Cultura | Ese lugar donde cine y pintura convergen

Por Alba Puerto

En este artículo vamos a analizar con ejemplos el libro El ojo interminable: cine y pintura de Jacques Aumont, en este se relaciona la historia del arte con la del cine. Destacaremos cinco apartados de la obra que son nociones básicas de la cinematografía:

El borde y la distancia:

Uno de los primeros ejemplos donde se trasladó una pintura a la gran pantalla fue el documental de Alain Resnais sobre la obra de Van Gogh, en 1948, este se “remasterizó” en 2015 con el documental Loving Vincent. En los primeros capítulos del libro se habla de configuraciones ideológicas, aunque también del juego de los valores plásticos. El marco, en cine o pintura, sirve como:

-Diegetización: Cada cuadro o fotograma es tratado como una escena unitaria.

-Narración: En la secuencia de escenas y en el enlace entre dos o varios cuadros diferentes, también se le llama relato visual en cine.

-Psicologización: Esta es consecuencia de las dos anteriores, refiriendo a la conciencia del autor como parte del contenido de su obra. Volviendo al postimpresionista neerlandés, las sensaciones que tenía Van Gogh por su estado mental se trasladaron a su pintura.

Un elemento a destacar del marco clásico en la pintura es el oro, que daba sensación de riqueza y sobre todo se colocaba en el interior. Como ejemplo tenemos La anunciación, de Fra Angelico, que además sirve para contemplar una narración ya que en la parte de abajo aparecen pequeñas escenas que contextualizan la escena principal. Este se asemeja a un cómic.

De la escena al lienzo, o el espacio de la representación:

Jacques Aumont comenta que “la pintura es el arte del tiempo, mientras que el cine es el arte del espacio.”

Las historias llegan a encontrar su lugar en las imágenes usando la profundidad de campo, el ángulo y la distancia; gracias también a los protagonistas: sus cuerpos, gestos y miradas. En la pintura no aparece la profundidad de campo hasta el gótico flamenco, como ejemplo: El matrimonio Arnolfini, La virgen del canciller Rolin o El jardín de las delicias. Esta obra de El Bosco se ha hecho película, El jardín de los sueños ha estado nominada al Goya al mejor documental en la gala de 2017.

Lo pictórico en lo fílmico:

Luz. La luz suele tener función simbólica, como en las Anunciaciones donde la luz simboliza lo divino. Aunque también puede dar dramatismo, un ejemplo recurrente es Fusilamientos del 3 de mayo, de Goya. En este cuadro todo está pintado en tonos oscuros excepto el protagonista, que se nutre de blancos y amarillos, y además está en el centro. El farol le ilumina y, para que sepas que el personaje principal es él, es el único que está de pie formando una cruz con sus extremidades, todas las líneas convergen en él.

Color. Unos pintores tan conscientes de trabajar interiores como los del Cinquecento italiano nunca pensaron en el color como algo más que en dar colorido. Para ver el color como material de la pintura tendrían que pasar cuatro siglos. Durante las vanguardias del primer tercio del siglo XX se hicieron grandes estudios del color y apareció el puntillismo con Signac o Denis.

Forma y deformación, expresión y expresionismo:

El expresionismo alemán es un encuentro perfecto entre pintura y cine, de 1910 a 1925 es como si Alemania entera fuera expresionista durante una generación. Podemos ver claros parecidos entre las siguentes líneas:

En cine surgen: El gabinete del doctor Caligari y El Golem (1920), Nosferatu (1922) y Metrópolis (1927).

Mientras que en pintura destacamos: El grito (1893) y Madonna (1895) de Munch, Seated girl y Franzi ante una silla atada  de Kirchner (1910).

Godard, el penúltimo artista:

El autor destaca al cineasta Jean Luc Godard, de la Nouvelle Vague francesa. Su herencia pictórica y artística se palpa en Passión, donde interroga a la pintura de manera directa. En esta filmografía es visible la denominada “gran” pintura, la de Goya, Delacroix, Ingres o Rembrandt.

Maja desnuda, Goya VS Godard.                                                     El baño turco, Ingres VS Godard

A continuación dejamos más ejemplos donde cine y pintura convergen:

Chocolate danzando en el Bar, Toulouse-Lautrec (1896) -> Un americano en París (1951)

La pesadilla, Fussli (1781)                                                            La Marquesa de O , Rohmer (1976)

El estudio de claroscuros de Vermeer inspiró, por ejemplo, este fotograma de El espíritu de la Colmena de Víctor Erice

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