Dirigir un IES español

Por Tin Morín 

El instituto público del pueblo arrancó dependiendo administrativamente de otro más grande en el pueblo de al lado. Poco alumnos, un pueblo pequeño sin grandes problemas, la dirección va tirando tranquilamente pero parte de la dirección asume que las cosas se pueden hacer mejor. Hablan, consultan con otros profesores y cuando la directora anuncia que no va a renovar en el cargo presentan un nuevo proyecto, con algunas caras nuevas para dirigir el instituto en esta nueva etapa. Una gran ilusión por mejorar si es posible. Compromiso firme con la educación pública, con su calidad y con su mejora.

Con el tiempo el colegio dobla su número de alumnos, muchos que antes se hubiesen ido a otros centros en otros pueblos ahora se quedan, vienen otros de fuera, se empiezan nuevos proyectos de centro, se ganan multitud de premios educativos, las pruebas de los alumnos para el acceso a la universidad son un éxito completo, el centro se convierte en referencia, un centro de excelencia al que incluso se le solicita copiar sus proyectos, y todo esto sin espacio físico suficiente (se prometen nuevas aulas necesarias que aún hoy no existen y se tienen que habilitar aulas en espacios que no lo eran para dar cabida a los nuevos alumnos), en pleno apocalipsis económico y con la necesidad de empezar con el bilingüismo que es la última moda y molamos cantidad.

Todo se va superando, sin embargo el esfuerzo, tanto por los nuevos retos educativos que se quieren afrontar como por las dificultades externas, genera tensiones entre los miembros del claustro e incluso en miembros del equipo directivo.

Las normas de convivencia del centro hay que cumplirlas y hacerlas cumplir sobre todo con un número creciente de alumnos, sacar adelante los nuevos proyectos educativos y hacerlo además cumpliendo con las obligaciones que la administración impone a través de la consejería de educación hace necesario coordinarse más, esforzarse más, trabajar más, implicarse más, y no todo el mundo está dispuesto…Ni entre los alumnos, ni entre los padres, ni entre los mismos profesores, ni mucho menos entre los inspectores de la consejería.

El equipo directivo contra el mundo, a pesar de crecer, a pesar de los premios, a pesar de todos los esfuerzos para mejorar la educación que es un bien de todos. Ellos sufren en primera línea los embates de la injusticia generalizada en el sector educativo público, son pocos, son poco visibles y son vilipendiados por todos.

No hay curso que tengan un presupuesto ajustado (no digamos holgado) a las necesidades del centro, así que incluso adelantan dinero propio para financiar algunos gastos; no hay curso que no tengan que hacer frente en los juzgados a varias denuncias, por parte de padres que no entienden la relación con su entorno sin un abogado a la espalda y que jamás entenderán que sus hijos tienen problemas de convivencia y educativos que ni todos los bufetes del mundo arreglarán, pero también a denuncias por parte de algunos compañeros del claustro, profesores que sin la más mínima vergüenza no dudan en acudir a la denuncia y la insidia para defender su nulo derecho a no cumplir con las obligaciones que ese trabajo impone, desde las más puramente pedagógicas hasta las administrativas, da igual que al final todas las denuncias se archiven finalmente o se retiren, el tiempo perdido y el estrés personal ya lo han sufrido. Todos los cursos la inspección de la consejería al mismo tiempo que recorta el presupuesto en educación, les insulta a la cara (literalmente) y les sobrecarga de trabajo burocrático (que en ocasiones una sencilla mejora informática o administrativa eliminaría), repito, al mismo tiempo cuando surgen problemas disciplinarios les deja tirados en cuanto a las reclamaciones de padres y profesores se refiere alegando defectos de forma en la tramitación de expedientes.

¿Qué hay chicos maltratadores que encima denuncian al equipo directivo y compañeros con la complicidad de muchos profesores que “no quieren líos” y prefieren mentir a tener enredos legales? Para las espaldas del equipo directivo que son los que irán al juzgado. ¿Qué hay profesores que siembran en el mismo pueblo la insidia contra el propio instituto porque a pesar de ser unos pésimos educadores y pésimos profesionales, no se sienten suficientemente protagonistas mientras otra vez el resto de compañeros en su inmensa mayoría calla, cumple y se marcha a su casa sin líos, silenciosamente, si acaso quejándose del sobre esfuerzo que suponen los proyectos que la dirección quiere impulsar? Para las espaldas del equipo directivo que tendrán que aguantar los interrogatorios de los vecinos, de los miembros del ayuntamiento e incluso de otros compañeros. ¿Qué el instituto como es público hasta empezado el curso no puede cerrar su número de alumnos con seguridad y por lo tanto la labor de organizar el siguiente curso es un infierno? Para las espaldas del equipo directivo que se incorporará un mes antes que sus compañeros al trabajo y pasará hasta los fines de semana, noche a noche recontando alumnos y haciendo y rehaciendo mil veces unos horarios que nunca van a cuadrar. ¿Qué el presupuesto se recorta en educación y no hay quien cuadre los grupos con el cupo de profesores que les asigna la administración? Para las espaldas del equipo directivo que asumirá el desajuste impartiendo ellos casi el doble de horas lectivas de las que les corresponden… Y todo esto al mismo tiempo que viven sus dramas particulares como todo el mundo.

Claro que la mayoría de alumnos son fantásticos, sin ellos no hay mejoras ni premios posibles, claro que la mayoría de los profesores hacen frente a su trabajo precarizado con la mayor de las dignidades y siendo buenos profesionales, claro que hay padres maravillosos que aportan una montaña de granos de arena al proyecto, pero basta con que unos cuantos saboteen el sistema, mientras los demás simplemente callan y miran, para que dirigir un instituto público implicándote con la mejora del proyecto educativo sea algo bastante infernal.

No soy miembro de ese equipo directivo, soy pareja de una de sus miembros, y en demasiadas ocasiones me enfado y a todo lo anterior le añado mi pequeña bronca personal, y mi apremio a que lo deje, a que abandone y se dedique en exclusiva a su trabajo de simple profesora, lo siento muchísimo. Así que desde aquí vaya este pequeño desagravio, mi homenaje, mi admiración y mi amor para ella, y también para todo el resto.

No os rindáis, todos os necesitamos.

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