Economía | Coca-Cola: chispa de la vida o dictadura de las multinacionales

Por Joan Ramon Sanchis Palacio, Catedrático de Economía de la Empresa Universitat de València


Todos conocemos Coca-Cola y sus impactantes campañas de publicidad en TV. Pero, no es oro todo lo que reluce. La multinacional norteamericana crea en España Coca-Cola Iberian Partners en febrero de 2013 como empresa embotelladora de Coca-Cola para España, Portugal y Andorra, resultado de la fusión de siete empresas embotelladoras. Como cualquier empresa de capitales, su fin es el de maximizar el beneficio económico y garantizar la máxima rentabilidad y rendimiento para sus principales accionistas e inversiones. Para ello, la empresa multinacional, al igual que muchas otras grandes empresas internacionales, está llevando a cabo un proceso reestructuración y racionalización de sus plantas industriales a través de ajustes de plantillas; eufemismos que se traducen en despidos de sus trabajadores. Es curioso ver como grandes compañías que obtienen beneficios económicos suculentos y que tienen sesudos planes estratégicos, no se les ocurre otra cosa para mejorar su cifra de beneficios que despedir trabajadores.

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Pero Coca-Cola no tiene problemas de liquidez ni de solvencia, si no todo lo contrario. Se trata de una empresa consolidada a la que no le afecta la crisis económica. De hecho, en el año 2015, la multinacional ganó 7.351 millones de dólares en todo el mundo; y la filial española consiguió un beneficio record de 191 millones de euros, lo que supuso un aumento del 8% respecto al año anterior. Además, la empresa ha recibido subvenciones y ventajas fiscales por sus operaciones de integración, además de las ayudas directas recibidas en el momento de su implantación en España. Entonces, ¿porqué la empresa decide aprobar un Expediente de Regulación de Empleo ERE que afecta inicialmente a 1.250 trabajadores de los 4.200 que tiene en toda España (el 30% de la plantilla) y cerrar cuatro de sus 11 plantas: Fuenlabrada (Madrid), Colloto (Asturias), Alicante y Palma de Mallorca?. ¿Dónde han ido a parar los beneficios sociales que se supone que deberían haber producido las ayudas económicas que la empresa recibió de las Administraciones Públicas?. Si una empresa que presenta resultados económicos y mejora sus expectativas año tras año no es capaz de mantener su plantilla de trabajadores, ¿cómo justificar las ventajas y ayudas fiscales que recibe del Estado?. Sin ninguna duda, desde el punto de vista económico se trata de un abuso de poder por parte de una gran empresa, que perjudica a los ciudadanos en su conjunto. Parte de los Presupuestos Generales del Estado van a parar a la cuenta de resultados de una empresa privada de capitales y ésta, a cambio, decide despedir a una parte de trabajadores de su plantilla.

Pero es que además de todo esto, la empresa se toma la licencia de no acatar las sentencias de diferentes jueces y tribunales, entre ellos, la Audiencia Nacional (el 13 de junio de 2014) y el Tribunal Supremo (el 15 de abril de 2015), declarando nulo el ERE de abril de 2014 e imponiendo la readmisión de los 821 trabajadores despedidos. La Inspección de Trabajo confirmó que la empresa había trasladado productos fabricados en otras partes a Madrid durante el ERE, lo que vulnera el derecho a la huelga y convierte en nulo el ERE. Coca-Cola no ha acatado las sentencias y solo ofrece traslados a 350 trabajadores despedidos. Y aquí entramos ya en una cuestión de derechos laborales y de Estado de Derecho. ¿Cómo es posible que una empresa no acate una sentencia judicial y no se le imponga una sanción económica y se le oblige a cumplir la ley?.

La indignación de los trabajadores es mayúscula, pero esa indignación debería llegar a todos los ciudadanos porque todos nos estamos viendo afectados por este comportamiento. Se trata de prácticas abusivas cometidas por empresas en contra de la norma y el Derecho que nos afectan a todos.

Llegados a este punto, deberíamos plantearnos interrogantes como estos: ¿son las multinacionales imprescindibles o prescindibles en el desarrollo económico de los Estados?, ¿su actividad económica produce efectos positivos o negativos sobre los territorios en los que operan? y ¿es, por tanto, necesario o no incentivar la implantación de multinacionales en nuestro territorio?. Mucho se ha escrito sobre este tema, tanto desde un punto de vista a favor como en contra, sobre todo, bajo el enfoque de la globalización económica.

coca-cola-ereLa constitución de cualquier empresa, a priori, es algo positivo, porque genera empleo y riqueza para un territorio determinado. Sin embargo, mucho se simplifica cuando se habla de crecimiento económico, creación de empleo y de riqueza. Porque no siempre es positivo generar cualquier tipo de crecimiento económico o cualquier tipo de empleo. Y España es un ejemplo muy claro de ello. Cuando el crecimiento y el empleo que se crean se basa en la especulación y el cortoplacismo y, por tanto, son muy poco sólidos, con las crisis económicas se destruyen con gran facilidad. Las empresas multinacionales producen efectos positivos a corto plazo: crean nuevos puestos de trabajo y producen bienes y servicios que se traducen en riqueza para el territorio. Hasta aquí todo correcto. Pero, ¿realmente generan un crecimiento sostenible y estable o es meramente coyuntural y dependiente de decisiones futuras?. Evidentemente, si pasado un tiempo inician procesos de deslocalización productiva que implican el cierre de las plantas industriales y, por tanto, la destrucción de empleo, el efecto se vuelve en contra del territorio. Y los efectos pueden ser devastadores, porque además de llevarse todas las ayudas económicas recibidas durante el tiempo en el que han estado invirtiendo, arrastran con su marcha el cierre de numerosas pequeñas empresas locales suministradoras de la multinacional, destruyendo así gran parte del tejido económico del territorio en el que estaban ubicadas. En algunos casos, estas multinacionales generan efectos nocivos también en el medio ambiente, derivados de su actividad económica depredadora.

Otro elemento importante a tener en cuenta es el compromiso fiscal de las multinacionales. Entre 2006 y 2015, la recaudación por impuestos sobre el beneficio empresarial (el denominado Impuesto sobre Sociedades) ha caído en España un 50%. Podríamos pensar que esto ha sido así por la caída de los beneficios, lo cual es cierto; pero es que esta caída ha sido del 6%, lo que solo explica en parte la significativa reducción de los ingresos obtenidos por este concepto. ¿Qué ha pasado entonces para que haya caído tanto la recaudación por este impuesto?. Que las grandes empresas han encontrado requicios en la legislación para conseguir bonificaciones, deducciones, etc. en el pago de sus impuestos. Mientras las PYMES pagan un tipo de gravamen del Impuesto sobre Sociedades del 25%, las grandes empresas pagan menos del 7%; y algunas multinacionales llegan incluso a pagar tan solo el 3,5%. También podríamos hablar de la evasión de capitales y traslado de sus cuentas bancarias a paraísos fiscales, la no tributación en el país donde operan si no en el país donde tienen la sede social de la empresa (con mayores ventajas y menos presión fiscal), los acuerdos colusivos entre grandes empresas que se reparten el mercado imponiendo condiciones abusivas a los consumidores o la connivencia que mantienen con los Gobiernos obteniendo así privilegios que nunca podrán conseguir las PYMES, los autónomos o los asalariados.

¿Son por tanto beneficiosas las multinacionales para la economía de un territorio?. Si reciben ayudas multimillonarias de las Administraciones Públicas, pagan muy pocos impuestos, generan dependencia económica en el territorio y encima destruyen empleo o incluso se deslocalizan, la respuesta es rotundamente no. Sí producen determinados efectos positivos a corto plazo, pero a largo plazo son claramente perjudiciales. No se trata simplemente de oponerse a las multinaciones por el fenómeno de la globalización si no por motivos económicos muy concretos como los que acabamos de analizar.
Llegados a este punto, ¿qué medidas se podrían tomar para limitar los abusos y los efectos nocivos de las multinacionales?. Son varios los aspectos sobre los que habría que actuar. En primer lugar, separar las decisiones políticas de las presiones y las exigencias de estas grandes corporaciones. Los políticos han de gobernar para el bien común y el interés general y no para beneficiar a unos pocos, por muy grandes y poderosos que sean estos pocos. Esta máxima, de aplicarse, ya resolvería gran parte de los problemas asociados a este tema. La eliminación de las “puertas giratorias” en el doble sentido es clave para evitar esto. Ningún exdirectivo de una gran empresa podrá dedicarse a la política ni ningún expolítico podrá formar parte del consejo de administración de una gran empresa. Se trata de un caso grave de conflicto de intereses que ya debería estar resuelto.

En segundo lugar, se podrían tomar medidas específicas como: 1) condicionar las ayudas públicas concedidas a los efectos a largo plazo de la actividad de la multinacional, de manera que si la multinacional se deslocaliza, deberá devolver todas las ayudas recibidas; 2) exigir a las multinaciones a comprometer parte de sus beneficios económicos a la realización de acciones de responsabilidad social corporativa como la protección del medio ambiente, la promoción de actividades sociales, culturales y artísticas, la igualdad de género, la contratación estable de los trabajadores, etc.; 3) establecer un sistema fiscal progresivo que oblige a pagar impuestos a las multinacionales en proporción a su actividad y beneficios económicos, sin concederles ningún tipo de privilegios sobre las PYMES en los tipos efectivos; 4) perseguir el fraude fiscal, la evasión de capitales y los paraísos fiscales, de manera que las multinaciones cumplan las exigencias fiscales establecidas legalmente sin ningún tipo de resquicio; 5) proteger a las PYMES que mantengan una relación mercantil con una multinacional con el fin de evitar abusos y dependencias excesivas que condicionen su continuidad en el tiempo; y 6) en el caso de incumplimiento de algunas de las medidas establecidas, imponer fuertes sanciones económicas e incluso penales, que desincentiven a las multinaciones de realizar abusos de poder de mercado.

Pero sobre todo, frente a la dependencia de las multinaciones, lo realmente determinante sería que se incentivara la economía local. El apoyo a emprendedores y empresas locales arraigadas en el territorio es clave para crear un modelo productivo sostenible y comprometido. Pero esto ya sería motivo de otro artículo.

 

9 thoughts on “Economía | Coca-Cola: chispa de la vida o dictadura de las multinacionales

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  • 02/10/2016 at 8:34 pm
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    Las medidas que Joan Ramón expresa como necesarias son obvias, ¿por qué no se implementan?

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    • 02/10/2016 at 8:53 pm
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      Falta voluntad política porque los políticos que gobiernan estan al servicio de las multinacionales y las grandes empresas. La cuestión es si hay políticos que estarían dispuestos a hacerlo en el caso de que gobernaran.

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  • 01/10/2016 at 12:12 pm
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    ME PARECE ESTUPENDO EL ARTICULO DE D.JOAN RAMON SANCHIS Y ESTO ME IMPULSA A PREGUNTAR ¿PORQUE, SI COMO TODOS ESTAMOS LEYENDO, SE VATICINA QUE, EN EL 2020, DESAPARECERAN UN GRAN NUMERO DE TRABAJOS POR SER SUSTITUIDOS POR LAS NUEVAS TECNOLOCIAS, QUE SE ESTA HACIENDO PARA PREVENIR SITUACIONES QUE PUEDEN LLEGAR A SER CATASTROFICAS PARA LA SOCIEDAD?

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    • 02/10/2016 at 8:56 pm
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      Habrá que iniciar el debate sobre el reparto del trabajo. Pero en este tema que planteo yo esa no es la cuestión. No se trata de sustituir mano de obra por tecnologías si no sustituir mano de obra de calidad y española por mano de obra mucho más barata de países del este de Europa, Asia, norte de África porque así abaratan costes laborales y consiguen mayores beneficios. Estas son las consecuencias de la deslocalización productiva. Lo peor es que reciben ayudas públicas y ventajas fiscales que cuando deslocalizan no devuelven.

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    • 04/10/2016 at 11:38 pm
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      Eso ya ocurrió, yo asistí hace no menos de 35 años a un coloquio que se daba en el Ceu San Pablo en su sede del centro de Valencia, en la calle Universidad. Allí se convino que el trabajo se tendría que reducir y repartir los beneficios del uso de la maquinaria entre el Pueblo, en forma del reparto de las horas trabajo. Afortunadamente no voy a ridiculizar a nadie, porque ningún nombre recuerdo, pero ahora, ya formado, empresario, pequeño, por muchos años, me pregunto: ¿Se invierte en maquinaria, robots industriales, para repartir las horas de trabajo?¿Quien mantiene a tanto pavo real si se reparten las horas de trabajo?.
      En cuanto a lo de la mano de obra barata, casi esclava, ya se ha hecho también; Aznar “regularizó” la entra de mano de obra latinoamericana por ser beneficiosa para economía española según él. Lo cierto es que fue el inicio del desmantelaje del mercado laboral español: ¿Que derechos va a reclamar un oficial de 1ª que pretenden desplazar a 100 km de su casa sin las debidas dietas y kilometraje si hay un oficial de 1ª , que habla español, acostumbrado a trabajar de sol a sol por menos de un cuarto de lo que le pagan al oficial español? No se me tilde de lo que no soy por este comentario, allá no ha parado su actividad la Operación Cóndor desde que ardiera el Cono Sur durante los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, nada contra él oficial de 1ª americano. Pero ya se hizo y la vuelta de tuerca han sido las dos leyes del trabajo últimas.
      En cuanto al proceso de deslocalización el trabajo pendiente es también pesado y arduo ya que hay que deshacer el camino andado desde las políticas implementadas desde poco después de 1982, por Boyer primero y por su discípulo, se diga lo que se diga de la enemistad entre ambos, después. Desde Economía uno iniciaba el camino de la burbuja inmobiliaria mientras el otro desmantelaba, sistemáticamente, el tejido industrial español y valenciano más concretamente, que yo puedo certficar; pueblos enteros, comarcas enteras cayeron en la miseria, en la primera fase por las desprotecciones aduaneras frente a China: Ibi, Castalla y Onil para el juguete; Alcoy, Cocentaina, Albaida, Onteniente y otros para el textil. Y así sector a sector, fue entrando en la indigencia. En la segunda fase vino la huida generalizada: ¿Para qué mantener aquí patrimonio industrial, caros trabajadores, sobre todo por los seguros sociales y los impuestos añadidos a cada puesto de trabajo si me puedo ir a China y tener aquí una oficina comercial y un depósito aduanero (de alquiler). Claro, luego vino pagar para que vinieran a invertir y dar trabajo, que es donde nos encontramos. A corrido tanta miseria por entre nuestros pueblos que solo la decisión inamovible de invertir el proceso lo puede solucionar. Quizá debiéramos empezar por dar la vuelta al poder político, solo desplazando, tirando al mar si hace falta, a los que se enriquecen y prosperan de las miserias del Pueblo se podrá vislumbrar luz y futuro para nuestros hijos.
      Francisco Gutiérrez

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  • 30/09/2016 at 11:34 pm
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    La reforma laboral se hizo como un traje a medida para estas multinacionales, la hizo el despacho de abogados que tenia Montoro, y que lugo desarroyo y puso en practica el Despacho de Gayarre, pero se olvidaron de una cosa, se olvidaron de los espartanos, que lucharían contra esta esta multinacional de forma ejemplar, y ha servido por que ha creado jurisprudencia, para otros EREs que pudieran venir detrás, se acaba de firmar el ERE de Repsol sin ningún ruido. Las empresas con tan grandes beneficios no es ético que planteen estos EREs salvajes, simplemente por tener mas beneficios, tienen una responsabilidad coorporativa, que la ciudadanía les demanda cada vez mas

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    • 02/10/2016 at 8:59 pm
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      Efectivamente, Aurora señala la clave en todo esto: la responsabilidad social que deberían de tener estas grandes empresas, sobre todo cuando han recibido ayudas públicas y grandes ventajas fiscales. No podemos aceptar que la Responsabilidad social de estas empresas consista simplemente en crear una fundación para aportar un 0,5% de sus beneficios a la sociedad patrocinando actividades culturales, etc. La Responsabilidad Social es mucho más que eso.

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