Cultura | Los romanos en África

Por Javier Merino

La ciudad de Leptis Magna, a 125 km al este de Trípoli en Libia, la fundaron los fenicios hacia 650 a.C. Durante varios cientos de años, no fue más que un puerto modesto en un estuario de poca importancia, pero a medida que el Imperio Romano se fue extendiendo por el norte de África en el siglo I d.C., la ciudad fue ganando importancia. En los años 1-2 d.C., el benefactor local Annobal Rufus construyó el teatro, y el mercado, que había sido construido en el año 8 a.C., se reformó en 31 y 37 d.C. añadiendo unos pórticos que rodeaban sus dos pabellones octogonales. Al final del siglo II d.C., Leptis se había convertido ya en un emplazamiento clave para el comercio entre Europa y África; fue, además, el lugar de nacimiento del emperador Septimus Severus, quien patrocinó su ciudad natal de manera importante.

El emperador estaba convencido de que a Leptis le correspondía un lugar junto a las demás grandes ciudades romanas, así que encargó un plan de desarrollo urbanístico, que aún hoy en día los arquitectos aclaman como modelo de eficiencia y previsión. Su grandioso proyecto incluía modificar el curso del río (una proeza nada humilde, incluso para la ingeniería actual) y aumentar el tamaño del estuario para crear una bahía mayor. Después, Septimus mandó construir una avenida importante a lo largo del lecho seco del río, y que conducía a un centro administrativo con una basílica o salón de encuentros majestuoso.

Por desgracia, el orgullo de la ciudad no duró mucho. Cuando, dos siglos después, el Imperio Romano comenzaba a decaer en África, debilitado por los constantes ataques de las tribus del desierto, una inundación inmensa acabó con el terraplén que contenía el río. El agua volvió a su curso original, cargada de sedimentos y arena, y sepultó las paredes y columnas de la ciudad de Septimus. Curiosamente, este desastre natural ayudó a que Leptis Magna fuera una de las comunidades romanas en África mejor preservadas.

Industria del tratamiento de aceitunas

Otro de los rasgos característicos más excepcionales eran los baños de la Caza, acabados probablemente en los primeros años del reinado de Septimus; estos baños conservan gran parte de la decoración del techo y un mural interior que representa la caza del leopardo, de ahí su nombre. El hecho de haber quedado sepultado con arena protegió la mayor parte del techo de cemento. Un magnífico arco del triunfo mostraba relieves en piedra del emperador en los que aparecía montado en un carro con sus hijos, Caracalla y Geta. Es posible que erigieran este arco como conmemoración a la visita de Septimus a la ciudad en 207.

La grandeza de Leptis no se puede atribuir simplemente a la conveniencia de la riqueza heredada. Su economía estaba impulsada por enlaces comerciales complejos y de largo alcance, de ahí que importaran mármol de la actual Turquía para decorar los edificios públicos. Esta piedra iba acompañada, seguramente, de artesanos muy especializados, para asegurar la calidad final del producto.

Es muy posible que los dueños de la industria de la producción y el prensado de aceitunas, que crecía rápidamente, ayudaran a pagar las facturas. Se han identificado a las afueras de la ciudad grandes “plantas procesadoras” y es casi seguro que se exportaba aceite de oliva a Italia. Tal era la prosperidad de la industria olivera local, que cuando Julio César decidió imponer una multa a los habitantes de Leptis, ordenó que se paga en aceite; fue una multa de tres millones de libras romanas.

El teatro romano más grande del norte de África, construido en 180 d.C. y ahora restaurado, en el yacimiento de la ciudad de Sabratha. Vía Wikipedia

Sabratha

Sabratha, más al oeste a lo largo de la costa, es otro emplazamiento romano bien preservado. Originariamente se trataba de una colonia cartaginesa y su fortuna se debió a su posición geográfica importante en el centro del comercio de caravanas que atravesaban el Sahara. Entre los edificios destacan especialmente el fórum del siglo I d.C., y el teatro de finales del siglo II d.C., uno de los más magníficos y de mayor tamaño de la África romana. Sobreviven también restos impresionantes de los baños, de la antigua bahía, algunos templos, fuentes y una catacumbas. La importancia estratégica de Sabratha y Leptis Magna se reflejaba en el alto nivel de protección que recibía del ejército romano, cuya tercera legión tenía una base en Lambaesis.

Mosaico de Sabratha

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