Amnesia Popular

Por Juan Manuel Vidal , ilustrado por El Koko

Especialistas consumados de la Escuelas de Palo Alto (San Francisco), Lacaniana (Madrid) y de la Gestalt (Graz, Austria) están analizando pormenorizadamente el curioso fenómeno de Amnesia colectiva que han sufrido altos cargos del PP con motivo de sus respectivas comparecencias, tanto judiciales, como parlamentarias, al ser interpelados por la presunta financiación irregular de su partido y las supuestas derivaciones particulares en forma de sobres.

Como es lógico, nadie sabe nada, nadie recuerda nada y la culpa es del muerto…bueno, en este caso del que está “a mitad de camino entre el infierno y el cielo”, que diría Sabina. Es curiosa la memoria selectiva de estos altos cargos para “olvidar” lo que no interesa o para desconocer quién tomaba esta o aquella decisión, y eso que eran ellos los máximos responsables…salvo que hubiese manos negras…que manipulasen el supuesto dinero opaco.

Para estos casos de olvidos conviene conservar copia telemática en uno o varios soportes, como ordenadores, tablets, pen drives, discos duros externos…pero hete aquí que algunos de esos cachivaches han sufrido una radical depuración que no solo debía perseguir borrar pruebas, sino hasta el nombre del fabricante y el año de confección del aparato, porque lo que algunos limpiamos en un viaje, otros necesitan hasta quince, amén del ensañamiento a martillazo limpio con el trasto, si es que aún no había tenido suficiente.

¡Es normal! ¿no lo ven? ¿Quién quiere recordar lo malo o lo que más le puede perjudicar? Pues nadie y así se comprende que estos responsables ignorasen lo que supuestamente se “manejaba” y cómo se operaba en su mismísima cocina para beneficio colectivo y también privativo, aunque repartido por orden jerárquico, según confesión judicial del extesorero con memoria selectiva al que recomendaron “ser fuerte”, y ahora parece que le está llegando la fuerza, sí, y si se porta bien, igual hasta la amnistía.

Por suerte existe una memoria colectiva que obra en manos de los únicos censores que parecen tener estos olvidadizos ex responsables, que son los periodistas y se trata de la hemeroteca, audiovisual y escrita, que hace las delicias del público más exigente, el cual por desgracia bastante tiene con salir adelante como para recordar los detalles más escabrosos de las causas penales relevantes y delega en los mass media para esa labor de zapa.

¡Cuántos políticos no se tragarían con sumo placer sus gestos, acciones y/o declaraciones pasadas, cuando días, semanas, meses o incluso años después se las recuerdan y les sacan los colores! Por suerte para estos olvidadizos la falta completa de ética, de moral, de vergüenza, y un argumentario muy “trillado” les permite salir por piernas “vendiendo naranjas” cuando la cosa va sobre delitos muy graves por los que deberían no solo dimitir, sino ser juzgados y, llegado el caso, condenados ¡Pero esto es España, qué demonios, aquí no pasa naaaaaa!”

Por eso entre otras cosas tenemos que escuchar majaderías del tipo “esto son cosas del pasado”, o mejor “son hechos aislados”, mantras salidos de la factoría popular, a sabiendas de que están con el agua al cuello y que los silencios son mucho más dañinos que las peroratas y/o sinsentidos como “el contrato en diferido en grado de simulación” que inventó la hoy ministra para tratar de justificar por qué su extesorero seguía figurando en nómina.

Las causas se enmarañan en los juzgados, cuando no son directamente desestimadas; algunos responsables destilan el mismo aroma a podredumbre del que los nombró, porque para eso le pusieron ahí, para entorpecer; las pruebas “se evaporan por azar”; algunos testigos sufren “fenómenos paranormales”; el tiempo corre siempre a favor del delincuente para lograr que prescriban sus acciones…
Lo malo de esa amnesia es que también afecta a buena parte del electorado, que parece haber olvidado cuanto de malo ha hecho el partido en curso, porque su memoria a largo plazo ya no retiene o ha evacuado todas las miserias que han puesto en ridículo al país durante fechas por tal o cual delito.

Eso sí, la gente conserva intacta su memoria cortoplacista, esa donde ataca el marketing político, el mensaje guarrindongo de calado que ningunea la escoria, la podredumbre, la corrupción, porque lo importante es que “se ha crecido 1,3% del PIB”, que a la gente se la suda, porque no sabe a qué se refiere, pero le suena como un logro acojonante, y encima facilita que sus hijos puedan ser millennials en un pub en Edimburgo, ¡encima fuera!, porque aquí ya no hay sitio para más bares que ocupen a más ingenieros.
Da igual que los ancianos se queden sin pensión, que haya habido más desahucios, que la precariedad se haya hecho fuerte, que se haya aniquilado a la clase media, que los sueldos se hayan congelado pero permitido a las empresas mejorar sus beneficios facilitando el despido masivo… ¡Todo eso es mierda, porque lo importante es que… ESPAÑA VA BIEN…SU ESPAÑA va bien!

La nuestra, la que reflejan los medios, habla de corrupción; la que muestra Cáritas, habla de depauperización social; la que no existe para medios acólitos, habla de riesgo de reburbuja inmobiliaria, de incremento de suicidios y de enfermos mentales, de más pacientes sin cobertura sanitaria, de listas de espera para hospitales y residencias públicos, de hacinamiento en escuelas públicas, porque este gobierno lo ha privatizado todo, todo, todo…

Así las cosas, cuando llegan las encuestas, los sondeos de opinión sobre el estado de las cosas y la situación, o los procesos electorales, la gente pierde todas esas nociones y se deja llevar por eslóganes pegadizos o peor aún, se deja acojonar por mentiras porque “es mejor el corrupto conocido que el perroflauta por conocer”. En las últimas elecciones pasó algo muy extraño: desapareció un millón de votos de las previsiones a las urnas. Esperemos que el miedo no vuelva a votar en España y la corrupción acabe donde debe: siendo juzgada con verdaderas garantías procesales, y condenada si así es el veredicto.

One thought on “Amnesia Popular

  • 29/06/2017 at 8:34 am
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    En este pais se fomenta la corruccion y el engaño. Se preparan leyes para delinquir a lo grande. Vivimos en el pais de las estafas gubernamentales legalizadas.
    Aqui siempre pagamos los mismos.

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