Economía | Cómo resolver los fallos del mercado de la energía eléctrica en España

Por Joan Ramon Sanchis Palacio

El precio de la luz ha subido alrededor de un 50% desde principios del 2017 y la pobreza energética en España sigue aumentando desde que se iniciara la crisis económica en 2008. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), más del 10% de los hogares tienen dificultades para pagar el recibo de la luz; y en el año 2015, se produjeron cerca de 600.000 cortes de suministro eléctrico, de los que 150.000 lo fueron durante más de una semana. El precio de la luz, durante los primeros días del mes de enero de 2017 ha llegado a superar los 100 euros por Mwhora. España se encuentra dentro del ranking de los cinco primeros países de la Unión Europea con mayores precios de la electricidad y lo que es peor, es el único que no ha sido capaz de controlar sus precios durante los últimos 10 años.

El precio de la luz representa sólo el 35% del total de la factura que pagamos los ciudadanos. La mayor parte, el otro 65%, corresponde a los costes regulados por el Ministerio de Industria, es decir, la tarifa o peaje de acceso

Estos datos demuestran con claridad que nos encontramos ante un serio problema que afecta a una parte importante de la población, por lo que se hace necesario tomar medidas de calado, tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo para resolver los dramas sociales que acarrea no poder encender el interruptor de la luz ni enchufar la calefacción en pleno invierno y a largo plazo porque existe una fuerte demanda de energía eléctrica que no puede ser cubierta por la oferta actual, lo que provoca un aumento constante de los precios. Medidas como la privatización y la liberalización del sector de la energía eléctrica y la desregulación de los precios no han hecho más que aumentar el problema. Y medidas sociales como el bono social son claramente insuficientes para resolver los problemas de pobreza energética. El bono social fue una medida tomada en el año 2009 que supone un descuento del 25% en la factura de la luz para personas más vulnerables, pero a cambio de que el Estado garantice la deuda acumulada en el sector eléctrico a través del Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico FADE creado en el 2010. Con este fondo se pretende resolver el problema del déficit de la tarifa del sector eléctrico, reconocido legalmente, y que asciende a unos 23 mil millones de euros. El bono social, por su parte, apenas alcanza a 2,5 millones de personas y su número va disminuyendo año tras año; además, su aplicación es de muy dudosa utilidad, pues se aprovechan de él las familias numerosas y los hogares con potencia contratada inferior a 3 KW, personas que seguramente no son las más necesitadas.

Pero, ¿porqué el mercado de la energía eléctrica se comporta de esta manera y produce desigualdades económicas y sociales tan evidentes?. ¿Cuál es el fallo de mercado que provoca fluctuaciones constantes en los precios de la luz y que hace que los ciudadanos tengamos una deuda acumulada con las eléctricas de más de 20 mil millones de euros?. A corto plazo, las fluctuaciones de los precios son debidas a los desajustes entre la oferta y la demanda de energía. La caida de la oferta de las energías procedentes de los combustibles fósiles y el aumento de su precio (petróleo, gas, carbón), la malas condiciones climatológicas (menores reservas de agua y de viento) o el cierre de algunas plantas nucleares en Francia, son algunos de los factores más relevantes que producen una subida en los precios de la electricidad en un mercado libre, almenos aparentemente, basado en los ajustes entre la oferta y la demanda. Aunque también hay que señalar que quienes fijan los precios son las propias compañías eléctricas en base a sus previsiones, pues se trata de precios estimados y no reales. El precio fijado en un día determinado se aplica al día siguiente. Los precios de la energía se establecen en base al coste variable más elevado, el cual se obtiene de una subasta entre las empresas productoras de electricidad, que incluye una subasta diaria y otra trimestral. En las subastas trimestrales participan las eléctricas y otros agentes financieros como los bancos que participan de intermediarios entre las primeras y el Estado; lo que genera, según algunos, un sobrecoste de 500 millones de euros anuales. Por tanto, ¿estamos realmente ante un mercado liberalizado?. Es evidente que no. Por tanto, puestos a regular los precios, siempre será más equitativo y justo que sea el Estado el que directamente regule los precios y no 5 compañías y los bancos que tienen participaciones en ellas.

Respecto a la comercialización de la electricidad, esta se podría mantener privatizada pero siempre que se democratice, favoreciendo el autoconsumo (mediante paneles solares y baterías de almacenaje) y la comercialización a través de empresas cooperativas.

Y es que en el fondo de la respuesta tenemos el hecho de que el mercado de la energía eléctrica es un monopolio natural, es decir, un mercado que tiende al monopolio porque se caracteriza por tener una estructura de costes muy alta debido a las fuertes inversiones que exige. Su liberalización en 1997, lejos de favorecer un mercado de libre competencia con garantías y ventajas para los consumidores, se ha convertido en un oligopolio dominado por 5 grandes empresas (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP España y Viesgo) con fuertes privilegios del Estado: concesiones públicas, reparto del mercado, regulación de una serie de tasas e impuestos a los consumidores que compensan parte de los costes de producción y distribución, ayudas encubiertas, … Es decir, una serie de fallos del mercado que convierten el sector de la electricidad en una enorme beneficio económico para unos pocos y en grandes pérdidas para la mayoría. Y no olvidemos que en los consejos de administración de estas compañías estan sentados los grandes bancos (Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Bankia, Banco Popular, …), pues tienen participaciones importantes en su capital, además de ex-políticos y ex-altos cargos del Gobierno, que a través de las puertas giratorias establecen unas redes clientelares entre el Estado y estas grandes empresas muy difíciles de desmantelar. Un ejemplo notorio es el de Angel Acebes, exministro de Interior y exsecretario general del PP, que percibe un sueldo de 216 mil euros anuales de Iberdrola; los casos de José María Aznar, Luis de Guindos, Elena Salgado y Pedro Solbes, que han cobrado o cobran de Endesa; y el caso de Felipe González, que hasta el año 2015 estuvo cobrando un salario de casi 570 mil euros de Gas Natural Fenosa. Ex-presidentes del Gobierno, ex-ministros y ex-altos cargos de los principales partidos políticos que encuentran en las compañías eléctricas, y en otras empresas, un retiro dorado y una compensación al servicio prestado durante sus años como políticos.

Sin embargo, el precio de la luz representa sólo el 35% del total de la factura que pagamos los ciudadanos. La mayor parte, el otro 65%, corresponde a los costes regulados por el Ministerio de Industria, es decir, la tarifa o peaje de acceso formada por los costes de las redes (transporte y distribución), los subsidios de las energías renovables, las anualidades del déficit tarifario y otro tipo de costes menores. Y aquí es donde aparece el privilegio de las eléctricas; lo que algunos llamamos un rescate encubierto dentro de un sector que nunca se debería de haber privatizado y liberalizado. Una parte importante de este 65% corresponde al déficit tarifario (2.668 millones de euros anuales), el cual obedece a un acuerdo entre las eléctricas y el Gobierno para compensar los altos costes de producción de la energía en que incurren las empresas y que no es cubierto por los ingresos. Aquí hay dos cuestiones claves a considerar: primero, si los ingresos no permiten cubrir los costes de producción, ¿porqué se privatizó este sector?; y segundo, ¿cuál es el coste real de producción?, pues las eléctricas se niegan a someterse a auditorías públicas de costes que permita valorar si realmente existe o no un déficit tarifario. Este coste se estimó en 30 mil millones de euros y actualmente asciende a 23 mil. Algunos pensamos que se trata de una deuda ilegítima que no deberíamos pagar y un rescate encubierto a este tipo de empresas.

Por último, una vez analizadas las causas que provocan esta situación, conviene plantear cuáles podrían ser las posibles soluciones. A corto plazo, es fundamental una regulación del precio de la energía eléctrica por parte del Estado, pues las fluctuaciones a las que está sometido el mismo por múltiples causas y factores difíciles de controlar, solo se puede equilibrar mediante una regulación que beneficie sobre todo a los consumidores. La energía eléctrica no es un bien de lujo, sino un bien de primera necesidad, imprescindible en la vida de las personas. Tengamos en cuenta también que el aumento del coste de la energía eléctrica está afectando a numerosas empresas de pequeño y mediano tamaño, que están viendo como sus costes productivos se disparan, lo que afecta a la estructura productiva del territorio. Estas empresas se ven obligadas a compensar los costes energéticos, subiendo el precio de sus bienes y servicios, lo que puede afectar a sus ventas e ingresos, o reduciendo otro tipo de costes de producción como son los laborales, reduciendo los salarios de sus trabajadores, lo que afecta a sus niveles de eficiencia a largo plazo.

A largo plazo, se hace necesario el diseño de un Plan Estratégico de la energía en España, a través del cual ir sustituyendo la energía procedente de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y de los procesos nucleares (por el riesgo que suponen) por energías renovables, más ecológicas y baratas. Las energías hidráulicas, eólicas y solares, además de otras alternativas como la biomasa, son fuentes que pueden incrementar la oferta de energía en España y a la vez controlar los costes de producción, influyendo a la baja en los precios. No se entiende que países como Alemania, Holanda o Francia estén apostando claramente por este tipo de energías alternativas mientras en España se estén penalizando, suponemos que por la presión que ejercen las grandes compañías eléctricas que ven en esta clase de energías una amenaza a sus privilegios.

Pero el aspecto más importante que habría que resolver es el del oligopolio que representan las cinco grandes compañías que tienen la exclusiva de la producción y la distribución de electricidad. La producción y las redes de distribución se deberían de nacionalizar, puesto que son un monopolio natural, que de mantenerse en manos privadas, seguirán generando mayores déficits tarifarios. La finalización de las concesiones que el Estado había concedido a las empresas productoras de electricidad podría ser el momento apropiado para su nacionalización. Respecto a la comercialización de la electricidad, esta se podría mantener privatizada pero siempre que se democratice, favoreciendo el autoconsumo (mediante paneles solares y baterías de almacenaje) y la comercialización a través de empresas cooperativas. La eliminación del impuesto al sol establecido por el Gobierno del PP en el 2013 puede ser una buena medida para fomentar el autoconsumo. Las cooperativas eléctricas, por su parte, representan una forma de comercializar la energía eléctrica mediante criterios sociales, además de apostar por un cambio de modelo energético, favoreciendo las energías verdes. En España existen en la actualidad unas 30 cooperativas eléctricas, pero su cuota de mercado apenas llega al 1% del total de la comercialización en España. Sin embargo, la mayoría tienen un ámbito local (como el caso de la Cooperativa Eléctrica de Crevillent en la Comunidad Valenciana, la cooperativa eléctrica más antigua de España creada en 1925), siendo una opción utilizada por una parte importante de sus vecinos, que de manera asamblearia deciden cuál es el precio que pagan por la luz que consumen. Durante los años de crisis y ante los abusos de las grandes compañías eléctricas, han surgido nuevas cooperativas eléctricas, como Som Energia, que ofrecen sus servicios a nivel estatal. Esta cooperativa tiene 31.800 socios y 45.400 contratos y su funcionamiento se basa en criterios éticos, como la transparencia y el consumo resposable, y tratan de garantizar que toda la energía que comercializan procede de fuentes renovables. De momento, estas cooperativas de electricidad sólo pueden fabricar un escaso porcentaje de la energía que comercializan; el resto lo compran a las grandes distribuidoras. Y aquí es donde reside el reto de estas organizaciones sociales y el cambio de política por parte de las Administraciones Públicas: favorecer la producción de energía eléctrica por parte de las cooperativas y del autoconsumo.

Por nuestra parte, como consumidores, deberíamos plantearnos la posibilidad de comercializar la energía eléctrica a través de estas cooperativas, contribuyendo así a su reconocimiento y consolidación como redes de producción y de comercialización alternativas a las grandes compañías eléctricas y dando un toque de atención a los Gobiernos.

 

2 thoughts on “Economía | Cómo resolver los fallos del mercado de la energía eléctrica en España

  • 10/02/2017 at 11:50 am
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    Excelente todo el análisis del articulo.
    Y la investigacion a profundidad de este problema, fue lo que me llevo a escribir las 2 leyes fundamentales de la economía. https://bienestarmutuo.org/las-leyes-fundamentales-de-la-economia/
    Es que precisamente este problema eléctrico se debe a que no se cumplen estas 2 leyes fundamentales, y de ahí parte esa gigantesca distorsión que todos los ciudadanos terminamos pagando.
    La solución que propone el articulista es buena, ya que va entorno a solventar la falla original. La falta de competencia, debido a que pocos son los que pueden entrar a hacer esa jugosa ganancia. Pero se necesita una presión organizada de los ciudadanos para exigir a los actores políticos, subsanar ese problema. No va a ser fácil, ya que los oligopolios van a utilizar su inmenso capital para comprar politicos y medios para mantener las cosas como están. En la unión esta la fuerza!.
    Como dato interesante, la verdadera fuente alternativa energetica, que no contamina, que no explota, y que produce millones de watios con poco espacio y recursos, y que ademas permite bajar el costo de la electricidad 10 Veces!!, sin exagerar es el Thorium, https://www.youtube.com/watch?v=uTyTpEVGpnA. (vean este serio documental y se daran cuenta quienes estan de suprimir esto, pista: los mismos que hacen mucho dinero hoy.)

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