Definidos por el trauma

Por Tin Morín

A David Robert Jones un chaval del sur de Londres un día su colega George Underwood, discutiendo por una chavala, le dio un puñetazo con tan mala suerte que, al llevar un anillo puesto, le causó una lesión permanente en el ojo izquierdo, un ojo que desde aquella quedó permanentemente con la pupila dilatada, eso causó que percibiese de forma defectuosa la profundidad y sobre todo que pareciese que tenía cada ojo de un color diferente aunque en realidad sus iris fuesen del mismo color. Con el tiempo David Robert Jones se convirtió en el gigantesco David Bowie, sus ojos formaron parte sustancial de su mito, y su colega George hizo las primeras portadas de sus discos.

Todos estamos cortados por el trauma, yo mismo dada mi nefasta experiencia universitaria transpiro rechazo instintivo de entrada a todo lo que suene a universitario. La élite en cualquier sentido me da alergia, y dado que todos somos en algún aspecto de nuestra vida élite, vanguardia, yo mismo me doy alergia en muchas ocasiones. El trauma nos acosa y nos acota a lo largo de nuestra vida y creo con sinceridad que todos la pasamos intentando ajustarnos ese traje, ahormando esos zapatos. Nuestra ideología, nuestras filias y ya no digamos nuestras fobias dependen no tanto de los eventos felices y relajados que vivimos sino precisamente de los traumáticos. Somos en el mejor de los casos como una katana tradicional, de acero doblado y golpeado una y mil veces que resulta en una hoja perfecta, cortante y resistente como ninguna. Las cosas buenas son las razones para vivir: el amor de todos tus seres queridos, la naturaleza maravillosa, la música, los cómics pulp…pero los traumas te van a decir cómo las vives.

Yo por mi parte estoy acotado por una familia fantástica pero problemática, con la enfermedad siempre presente de manera muchas veces abrumadora, y de la que aprendí tantas cosas buenas que no sabría ni por dónde empezar a enumerar, también por una década universitaria de absoluta tortura de la cual sin embargo saqué una cantidad considerable de lecturas y sobre todo a la luz de mis días.

Una de las ideas locas que me rondan por la cabeza es escribir un elogio de la mediocridad, tan injustamente denostada por casi todo el mundo, incluso por nosotros los mediocres. Otra es aportar mi grano de arena a la montaña que supone conseguir que la península ibérica y los territorios no peninsulares se unan en un único país confederal que se convierta en ejemplo de democracia tras siglos de gobiernos nefastos arriesgándonos con ello a que la envidia global nos destruya sin ningún tipo de misericordia, porque amigos el Jardín de las Hespérides siempre ha estado aquí. Vivimos en el trozo de tierra más privilegiado del planeta, es el único espacio geográfico en el que todos los ecosistemas conviven a menos de 1.500 km, tenemos desde desiertos a montañas con lagos glaciares, mesetas inhóspitas y costas tropicales, bosques atlánticos, continentales, mediterráneos e incluso prehistóricos, nada que crezca del suelo en esta tierra dejará de crecer en algún lugar de nuestro territorio, carecemos de graves amenazas tanto climáticas como geológicas, cada cultura que ha ido sumándose a este terruño, y han sido unas cuantas de lo más variopinto, no ha dejado de sorprenderse de lo maravilloso que es y al momento le ha hecho una peineta a su tierra de origen para instalarse de manera entusiasta aquí…En fin, vivimos calladitos y camuflados por nuestra históricamente nefasta forma de gobernarnos, ocultos a la envidia internacional por nuestros gobiernos a cual más villano. Como digo, mi única preocupación si consiguiésemos construir un país verdaderamente democrático y bien gobernado es que explotase el envidiómetro del resto del mundo y verdes a más no poder decidiesen destruirnos, pero como podría decir el Gran Wyoming somos responsables de darnos la gran vida como sociedad, para mostrar al mundo que esa vida es posible y servir de faro guía.

Ese soy yo, un apátrida de familia gallega nacido en Carabanchel que conserva en su nick con toda la intención el comienzo de la frase ancestral para los sorteos, y así espero mostrarme en esta columna que tan inmerecidamente por mi parte comparten todos los compañeros de Nueva Revolución, compañeros a los cuales saludo con afecto y agradecimiento por todos los ratos de buena lectura que hasta ahora nos han regalado a todos, aunque sea desde el desacuerdo, un desacuerdo que es mucho más útil que la adhesión inquebrantable. Sirva este texto como la presentación que hasta ahora no había hecho.
Saludos.

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