Cultura | Portugal y la Gran Guerra

Por Eduardo Montagut

En este artículo plantearemos brevemente unas nociones sobre la participación de Portugal en la Primera Guerra Mundial, un asunto poco conocido en nuestro país.

Portugal permaneció neutral al estallar la Gran Guerra aunque era claramente favorable a la Entente dada su tradicional alianza con el Reino Unido. Pero, en realidad, se combatió desde el principio, ya que a finales de agosto de 1914 los alemanes y los portugueses se enfrentaban no en Europa pero sí en África, en Mozambique y en Angola.

Por su parte, los británicos obligaron a Lisboa a incautarse de los barcos alemanes en puertos portugueses. Este hecho hizo que los Imperios Centrales, es decir, Alemania y Austria-Hungría declarasen la guerra a Portugal en el mes de marzo de 1916.

Entre los meses de marzo y abril de 1916 se creó el CEP, o Cuerpo Expedicionario Portugués, comandado por el general Fernando Tamagnini de Abreu e Silva. Este ejército llegó a tener unos cincuenta y seis mil hombres. En el verano de ese año se encontraba ya en el frente occidental, en Francia, y debía actuar bajo el mando británico, que nunca valoró mucho a estos soldados.

Los portugueses sufrieron intensamente en la etapa final de la guerra. En la ofensiva alemana de abril de 1918 fueron literalmente arrollados en la Batalla de Lys. Este hecho parecía confirmar las reticencias inglesas, pero Londres nunca tuvo en cuenta que los portugueses no habían sido adecuadamente adiestrados y su motivación era muy baja, habida cuenta de los escasos intereses portugueses en este conflicto. Además, no habían sido reemplazados y acumulaban mucho tiempo en el frente.

En noviembre de 1918 los portugueses volvieron a actuar y esta vez con mejor resultado. El número de bajas, entre muertos, heridos y desaparecidos varían mucho entre los historiadores. En total oscilan entre veintiún mil y treinta y tres mil.

En los Tratados de Paz posteriores Portugal obtuvo el puerto de Kionga en la antigua colonia del África Oriental Alemana.

Otro aspecto importante de la participación de Portugal en la Gran Guerra fue el de las repercusiones interiores. La movilización militar y el colapso del comercio internacional generaron una grave crisis económica de desabastecimiento e inflación con su consiguiente alto coste social. El movimiento obrero anarcosindicalista se movilizó con numerosas huelgas y un claro incremento de la violencia. En 1917 se produjo el golpe de Estado de Sidónio Paris, abriendo una larga etapa de inestabilidad política que terminaría desembocando en 1926 en el golpe de Estado del General Carmona, y dos años después en el encumbramiento de Antonio de Oliveira Salazar.

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