Economía | El Mito del Neoliberalismo Sueco

Por Raglan

Es habitual ver a los defensores del neoliberalismo recurrir con frecuencia a países desarrollados con economía mixta como referente, uno de ellos es Suecia, un país que como el resto de países occidentales logra su actual nivel de desarrollo incorporando aspectos del socialismo.  Tras la segunda guerra mundial fue un referente internacional de la socialdemocracia que se extendería por toda Europa, ¿Por qué los liberales entonces lo emplean como ejemplo? Pues porque funciona bien y de algún modo tendrán que vender que su sistema extinto y obsoleto funciona bien, aunque sea poniendo como ejemplo países donde no se aplica.

Partiendo de que la socialdemocracia incorpora tanto aspectos del socialismo como del liberalismo, los neoliberales hacen una cuidadosa selección de lo que les interesa y omisión de lo que no para llevar a cabo este ejercicio de trilerismo. Tomo como ejemplo este artículo de Diego Sánchez de la Cruz llamado Suecia de referente de la izquierda a modelo liberal que básicamente es un resumen de un trabajo de Stefan Fölster que él mismo enlaza. Procedo:

Control del gasto público. La deuda del Estado llegó al 80 % del PIB a mediados de los años 90, pero hoy se mueve en el entorno del 30 % del PIB. De los déficits crónicos, Suecia ha pasado al superávit presupuestario. En suma, el peso del gasto público sobre el PIB llegó a rondar el 70 % pero hoy se sitúa por debajo del 50 %.

Empezamos con un sesgo habitual que consiste en tomar el dato de gasto público en un momento muy puntual sin explicar el contexto. De este modo el neoliberalismo intenta vender que el exceso de gasto público provoca la crisis de los 90 y la reducción de este es lo que la resuelve, pero en realidad se trata de una crisis crediticia provocada al explotar la burbuja que se había gestado durante la década de los 80 como consecuencia de de la desregulación del sector financiero, una moda de corte neoliberal que se extendía por todo occidente en los 80. A esto además se suma la desintegración de la URSS que supuso el hundimiento de las economías del Este, importantes socios comerciales de los países nórdicos, especialmente Finlandia.

Así pues el gasto público empieza a dispararse hasta alcanzar su nivel más alto a consecuencia de esta crisis, no es la causa sino la reacción para atender la emergencia social y para lograr estabilidad, el estado había salido al rescate de los ciudadanos más vulnerables. A parte de eso la gestión de la crisis se centró básicamente en intervenir el mismo sector que la había provocado, la banca ¿Y de qué manera? Pues gastando. Se sanearon, rescataron y se nacionalizaron los bancos, con el aumento que eso suposo del gasto público y de la deuda, durante toda la crisis el nivel de intervención del estado sobre el sector bancario era casi absoluto, incluso los bancos privados se vieron obligados a seguir las directrices del gobierno para evitar la nacionalización. El estado rescató los depósitos pero no a los accionistas, a los que les exigió avales recuperando así la inversión casi por completo. Desde el banco central se devalúa el marco sueco para fomentar las exportaciones, se eleva el tipo de interés marginal hasta el 500% para evitar la fuga de capitales y se suben los impuestos para hacer frente al déficit. El resultado de esta política intervencionista es un rotundo éxito, el país sale de la crisis en pocos años, y el impacto de esta en los ciudadanos fue prácticamente inexistente gracias a la política social de gasto. El país NO sale de la crisis reduciendo el gasto público, sino aumentándolo. En los años posteriores el gasto se reduce en relación al PIB porque este crece, se reduce la deuda, que había aumentado puntualmente, porque se recupera la mayor parte de la inversión vendiendo los activos aunque conservando parte importante de ellos, los cuales hoy siguen dando beneficios al estado, el gasto público sin embargo continúa aumentado en términos absolutos y en gasto per cápita, el estado del bienestar se mantiene prácticamente intacto durante y tras esta crisis.

 A día de hoy, aunque en proporción el gasto es menor que en los 80, Suecia sigue teniendo uno de los niveles de gasto público más altos de europa superando el 50% del PIB, muy por encima de España que ronda el 40% El estado de bienestar reduce algunos excesos a finales de los 90, no con intención de retroceder a un modelo liberal sino para hacerlo sostenible y así poder perpetuar el modelo socialdemócrata.

Reforma de las pensiones. Para evitar la quiebra del sistema de reparto, se introdujo una regla matemática que ajusta las pensiones según la evolución de las contribuciones, para evitar desequilibrios. Además, Suecia introdujo un pilar de capitalización que, siguiendo el modelo chileno, permite que el 20 % de la pensión venga de un fondo que es propiedad del propio trabajador.

Aquí habla de un sistema que se sigue financiando mediante cotizaciones o aportaciones obligatorias y gestionado desde el estado, en este sólo un 13,5% de estas cotizaciones van a un fondo individual que normalmente también es del estado (aunque hay alguno privado la mayoría optan por el público). El 86% restante sigue yendo a un sistema de reparto similar al español, lo que sigue implicando un sistema de pensiones público que poco o nada tiene que ver con un sistema de “libre mercado”.

Recorte de los impuestos. El tramo más alto del Impuesto sobre la Renta se acercaba al 90 % en pleno apogeo socialdemócrata, pero en los años 90 se aprobó una primera ronda de rebajas fiscales que redujo al 30 % la fiscalidad directa soportada por la mayoría de los suecos y dejó el tramo superior en el entorno del 55 %. Para las empresas, el Impuesto de Sociedades cayó del 50 % al 28 %.

Tiene gracia que esto lo escriba el mismo autor del artículo según el cual los suecos hoy pagan el 75% de su renta en impuestos, superando a España en más de 20 puntos. Pero volviendo al párrafo citado, aquí de nuevo se recurre al tan habitual sesgo de neoliberales de mirar únicamente un tramo o ese impuesto que le interesa en lugar de el total. Pues la recaudación se puede aumentar o mantener simplemente reestructurando los impuestos, y tal como vemos en esta gráfica que no mira un sólo tramo o un sólo impuesto concreto sino el total, la presión fiscal no baja tanto y en la actualidad sigue estando entre las más altas de Europa y por supuesto muy por encima de España.

Cuando un país es tan igualitario como Suecia puede plantear una forma de distribución distinta de los impuestos, como por ejemplo bajar el IRPF y subir el IVA. Pero no olvidemos que para llegar a eso primero hace falta alcanzar un cierto nivel de igualdad, Suecia tuvo su tope impositivo durante varias décadas por encima del 70% décadas en las que por cierto pasó de 9ª a 4ª potencia mundial en “pleno apogeo socialdemócrata”

Desregulación de los mercados. Energía, finanzas, telecomunicaciones, transporte… ¡Hasta las tiendas de alimentación estaban controladas por el Estado! Sin embargo, Suecia dio un giro de 180 grados a su política estatista y apostó poco a poco por devolver al sector privado su papel protagónico. Una amplia agenda de privatizaciones y liberalizaciones permitió que el sector privado aumentase su peso sobre el PIB en más de veinte puntos.

Hubo un momento de desregulación en los 80 que como hemos visto dio mal resultado y fue revertido. Con respecto a las privatizaciones se han hecho parcialmente en sectores como en toda Europa pero ni mucho menos al nivel de privatizaciones salvajes de España, en la actualidad Suecia sigue teniendo porcentajes muy altos de participación por ejemplo en su principal empresa de telecomunicaciones con un 36%, lo que convierte al estado en el accionista mayoritario así como en la aerolínea GrupoSAS con un 21,5%, en este caso además el 50% de esta aerolínea pertenece a los estados sueco, noruego y danés, también en el sector bancario mantuvo el 19% de uno de los bancos más rentables, Nordea. La capacidad de intervención de los gobiernos nórdicos sobre estos sectores estratégicos es infinitamente mayor que la pueda haber en las privatizadas Iberia o Telefónica en España. Por si fuera poco en Suecia la mayor energética, Vattenfall, es completamente pública; así como el banco sueco Kommuninvest, algo que en España dejó de existir cuando se privatizó Argentaria, el estado sueco tiene incluso el monopolio en la venta de licores de alta graduación. Desde los años 80 han habido privatizaciones y renacionalizaciones, muchos experimentos de privatización se han revertido por ser ineficientes, lo que no habido nunca es un gobierno radical como el PP que privatizara tan salvajemente todos los sectores estratégicos, de ahí que tengan más capacidad de reacción ante las crisis y una mayor capacidad de intervención en la economía por parte del estado.

a fin de cuentas, a parte de algunos paraísos fiscales cuyo modelo no se puede aplicar a gran escala, a la religión neoliberal lo único que le queda para poder venderse es apuntarse los logros de la socialdemocracia escandinava

Estabilidad monetaria. Las políticas inflacionistas de la era socialdemócrata quedaron atrás con un cambio de política por parte del Banco Central, que logró fortalecer la corona a base de subir los tipos de interés y combatir el aumento de los precios.

Aquí habla del Banco Central como si fuera un ente privado cuando en realidad pertenece y está controlado por el estado, de nuevo pues, tenemos intervención estatal en la economía, no “libre mercado”.

Libertad de elegir. Siguiendo las recomendaciones de Milton Friedman, Suecia introdujo un “cheque escolar” para permitir que los contribuyentes elijan si llevan a sus hijos a un colegio público o privado. Lo mismo ha ocurrido en la sanidad, la dependencia o la búsqueda de empleo, donde un sistema de “cheques” permite elegir entre proveedores públicos o privados.

Le faltó el detalle de que se trata de un sistema de educación público, el cheque es abonado por el estado y financiado mediante impuestos para escuelas normalmente públicas también, en España sin embargo la enseñanza privada tiene más peso en comparación con el resto de Europa, con solo un 68% de alumnos de primaria matriculados en escuelas públicas frente al 91% de Suecia, país en el que además se sigue garantizando acceso universal y gratuito a la universidad a diferencia de España donde el acceso es cada vez más difícil. De libre mercado tiene más bien nada.

 

Las reformas han dado muy buenos resultados. Suecia creció al 1,6 % entre 1976 y 1995, pero avanzó al 3,1 % entre 1996 y 2005. De hecho, entre 2006 y 2012, el PIB aumentó a un ritmo medio del 1,9 %, mientras la Eurozona crecía al 0,7 %, aquejada por una Gran Recesión que no tuvo un gran impacto en Suecia.

Aquí de nuevo se sesgan datos y se usan cómputos en lapsos de 10 años de manera un tanto arbitraria en la gráfica que adjunta, empieza en 1976, cuando entra el gobierno conservador, que es el que más tiempo está gobernando durante este primer período de 10 años. Luego muestra el exitoso período entre el año 96 y el 2005 bajo el mandato de Göran Persson del partido socialdemócrata para rematar con otro período bueno, el del conservador Reinfeldt.

Pero la cosa sin embargo se pone mucho más interesante si nos remontamos más atrás en el tiempo, porque de algún modo el relato liberal intenta vender que la socialdemocracia comienza en los años 80, década en la que en realidad se producía el auge neoliberal en todo Occidente. Lo cierto es que la socialdemocracia sueca llega al poder en el año 1936, entonces Suecia era el 9º país más rico del mundo en PIB per cápita, los socialdemócratas gobernaron durante los siguientes 40 años de manera ininterrumpida, un gobierno a menudo apoyado por el partido comunista, cuando dejan el poder en 1973 Suecia se había convertido en el 5º país más rico del mundo. Aquí una gráfica con la evolución del PIB per cápita desde 1932 hasta 2008 en la que se indica los gobiernos de cada época.

Por supuesto la correlación no siempre es causal, en la crisis de los 90 entraron los conservadores en plena recesión (no son los causantes), esta crisis fue gestionada por ambos partidos en un pacto de estado que olvidaba las siglas para pensar sólo en el bien común, parecido a lo que se hace en España pero al revés.

Ahora, si nos fijamos en el Índice de Libertad Económica que publica la Fundación Heritage, vemos que Suecia ocupa el puesto 26, con una nota de 72 puntos sobre 100. En 1995, la primera edición del informe otorgaba al país escandinavo unos 61 puntos, lo que hoy equivaldría al puesto 84 de la lista. ¡Y aún hay quienes siguen hablando de Suecia como un modelo intervencionista!

Como no podría ser de otra manera finaliza recurriendo a ese índice que los liberales se han creado a medida para poder vender un sistema obsoleto y fracasado que no tiene ninguna cabida en la sociedad moderna, un índice que los propios liberales reconocieron en su día, no tenía mucho sentido y daba resultados absurdos, poniendo a la propia Suecia como ejemplo. Pero no les queda otra que hacer índices a medida, a fin de cuentas, a parte de algunos paraísos fiscales cuyo modelo no se puede aplicar a gran escala, a la religión neoliberal lo único que le queda para poder venderse es apuntarse los logros de la socialdemocracia escandinava.

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