Economía | Dónde estamos, dónde nos quieren y qué queremos

Por Xavier Tarazona

Las personas que escribimos de economía tenemos una fuerte tendencia a hablar de modelos económicos, de financiación, de empresas, de desarrollo, generalmente refiriendo todo lo que hacemos a números y su interpretación, pero, como ya hemos expresado alguna vez, la economía es una ciencia social que tiene implicaciones transversales con la filosofía, la historia, la sociología y, creo quizás que también, con la educación, sobre todo por lo que afecta al adoctrinamiento de la población. Por lo tanto podemos hablar del mundo sin poner ningún número, sabiendo que detrás de todo está la economía (y el poder que de ella se emana) como el motor que mueve y condiciona la Historia de la Humanidad desde la aparición del “homo sapiens”. A través de la historia hemos ido viendo como las relaciones sociales entre las personas se han desarrollado alrededor de los conflictos entre pueblos por la hegemonía y el control sobre los medios de subsistencia y las materias primas, que siempre se ha dirimido a través de guerras de conquista a favor de las élites dominantes de los centros de poder más poderosos en cada momento y esclavizando a los vencidos. Cada civilización dominante ha tenido su cuerpo teórico o doctrina que justificaba el dominio sobre los otros. También en el corazón de cada una de estas sociedades dominantes y en la periferia de sus conquistas siempre han habido personas y grupos que han discrepado de la doctrina, de los métodos, de las consecuencias, de la situación, sobre todo a través del pensamiento, así nacen varias corrientes de opinión que intentan explicar, paliar y dar alternativas a las situaciones a nivel global y alumbrando, principalmente, a la filosofía. Como también a pasado en todas las civilizaciones dominantes que con el paso del tiempo, el agotamiento del sistema y la presión de los oprimidos, han caído hasta su desaparición.

En nuestro imperio actual es más difícil para la mayoría de la población mundial identificar claramente al centro de poder real del imperio. Nuestra dictadura actual es global y afecta a todos los países del mundo, con lo cual es difícil dirigir las iras al núcleo del poder. Nuestra dictadura está gobernada por personas y grupos anónimos para la mayoría de la población. El capitalismo financiero tiene la capacidad de desdibujar a los que realmente mandan con una legislación adecuada por ellos y para ellos. Es un sistema piramidal que permite tener títeres y/o aliados (en forma de gobernantes, de empresas filiales, de grandes empresarios locales, de medios de comunicación cautivos, etc.) en cada una de las naciones formalmente existentes. Alguien podrá argumentar que cada año salen al público con la reunión del Club Bilderberg (no todos van, ni salen en las fotos), pero esto es una parte del engaño y una excusa para unos días de esparcimiento, donde pasean a varios títeres a su servicio de los países más principales. En cada parte del mundo o en cada país actúan de acuerdo con la situación política y social existente y las posibilidades reales de exprimir a la población, así en países del Sudeste Asiático las legislaciones de sus títeres permiten una explotación casi feudal, en África aplican el expolio total de los recursos naturales y la esclavitud de la población con la compra directa de militares para instaurar regímenes de terror y permitirse saquearlos sólo con el precio de pagar a los represores. En los países de nuestro entorno económico las actuaciones son más sutiles, pero, igualmente efectivas, se somete a la población a una fuerte crisis económica que empobrece a la mayor parte de ella, al tiempo que se siembra el miedo al hambre. Previamente ya se han encargado de aventar fantasmas y de adoctrinar a la población para hacerlos dóciles en general. Se plantean reformas laborales para eliminar derechos adquiridos; reformas legislativas para recortar derechos cívicos; reformas policiales para dotar de más poder de represión; reformas educativas que analfabeticen a las futuras ciudadanas y ciudadanos; crean, financian y arman guerras y grupos extremistas para mantener el miedo y hacer negocio con las armas; intoxican con sus medios de comunicación con el esperpento de la crisis, la miseria y la invasión de los más pobres. Nuestro imperio también tiene una doctrina, el neoliberalismo, religión oficial impuesta desde el poder como doctrina única para asegurar el progreso y la bonanza económica, sólo para sus propios intereses, por supuesto. La finalidad última de esta doctrina es someter a la población mundial a favor de los amos del imperio, sus adláteres y todos los aprovechados que se mueven alrededor del poder como moscas a la mierda. Hacia este objetivo han trabajado en los países donde todavía había cierta resistencia cómo son los europeos y en la mayoría, por no decir todos, lo han conseguido (nos queda ver como reaccionan los franceses frente a las reformas laborales y sociales a la baja que quiere imponer el nuevo peón del Eliseo). En definitiva nos quieren esclavos, esclavos con varios niveles de esclavitud según el entorno donde se viva.

Se plantean reformas laborales para eliminar derechos adquiridos; reformas legislativas para recortar derechos cívicos; reformas policiales para dotar de más poder de represión; reformas educativas que analfabeticen a las futuras ciudadanas y ciudadanos

La historia nos constata que el objetivo de los esclavos es rebelarse e intentar cortar el nudo que los ahoga y los condena a la miseria, así ha sido en el seno de todos los imperios, casi siempre agravado a causa de la gula infinita de los emperadores, caudillos, faraones, … y sus cohortes, y esto ha sido el germen de su desaparición. Nuestra obligación, como esclavos, como siervos o como personas libres a favor de los oprimidos, es hacer frente a los que nos oprimen, personas amorales con nula empatía social, que no tienen escrúpulos de llevar a la miseria a la población si así ellos ganan. Los intentos de suavizar la rapiña del sistema a partir de la II Guerra Mundial a través de políticas socialdemócratas que propiciaron una redistribución económica, han fracasado en su intento de perdurabilidad, la gula de las oligarquías (los amos) ha podido más que el miedo a las revoluciones. En cada escenario geográfico y social las luchas serán diferentes, pero las habrá en todos los lugares, si se lleva a la población al límite en un momento u otro estallarán, y seguramente de forma violenta. En nuestro entorno ya ha habido movimientos que han identificado el enemigo y lo han hecho público, al tiempo que están proponiendo alternativas económicas, sociales y también políticas. Estos movimientos son, a estas alturas, demasiado minoritarios, aunque, a pesar de la carencia de altavoces y los intentos del poder por anularlos, ya tienen un buen número de seguidores. Lo más importante, además de ver como se puede tumbar la dictadura de forma pacífica, es tener ya probadas y experimentadas alternativas económicas y sociales que propicien la vida digna de las personas. Algunos colectivos trabajan en modelos económicos de economía social y cooperativa, base para huir de las dictaduras de los anónimos mercados que nos gobiernan y explotan. Otros están trabajando en la concienciación cívica para identificar y hacer frente a los abusos del poder en todos los ámbitos. Obligatoriamente han de ir de la mano la economía y la educación. Propiciar la alimentación del cuerpo y del espíritu ha de ser la nueva divisa de los movimientos marginales frente a nuestra Dictadura Perfecta.

2 thoughts on “Economía | Dónde estamos, dónde nos quieren y qué queremos

  • 27/07/2017 at 11:18 am
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    Los que tienen el poder estan ciegos de poder, solo piensan en ellos mismos, les da igual las poblaciones, les da igual las democrácias, les da igual todo. Aquí en este planeta el que manda es el capital y el capital es de unos cuantos, estos hacen y deshacen como quieren todo el sistema.No piensan en las repercusiones que puedan tener sus acciones en las diferentes poblaciones solo piensan en sus beneficios.

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  • 13/07/2017 at 5:22 pm
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    Perdóneme la expresión pero los que están el poder son unos miserables porque no piensan en el bien común, solo en sus propios intereses mientras la población es oprimida por el hambre y la escasez de trabajo, ellos se llenan los bolsillos, ojala un día tengan lo que se merecen. Gracias por permitirme comentar y esta muy interesante su sitio web.

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