El machismo, norma de la sociedad

Por Jacin Domínguez

Machismo en general

El machismo no solo es poner al hombre por encima de la mujer y minusvalorar a esta, usándola como objeto y complemento del hombre. El machismo está enquistado en la sociedad patriarcal como algo corriente, tanto en hombres como, en lo que es peor, en mujeres, estas lo son por un lado por la educación tradicionalista de una familia patriarcal en la que el hombre y la mujer tiene unos roles, la mujer sirve en el hogar y el hombre trabaja para traer dinero, pero también en la búsqueda de esta de la aprobación del hombre, cuántas veces no habremos visto a mujeres criticar a otras llamándolas guarras, zorras, etc. por su forma de vestir, o su conducta libre (sin hacerle daño a nadie, y mucho menos a quienes las critican), y cuántas veces hemos visto cómo critican esas acciones libres de estas mujeres diciendo “ningún hombre va a querer una novia así” como si las acciones de la mujer tuvieran que estar encaminadas a gustarle a los hombres, siendo las mismas mujeres quien, sin darse cuenta, se oponen a sus intereses más legítimos.

Pues esta conducta está sistematizada en el denominado patriarcado como algo normal, desde la imposición de la conducta de género, hasta un lenguaje machista, entre otros hechos cotidianos. Esta normalización se hace evidente en los labores domésticos, como el hombre “ayuda” a la mujer a hacerlos, como si fuera una actividad propia de la mujer y el hombre solo colabora haciendo alguna que otra cosa que debe ser agradecida por la mujer, cuando si es algo de todos, uno no ayuda al otro, simplemente lo hace, y resulta que vemos que al hombre le cuesta más hacer estas actividades domésticas que a la mujer, justificándose diciendo “yo no soy machista, soy vago”. Qué casualidad que el hombre es el vago, mientras a la mujer no le cuesta “apenas”, esto viene desde la infancia, a la mujer se la ha acostumbrado a hacerlas desde pequeña como un hábito, y al hombre no, por lo tanto esa vaguería, que solo es visible es las actividades domésticas, viene del machismo sistematizado.

Pero el machismo, como conducta establecida en la sociedad, abarca mucho más, haciendo daño incluso a los propios hombres, con esto me refiero a la imposición de conducta de género mencionada en el párrafo anterior, es decir, el cómo espera que la sociedad seas al ser hombre o mujer, el hombre debe tener (aunque esté cambiando en los últimos años) una conducta ruda, fuerte, sin preocuparse por su apariencia, mujeriego, insensible, protector, etc., y la mujer debe ser sencilla, delicada, sumisa, servicial, tener hijos, etc. No creo que haga falta que me extienda en como son los estereotipos que deben cumplir ambos géneros, como la ropa que deben llevar cada uno según los estereotipos de género actuales y gran multitud de conductas preestablecidas. Bueno, pues cuando no cumplen con los estereotipos establecidos, al hombre se le tacha de amanerado o afeminado, mal hombre… y a la mujer de marimacho, guarra… cohibiendo la personalidad individual, creando un molde para la personalidad de estos. Por lo que vemos que el hombre también sufre del machismo, otorgándole una presión, u obligación si se prefiere, para mantener a su familia y protegerla, entre otras. No se puede hablar de igualdad y progreso mientras se mantengan unas costumbres sociales propias de la división del trabajo del neolítico donde la mujer cuidaba de los niños y el hombre salía a cazar.

De la imposición de la mencionada conducta de género viene la homofobia y la transfobia, ya que las lesbiana, gais, bisexuales y transexuales ( o sea el conjunto de la denominada comunidad LGBT), al saltarse la conducta establecida por el, llamémoslo ahora por su nombre completo, heteropatriarcado (es evidente cómo se saltan dichas conductas), son discriminados por quien practica el machismo, sobretodo tachándolos de enfermos por no cumplir con los dogma de conducta asentados en la sociedad, ya que ven que esa conducta establecida es la natural, al haberla mamado desde pequeños como algo normal. No aceptan la individualidad ni salirse de lo establecido. Podemos ver como gay, maricón, marica, bollera… son utilizados como insultos a quienes, sin serlo, no siguen la conductas de género, siendo la comunidad LGBT la que más sufre por estos insultos a terceros, como si ser algo de eso, o sea alejarse de la conducta establecida, fuera algo malo. Por lo que vemos que el machismo lo sufren mujeres, hombres y la comunidad LGBT, o sea todos, pero no podemos dejar en el tintero que al varón heterosexual le beneficia más que le perjudica, ya que le coloca en una posición de mando y dirección, siendo el machismo practicado principalmente por los hombres.

La lucha contra el machismo

Parte de la población se ha emancipado de la conducta machista establecida, o por lo menos concienciado sobre el mal de esta, digo concienciado ya que no solo es el primer paso, sino que es difícil después de criarse es un sistema patriarcal dejar de ser machista. Yo siempre digo que yo soy machista, aunque intento dejar de serlo, ya que si digo que no lo soy, cuando aún tengo un comportamiento machista, aunque en menor medida que la media de los hombres, y además no estoy al cien por cien concienciado del sufrimiento de la mujer por su causa al no poder sufrirla en primera persona. Por lo tanto, el primer paso es saber que sé es machista para poder dejar de serlo poco a poco.

El feminismo es la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, no puede ser la superioridad de la mujer frente al hombre, ya que para esto la mujer primero tendría que dejar de estar por debajo del hombre en la sociedad (además que esto ya tienen una denominación: hembrismo).

El feminismo lleva siendo mal interpretado desde sus inicios, tanto por los hombres como por algunas mujeres, ya que vemos como algunas mujeres llegan a increpar a ciertas mujeres por arreglarse, por ejemplo, ya que piensan que lo hacen para agradar a los hombres y que es una conducta machista arraigada en las mujeres, cuando hay que permitir que lo hagan desde su libertad, y sentirse bien con ellas mismas. Algunas mujeres que sí han entendido el feminismo no critican a la mujer que lo hace, sino al sistema que incita a estas a complacer al hombre. Las mujeres que critican a otras por su forma de vestir, hacen lo mismo que el machismo, imponer una conducta, solo que es la contraria a la que  creen que está impuesta por el machismo, cuando que hay que permitir que hagan con su libertad lo que quieran, sin ninguna imposición de conducta de ningún lado, y, sobre todo, sin que acabe en ningún tipo de prejuicio. Y añado al párrafo anterior: con lo que hay que acabar son con las presiones sociales que obligan, en cierto modo, a las mujeres a vestirse para complacer a los hombres. Voy a poner ciertos ejemplos: uno sería la mencionada mujer que se viste de forma provocadora para atraer los halagos y miradas de los hombres, la típica conducta de la sociedad moderna, pero ahora vamos a los casos opuestos, en el entorno de la sociedad más tradicional y religiosa, que son las mujeres que se tapan lo máximo posible para que se las vea la menor parte de carne posible, llegando al extremo taparse todo excepto los ojos, hábito que vemos en las mujeres que practican el Islam, y este hábito se debe porque se consideran propiedad de sus parejas, o sea del hombre, que son las únicas autorizadas para poder disfrutar de su imagen. Sí, vemos como las mujeres llegan a ser establecidas como propiedad de otra persona, como si de un objeto se tratara, y lo peor es que lo hacen “voluntariamente” debido a la coacción social.

Algunos hombres por otro lado, interpretan que el feminismo es la superioridad de la mujer, por una parte porque empieza por fem-, y, por otra parte, al ver la escala de las mujeres en derechos, acercándose demasiado a los del hombre, amenazando el área de confort y superioridad que tienen estos desde su posición privilegiada socialmente. También critican al feminismo por, supuestamente, no luchar por los derechos de los hombres también, cuando en realidad estos problemas que tienen los hombres que critican a las feministas de no combatirlos, como ir a la guerra, muertes en accidentes laborales, violaciones en cárceles, etc. no son ejercidos ni por la mujer ni por el feminismo, sino por los mismos hombres y el machismo ya que ¿quién viola a esos hombres en las cárceles? Otros hombres, ¿quién obliga a los hombres a ir a la guerra y quién los mata en ella? Otros hombres, y ¿quién no permite ir a la guerra a las mujeres como no practicar trabajos peligrosos? Los hombres. También les molestan las leyes que defienden a las mujeres porque dicen que es desigualdad institucional, cuando estas leyes son para protegerlas de la sociedad machista establecida, es decir, son por necesidad, cualquier mujer estaría dispuesta a desprenderse de esta discriminación positiva si a cambio no le hiciera falta su existencia. Estos hombres niegan llamarlo feminismo y para no ser calificados como machistas dicen que ellos quieren igualdad a secas, sin calificativos. Pero el feminismo sí es igualdad, pero al serlo de género, y ser la mujer quien está en una posición desfavorable, recibe un nombre más concreto de feminismo.

“Omiten la cantidad de mujeres que no denuncia por miedo, mucho peor que no hacerlo por vergüenza”.

Los hombres que critican al feminismo, como si de una institución se tratara, alegando que solo lucha por los derechos de la mujer, son hombres que nunca han estado involucrados en ningún movimiento feminista para conocerlo, no quieren ceder desde su masculinidad y concienciarse, no optan por luchar por el feminismo ni luchar por acabar con los problemas que ejerce el machismo sobre el hombre y, principalmente, sobre la mujer, solo lo critican, dan lecciones sin luchar en realidad por esa igualdad, es más, ponen impedimentos a esta igualdad por la que dicen que hay que luchar, ya que se centran en criticar la lucha del feminismo y no contra al machismo que es la fuente de estos males. Una evidencia de que no buscan una alternativa a la igualdad, sino que luchan contra el feminismo como unos machistas más es cuando critican que haya Día de la Mujer y no Día del Hombre, cuando en realidad sí existe, el 19 de noviembre es el Día Internacional del Hombre, por lo que no les molesta que no haya un día para el hombre ya que ni se han molestado en averiguar si existe, sino que les molesta que lo haya para la mujer.

El feminismo no es una institución que dicte por lo qué se lucha y por lo qué no, es un movimiento por la igualdad de género, puedes luchar por las pocas trabas que recibe el hombre desde el feminismo, pero para eso tienes que luchar y moverte, cuando es más fácil dictar el porqué y el cómo deben luchar los demás. Y añadir aunque sea obvio, que al no ser una institución, sino un movimiento social que lucha por la igualdad puede tener diversas interpretaciones, por lo que si lo criticas, en vez de hacerlo a sus interpretaciones, en realidad contra lo que luchas es contra su fin: la igualdad.

Algún individuo iguala el maltrato de una mujer a un hombre al de un hombre a una mujer, cuando las cifras de mujeres maltratadas son inmensamente superiores a la de los hombres, al igual que la cantidad de muertes de estas al año. Alguno, en busca de igualar ambos maltratos, justifica esta gran desigualdad numérica diciendo que los hombre no denuncia por vergüenza, por eso el número de denuncias de maltrato hacia hombre es ínfima, pero omiten la cantidad de mujeres que no denuncia por miedo, mucho peor que no hacerlo por vergüenza, un miedo a ser asesinadas por los denunciados, un miedo a un rechazo social por no corresponder a su pareja, un miedo a involucrar a sus hijos y que sufran las consecuencias, un miedo a la sociedad patriarcal en general que llega incluso a justificar las violaciones culpando a las víctimas por supuestamente ¡provocar esas agresiones! A esto hay que añadir que el hombre que se avergüenza de ser maltratado por una mujer es a causa del machismo, ya que, como hemos dicho anteriormente, por un lado la conducta de género impuesta obliga al hombre a ser fuerte y autoritario, siendo una deshonra para él el ser pegado por una mujer, y por otro lado, es una deshonra el ser pegado por una mujer por ser considerada ésta como un ser inferior que no puede llegar a tener la posibilidad de agredir a un hombre, por lo tanto tiene un doble efecto machista.

“Yo siempre digo que yo soy machista, aunque intento dejar de serlo, ya que si digo que no lo soy, cuando aún tengo un comportamiento machista, aunque en menor medida que la media de los hombres, y además no estoy al cien por cien concienciado del sufrimiento de la mujer por su causa al no poder sufrirla en primera persona. Por lo tanto, el primer paso es saber que sé es machista para poder dejar de serlo poco a poco”.

Quiero concluir diciendo que el feminismo debe ser radical, ya que es un movimiento de igualdad, y si la igualdad no es radical, no es igualdad, puede ser desigualdad en mayor o en menor medida, pero no igualdad. Al igual que 2 es igual a 2 y no a 1,9.

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