía, cuando ahora en junio, cumpliremos dos años en el Gobierno y claro esto no solo compromete la acción de Gobierno, no solo porque cada vez que aparece una factura es un pago extra al que hay que hacer frente, sino porque además esto nos hace perder credibilidad ante una instancia que nos importa mucho, la Unión Europea, porque una parte importante de nuestra financiación viene de los fondos europeos, que son importantes en muchos sectores como puede ser la agricultura, el medioambiente, en muchos sectores necesitamos los fondos europeos como un grifo autónomo de financiación que es comprometido por estás acciones que ha llevado a cabo el PP, porque cada vez que aparecen facturas, Europa que está alerta, nos vuelve a ver como gente no fiable y nos ha costado mucho ganarnos otra vez la confianza de las instituciones europeas, pero Europa nos vuelve a ver cada vez que aparecen facturas como alguien de quien no acaba de fiarse y eso repercute en nuestras posibilidades de acceso a distintos programas europeos, que son muchos, que hay que trabajarse, que cuesta mucho ganarse una confianza y estas cosas la derrumban.

Actualmente Eduardo Zaplana está siendo investigado por la Operación Lezo, yo no sé si este tema de la corrupción generalizada que ha habido en Valencia hace que desde el resto de España se vea a la Comunidad Valenciana o se perciba como algo negativo

Vamos a ver, yo no creo que la corrupción en Valencia haya sido cuantitativamente mayor que en otros sitios y ahora estamos viendo que el señor Zaplana, que fue presidente de la Generalitat Valenciana, por lo visto tenía mucha amistad con el señor Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid y por lo visto hablaban mucho sobre tramas para saquear las arcas públicas y luego sobre como blanquear ese dinero. En fin unas tramas que están creando un aparato al margen del Estado.

Yo no creo que cuantitativamente la corrupción en Valencia sea más grande que en otros sitios, pero sí que es cierto que en Valencia ha habido un plus cualitativo que a lo mejor en otros sitios no se ha visto tanto y es que los corruptos han alardeado de ello impunemente. Los corruptos se han subido en Ferraris, se han paseado en ellos, han alardeado de grandes obras, se han exhibido. Cada vez que ellos comprometían nuestras arcas con alguna de sus corruptelas, encima movían la caja registradora, que se viera que ellos estaban moviendo dinero. Esa teatralización es lo que sí nos ha perjudicado mucho y ahí sí que entiendo que puede que hay un plus en este aspecto.

Hombre, además es que tenéis a tres presidentes imputados o investigados…

Sí, sí, y uno directamente condenado y bueno, ya veremos como siguen las cosas y el PP, por ejemplo, acabó la legislatura anterior que tenía 55 diputados de los cuales el 20% están imputados y luego aún con imputaciones a posteriori y de más gente. Esto es un no parar y aún no lo hemos visto todo.

Y, ¿qué esta haciendo Compromís para evitar que esto se repita? ¿Cómo luchan ustedes contra la corrupción?

A nosotros nos preocupa mucho que hay transparencia, que se regule la cuestión de las puertas giratorias, que es algo muy importante porque eso es un elemento que favorece la corrupción.

Exigimos transparencia a todos los cargos públicos, queremos que sepan los ingresos que tienen cada uno de ellos y que se sea muy rigurosos en el régimen de incompatibilidades, que se acabe con una práctica que había antes en los Gobiernos del PP, de que muchos cargos públicos de la Generalitat y también de los municipios estaban presentes en distintas empresas públicas, a lo que estaban obligados en función de su cargo, pero cobraban dietas o extras por asistir a eso, con lo cual muchos directores generales engordaban enormemente su sueldo, simplemente por cumplir sus funciones e ir a esos consejos de administración, de esas empresas públicas. Con todo eso, nosotros queremos acabar.

Y también, nos importa que a nivel Estado, estás medidas se trasladen y nos importa también que el abanico de medidas penales este completo en este asunto, porque nosotros ya detectamos en 2015, en la última etapa en la que gobernó Rajoy con el rodillo de su mayoría absoluta, se hizo una reforma del Código Penal, que entró en vigor en junio de 2015 y nosotros ya detectamos y presentamos enmiendas, para introducir un artículo en el Código Penal, previendo la posibilidad de resolver o al menos suspender temporalmente sus actividades a los partidos políticos que se hubieran financiado demostradamente a partir de tramas corruptas montadas en sus partidos. Metimos esa enmienda, que fue rechazada y al final se llegó a una reforma del Código Penal con unos nuevos artículos, que parece que apuntan en esa dirección, pero como nosotros entendíamos que no acababa de estar cerrado todo el campo de posibles conductas delictivas en ese aspecto, pues hemos presentado un proyecto de ley para su tramitación aquí en el Congreso en esta legislatura, previendo la introducción de un nuevo artículo en el Código Penal, que sería el 304, para expresamente contemplar la posibilidad de que cuando se detecte que hay una trama corrupta que se ha creado para favorecer a un determinado partido financiándolo no solo se castigue a los integrantes de la trama y a los dirigentes de la misma, que a veces puede que no estén ni afiliados a ese partido, sino que además quede claro que el partido que ha permitido que en su seno floreciera esa trama y se ha beneficiado de ella, pueda ser disuelto o al menos suspendido temporalmente.

Bueno, nos quedaríamos sin PP entonces, ¿no?

Bueno, ahí tienen ellos la cuestión de que como las normas penales nunca se aplican retroactivamente, si ellos de verdad tienen interés en hacer borrón y cuenta nueva como están diciendo y si de verdad quieren pasar página como algunos de sus dirigentes regionales dice, como Cristina Cifuentes o Isabel Bonig en Valencia, tendrían la oportunidad de oro de demostrar que están por esa labor, de demostrar que quieren luchar contra la corrupción, apoyando en el Congreso está reforma legislativa, sabiendo que a partir de su entrada en vigor y no antes, cualquier comportamiento de ese tipo aparejará esa consecuencia. Vamos a ver si llevan su compromiso hasta ese punto.

¿Cómo valora el pacto con el PSOE en Valencia?

El pacto en Valencia está funcionando bastante bien, evidentemente, siempre hay, porque puede haberlos, roces puntuales, pero está funcionando globalmente bien porque se tuvo la inteligencia de hacer un pacto basado en la idea de mestizaje. Es decir, lo que no se quiso fue repartirse el pastel, es decir, coger un determinado número de consellerias y en función de la fuerza numérica repartir a unos u otros, porque eso nos habría llevado a crear reinos de taifas dentro del Consell. Teniendo en cuenta que son dos partidos los que apoyan la acción de Gobierno, más un tercero, Podemos, que no está en el Gobierno pero habitualmente es un socio del pacto del Botanic y también da un apoyo parlamentario y además teniendo en cuenta que cada uno de los partidos que lo forman, también son partidos digamos que son plurales en su seno. Compromís mismo es una coalición de partidos y por lo tanto legítimamente puede y debe haber en algunos asuntos visiones no exactamente coincidentes. Para evitar estos problemas se optó por un modelo para conformar gobierno que se llamaba de mestizaje, que quería decir que todos los niveles de la acción de gobierno debían haber entreveladas personas de distinto signo político, de tal manera que ningún partido, ni ninguna facción de un partido, pudiera considerarse ‘propietario’, hablando en términos fáciles, en fin que nadie pudiese considerarse que tiene un especial derecho para incidir particularmente en un área de Gobierno, sino que todos los asuntos tuvieran que verse entremezcladamente entre todos los socios de Gobierno. Y eso es el ‘pacto a la valenciana’, en cada conselleria hay un conseller de un partido, pero a lo mejor los secretarios autonómicos son de otros partidos, los directores generales también de otros y al final los diferentes niveles de Gobierno se entremezclan y la toma de decisiones obliga a que participe gente de todos los socios y eso es bueno.

¿Por qué no se pudo conseguir esto mismo, un pacto a la valenciana, a nivel nacional?

Nosotros lo intentamos hasta el final, no sé si recordaras, que en la XI legislatura, está que duro 4 meses, que nosotros en los últimos días de descuento, intentamos y seguimos haciendo una propuesta muy genérica, basada en 30 puntos, que quería buscar unos acuerdos en grandes temas y esbozados de una manera muy amplia para que todo el mundo pudiera sumarse a esto, para que PSOE, Podemos y eventualmente alguna otra formación, pudiera sumarse. Lo que pasa es que por desgracia, cuando presentamos esto, pues parece que ya los otros partidos destinatarios estaban embarcados en otras lógicas y no quisieron atender la propuesta nuestra, que digamos en su sencillez, tenía muchos puntos positivos. Ofrecía la posibilidad de conformar un Gobierno de consenso en torno a un documento en el cual se condensaban 30 puntos muy esenciales, agrupados en 5 bloques. Yo creo que ese esfuerzo merecía la pena que se hubiera tomado más en consideración. Pero bueno, ya sabemos que había muchas lógicas, también al PSOE, yo creo que en ese momento le falto valentía para entender el momento, como sí que sus correligionarios en Valencia lo habían entendido, porque yo entiendo que la socialdemocracia ahora está en un momento crucial en su historia, sin olvidar que ha tenido momentos históricos muy gloriosos, pero tampoco que en la actualidad está en un momento difícil por una circunstancia objetiva y es que la base social en la que políticamente se apoyó la socialdemocracia en Europa, se ha reducido mucho.

Es una base social que se sustentaba en los trabajadores de algunas factorías y en sectores de trabajadores de lo que se podía llamar cuello blanco, con empleados de banca, empleados de la administración…, sectores sociales que han mermado mucho en Europa por las reconversiones industriales, la deslocalización, la globalización, el adelgazamiento del sector público, el cierre de muchas empresas públicas… Todo esto hace que numéricamente los votantes de la socialdemocracia se hayan reducido, por tanto, con independencia de los aciertos o errores que tengan sus dirigentes políticos, es indudable que tienen menos gente a la que ir a pedirle el voto y eso se ha visto en Alemania, en Francia lo estamos viendo ahora y en Italia lo vimos hace mucho tiempo, en Grecia fíjate el Pasok como acabo… Al final la disyuntiva que tiene la socialdemocracia es una de dos, o no querer entender el nuevo escenario y acabar convirtiéndose en una partido irrelevante, porque si se dedica únicamente a ser un pequeño sostén de las políticas neoliberales intentando poner alguna pincelada un poco más suave social, sí se dedica únicamente a eso se encuentra arrasada por las urnas y si en cambio tiene la valentía de dar el paso y unirse a otras fuerzas que a día de hoy representan ante la gente con mayor claridad la voluntad de cambio, sí tiene esa voluntad entonces las cosas le van bien, como ha ocurrido por ejemplo en Portugal o en el País Valenciano o incluso podría pasar en Cataluña. Es decir, cuando se asume que uno no es el único que puede ofrecer alternativas más o menos creíbles a la socialdemocracia y que se puede colaborar con esas otras alternativas y que en el imaginario popular cada vez se va viendo más a esas formaciones como formaciones de Gobierno, cuando eso se asume, pues a la socialdemocracia

le puede ir bien.

Te quería preguntar también por Alicante y su recuperación del callejero franquista. ¿Cómo puede ser esto?

Lo de Alicante es verdaderamente lamentable. Vamos a ver hay una ley de memoria histórica que se sabe que se tiene que cumplir, entonces lo que es lamentable es que cada vez que una institución pública intenta cumplir la ley, el PP se ponga en contra y dedique su tiempo y sus recursos, que también los pagamos entre todos los ciudadanos, a buscar cualquier tipo de subterfugio legal para tumbar la ejecutividad de esos actos que se hacen en aplicación de la ley de Memoria Histórica, que es muy tímida, pero por lo menos constituye la única base legal que se tiene ahora, para que la Memoria no se pierda y no sea machacada.

En Alicante, como ha pasado en otros sitios, que Alicante no es único, lo que pasó es que se adoptó un acuerdo municipal de sustitución de las calles, pero como ese acuerdo parece ser que el acto administrativo tenía un defecto formal, al parecer no se había adoptado con el instrumento que legalmente procedía, el PP presentó un recurso contra esto, un recurso que se basa no en el contenido sino en una cuestión formal. Entonces este recurso se verá y en lo que le hizo caso el tribunal de justicia fue en la idea de que mientras se sustancia a fondo el recurso que puede tardar mucho tiempo, cautelarmente, que no se ejecute la decisión municipal.

Entonces al final, lo que se han encontrado los ciudadanos y ciudadanas de Alicante es que una serie de formalismos se han elevado a su máxima exponencia, es decir, se le da una importancia muy grande al formalismo respecto a la esencia. Ese acuerdo municipal, no ahora, debía haberse adoptado antes, cuando gobernaba el PP, a partir de 2007 que se promulgó la ley. El PP estuvo ocho años eludiendo el cumplimiento de la ley, que eso también habría que mirarlo, ¿por qué eludió ocho años esto? Y luego cuando otro gobierno intenta aplicar la ley, entonces ellos con subterfugios legales hacen esto.

A mí me parece muy lamentable, porque además el fondo del asunto está claro, ¿por qué ellos dilatan esto? ¿Quiere decir que no les gusta que la memoria histórica quede limpia de estos personajes del franquismo? ¿Prefieren que una plaza en Alicante siga llamándose Plaza de la División Azul? ¿Piensan que la División Azul es algo del pasado que necesita homenajes? Me gustaría que lo dijeran claramente y que no fueran con estás actitudes.

Bueno pero parece que es así…

Es así y con sus hechos lo están demostrando.

Volviendo a la actividad aquí en el Congreso, te quería preguntar, ¿cómo se trabaja desde el grupo mixto?

Se trabaja, se trabaja, pero es agridulce. Es agridulce porque por un lado las posibilidades, los medios materiales que tenemos son más reducidos y porque además la posibilidad que tenemos de proposiciones es más reducida, por ejemplo en proyectos de ley y porque el tiempo de intervención es muy limitado porque tenemos que repartirnos el tiempo con el resto de integrantes y normalmente tenemos dos minutos, dos minutos y medio y eso claro no es lo mismo que tener cinco minutos o siete minutos a tú disposición. En las comisiones en las que estamos hay dos miembros del grupo mixto, entonces incluso los que somos portavoces, por deferencia, el tiempo nos lo repartimos con el otro portavoz que es de otro partido. Esto quiere decir que el tiempo para hablar pues es la mitad habitualmente. En resumen, quiere decir que siempre tenemos que hablar con mucha prisa, no podemos hacer nunca unos desarrollos como los que pueden hacer otros grupos y como te digo, nuestra capacidad propositiva de cambios legislativos también es más reducida que otros grupos y esto es lo malo, pero también tiene de positivo que a fin de cuentas, nosotros estamos en el grupo mixto con 18 diputados, hay 8 del PDECAT, 4 de Compromís y otros de otras formaciones, pero el ser el segundo grupo mayoritario, nos da cierta visibilidad. En todos los debates parlamentarios, aunque poco, podemos intervenir. Normalmente, los plenos suelen tener 4 puntos y entonces pedimos la palabra todos y en los 4 puntos, los 4 diputados de Compromís solemos pasar por la tribuna y bueno, sí que entendemos de alguna manera que saliendo a jugar bien nuestra posición, pues hemos conseguido tener una relevancia. Además, aparte del trabajo en pleno, el trabajo en comisiones es un trabajo donde la oposición tiene bastante fácil hacer valer su punto de vista, porque las comisiones se componen todas de 37 miembros, de los cuales hay 14 del PP, 3 de Ciudadanos y 20 de otros grupos y en concreto hay 2 del grupo mixto. En la mayoría de comisiones, la composición es un miembro de Compromís y otro del PDECAT, uno como portavoz y el otro adjunto y viceversa. Entonces, qué pasa, que en la mayoría de comisiones, los dos votos del grupo mixto son decisivos y es posible hacer alternativas de votación diferentes a la que representa PP y C’s. Y además muchas veces en las comisiones sacamos adelante nuestras propuestas y en general las fuerzas alternativas las sacan y en algunos temas también conseguimos el apoyo de C’s y en muchas ocasiones el PP tiene que pasar de su postura inicial a una abstención o incluso sumarse al Sí en muchas propuestas para no quedar marginado y en minoría en la comisión.

¿Se han encontrado un PP más negociador y abierto al diálogo ahora que está en minoría?

En principio, no, porque ellos aún estaban con el chip de anteriores legislaturas del ordeno y mando, pensaban que aún funcionaba el rodillo. Pero bueno, a base de perder votaciones todo se aprende en está vida. Ellos han perdido muchas y entonces nosotros no tenemos problemas, porque venimos de una dura labor de oposición de muchos años, estamos acostumbrados a perder muchas votaciones y también acostumbrados a que nos saque arrastras del hemiciclo por protestar, es decir, estamos acostumbrados a lo que ha sido el rodillo del PP, hemos venido de Valencia muy bien entrenados y sabiendo como se las gastan, por lo que esto ahora, en está situación en la que hay una pluralidad muy grande, nosotros sabemos que tenemos mucho campo para jugar.

¿Podríamos llegar a ver una reforma de la Constitución?

Sí, podemos y se debe, porque además esto era un tabú, que los propios que lo mencionan como tal son los primeros que lo rompen. La Constitución no se puede romper, pero en cambio el PP y el PSOE en una noche de verano se pusieron de acuerdo para reformar el artículo 135 y poner como prioritario el pago de la deuda. Eso se pudo hacer y no pasó nada absolutamente. Se reformó porque interesaba el artículo 13 para incorporar el derecho de sufragio pasivo en elecciones municipales a ciudadanos comunitarios porque así lo exigía el Tratado de Maastricht y se hizo rápidamente.

Quiero decir, la Constitución se dice que es intocable, que eso ha sido un axioma que ha lanzado el bipartito como un argumento más de la vieja política, pero que ellos mismos se han saltado cuando les ha interesado y ahora además ya vemos que esto es posible. El propio Ciudadanos, por ejemplo, el otro día presentó una propuesta de modificación del Tribunal Constitucional que comportaba también reformar la Constitución. Nosotros también tenemos en nuestro programa muchas medidas que comportan, y así lo decimos, una reforma de la Constitución. No pasa nada y es necesario, porque la Constitución es un texto que hay que reformar, no solo porque tenga años, porque hay constituciones más antiguas, pero es que la Constitución vigente española fue un texto muy de circunstancias y así lo tenía en cuenta todo el mundo y hasta los mismos que la hicieron. Yo lo que sí que recuerdo cuando se aprobó la Constitución, siendo yo un niño, me acuerdo de esa época, de los debates parlamentarios por los medios de comunicación, lo que sí que tenía claro todo el mundo es que la Constitución era un texto que nunca, nunca, nunca, iba a ser un punto de llegada, sino que era un punto de partida. La Constitución era un papel al que todo el mundo le iba a dar su apoyo y que fijaba por escrito un consenso que a su vez nos permitía hacer más desarrollos.

La Constitución no eran unas tablas de la ley, no era algo momificado, rígido como ahora muchos dirigentes del PP nos han querido hacer ver, porque venían de Alianza Popular, que es un partido que votó en contra de la Constitución, sobre todo por el título octavo de organización territorial y claro, gente como Aznar que en el año 78 publicaba artículos en contra de la Constitución, es normal que luego, cuando se encuentra que tiene que gobernar un país y que aplicar la Constitución es lo normal, que él quisiera dar una reinterpretación y empezar a decir, que lo que era un texto abierto, era realmente un texto cerrado, antipático y restrictivo, que nunca lo ha sido así.

Pero claro, sí que es cierto que ha pasado el tiempo y ante las interpretaciones rígidas de muchos de sus preceptos, interpretaciones que han llegado al Tribunal Constitucional, que ahora está formado por amigos del PP y que están sacando unas resoluciones muy decepcionantes, ante está situación pues hay que reformar la Constitución.

¿Sería una solución al problema territorial la reforma de la Constitución?

Ese sería un punto. Yo honestamente considero que con la Constitución vigente en la mano, muchos de los problemas territoriales que hay en España, la gran mayoría, se podrían solucionar. El problema es cuando se ha querido engañar a la gente y hacerles ver que la Constitución dice cosas que no dice y en base a eso aplicar interpretaciones rígidas. Hablo de muchas cosas, como la desigualdad territorial que existe, del problema de Cataluña, del problema del derecho civil valenciano, que ha negado la posibilidad de que lo tengamos el Tribunal Constitucional, de la posibilidad de relaciones más directas entre comunidades autónomas… Todo eso con una interpretación amplia, generosa, una interpretación que decimos los que nos dedicamos al derecho, sistemática, es decir, como un sistema donde algunos artículos se explican no cerradamente sino leyendo unos con otros, es decir, mirando el contexto. Sí esto se hiciera, gran parte de esos problemas se solucionarían, pero como por desgracia no se quiere hacer, pues a lo mejor hay que hacer un texto nuevo que diga ya con más claridad las cosas que no se quieren entender.

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